Afirmamos la doctrina de la justificación solo por la fe, que Dios nos declara justos por un acto de su sola gracia, mediante nuestra sola fe en la persona y la obra de Jesucristo solamente, sin nuestro propio mérito u obras personales. Afirmamos que negar la doctrina de la justificación solo por la fe es negar el evangelio.1

Negamos que seamos justificados sobre la base de alguna gracia infundida en nosotros. Negamos que seamos justificados solo cuando nos hemos vuelto inherentemente justos. Negamos que esta justificación esté o vaya a estar basada en nuestra fidelidad.

Footnotes

  1. «Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Ro. 5:1). Ver también Lc. 18:14; Ro. 3:24; 4:5; 5:10; 8:30; 10:4, 10; 1 Co. 6:11; 2 Co. 5:19, 21; Gá. 2:16–17; 3:11, 24; 5:4; Ef. 1:7; Tit. 3:5, 7. ↩