Artículo 31 — De la única oblación de Cristo consumada en la cruz
La ofrenda de Cristo hecha una sola vez, es la perfecta redención, propiciación y satisfacción por todos los pecados, tanto originales como actuales, del mundo entero; y no hay otra satisfacción por los pecados sino esa sola. Por lo cual, los sacrificios de las misas, en los cuales comúnmente se dice que los sacerdotes ofrecen a Cristo por los vivos y los muertos para remisión de la pena o la culpa, son fábulas blasfemas y engaños peligrosos.