Artículo 15 — De Cristo el único sin pecado
Cristo en la realidad de nuestra naturaleza fue hecho semejante a nosotros en todas las cosas, excepto en el pecado, del cual fue claramente exento, tanto en Su carne como en Su espíritu. Vino para ser el Cordero sin mancha, quien por el sacrificio de Sí mismo hecho una sola vez, quitase los pecados del mundo; y como dice San Juan, el pecado no estaba en Él. Pero nosotros —el resto de los hombres— aunque bautizados y nacidos de nuevo en Cristo, todavía ofendemos en muchas cosas; y, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.