En cuanto a su sacerdocio, Cristo, habiéndose santificado, ha aparecido una sola vez para quitar el pecado, y por este hecho ha terminado de sufrir todas los ritos y sombras, etc., y ahora ha entrado detrás del velo, hasta el Lugar Santísimo, donde está la presencia de Dios. También ha hecho de su pueblo una casa espiritual, un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Él. Y el Padre no acepta otros adoradores más que estos y Cristo no le ofrece otros.
Jn.17:19; Heb.5:7,8-10,12; Rom. 5:19; Efe.5:2; Col.1:20; Efe.2:14, etc.; Rom. 8:34; Heb.9:24; 8:1; 1 Ped.2:5; Jn.4:23,2.