Artículo 38 — De los bienes de los cristianos que no son comunes

Las riquezas y los bienes de los cristianos no son comunes en cuanto al derecho, título y posesión de los mismos, como ciertos anabaptistas falsamente se jactan. No obstante, cada persona debe liberalmente dar limosnas al pobre de las cosas que posee, según sus posibilidades.


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