Afirmamos que Jesucristo es el único mediador entre Dios y su pueblo. Afirmamos el rol mediador de Jesucristo como Profeta, Sacerdote y Rey tanto en su estado de humillación como en su estado de exaltación. Afirmamos que fue ungido por el Espíritu Santo a fin de ejecutar este oficio mediador al cual fue llamado por el Padre.1
Negamos que Dios haya tenido o vaya a tener alguna otra encarnación, o que haya o vaya a haber algún mediador de redención distinto al Señor Jesucristo. Negamos la salvación aparte de Jesucristo solamente.