Nota: el archivo original ya venía editado para empezar directamente en la lectura del pasaje, sin bienvenida ni avisos previos que recortar. Termina de forma abrupta (“vamos a terminar…”) sin oración de cierre registrada — no se inventó ningún cierre.

Existe una nota Sermones/Las dinámicas del corazón/Los deseos.md con título casi idéntico (mainpassage Marcos 7, 2024-09-15), pero no tiene relación real con este sermón: pasaje distinto (Santiago 1 aquí, dos años antes), sin bosquejo compartido — es coincidencia de título, no la misma serie ni el mismo mensaje.

Introducción

Lectura del pasaje

Santiago 1:9-18 (NBLA)

9 Pero el hermano de condición humilde, gloríese en su alta posición; 10 y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. 11 Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia desaparece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas. 12 Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. 13 Que nadie diga cuando es tentado: «Soy tentado por Dios», porque Dios no puede ser tentado por el mal, y Él mismo no tienta a nadie. 14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. 16 Amados hermanos míos, no se engañen. 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. 18 Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de Sus criaturas.

Oración inicial

Señor, te damos toda la gloria porque, como acabamos de cantar, qué gracia tan inmensa es la que tú tienes, qué inmensas riquezas son las que tenemos en Cristo. Mi oración es que nos ayudes a que este pasaje nos haga ver cuántas riquezas tan inmensas y gloriosas nos has dado en Jesús, y cómo debemos anhelarlas y buscarlas más que cualquier otra cosa. Todos nosotros tenemos ídolos, cosas que amamos más que a ti — te ruego que uses tu palabra, que afecte el corazón de tu iglesia y que hagas una obra en nuestros corazones. Usa a este hombre débil para cumplir este propósito, en el nombre de Jesús.

Contexto

Es la segunda semana en el libro de Santiago — la semana pasada quedó el reto de acompañarlo leyendo el libro completo una vez por semana; si no se ha tomado el reto, nunca es tarde para empezar.

El deseo de comprar

Durante la pandemia la economía cayó a nivel global, y aun así los mexicanos gastaron en 2022 más dinero en celulares que nunca — en promedio casi 5 mil pesos por aparato, cambiándolo cada 26 meses aproximadamente, cuando antes un celular podía durar años. Los fabricantes y publicistas saben que si logran hacer que alguien desee algo, ya ganaron: tarde o temprano esa persona va a comprarlo, aunque tenga que endeudarse. Lo mismo pasa con los zapatos, las bolsas, las herramientas, los tenis, los libros — hay cosas que se desean con tal profundidad que no importa el costo ni las consecuencias.

El mensaje de hoy trata sobre los deseos del corazón, en tres puntos: vv. 9-11, cómo deseamos una posición; vv. 12-15, cómo deseamos una recompensa; vv. 16-18, cómo deberíamos desear al Padre y Sus dones.

I. Deseando una posición (vv. 9-11)

Santiago 1:9

9 Pero el hermano de condición humilde, gloríese en su alta posición;

“Condición humilde” no describe pobreza relativa, sino una pobreza extrema — los creyentes a quienes Santiago escribe vivían en Jerusalén y, a causa de la persecución, dejaron todo y huyeron. En esa época, alguien tan pobre que no podía pagar sus deudas podía llegar a venderse a sí mismo como esclavo.

Ponerse en los zapatos de los pobres de Santiago

Imaginar estar en esa condición: el mayor anhelo material de esos hermanos era, literalmente, tener siquiera un trozo de pan para comer, no el último celular o los tenis de moda. Comparado con ellos, cualquiera que tenga hoy algo seguro que comer ya es rico.

Dato

Más de la mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares diarios (unos 40 pesos). Y en Nigeria, donde los cristianos del norte sufren persecución activa, van más de 2,900 muertos violentos este año y unos 3 millones de desplazados viviendo en la indigencia — sin techo, cubriéndose con cartones.

Idea clave

Nuestras carencias no tienen comparación con la mitad de la población mundial, ni con la iglesia a la que Santiago le escribe, ni con la iglesia perseguida hoy — y aun así, muchas veces nos sentimos “achicados” por no tener el celular o los zapatos que queremos.

Lo que Santiago invita no es a negar la pobreza, sino a que el pobre se gloríe en su alta posición — y mira lo que sigue diciendo del rico:

Santiago 1:10-11

10 y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. 11 Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia desaparece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.

La humillación del rico es que, por más dinero que junte, no puede evitar que su cuerpo decaiga ni que su vida (y su riqueza) sean efímeras — ninguna cantidad de dinero garantiza seguridad. Lo que debería dar identidad y seguridad no es el logo en la camisa o el celular, sino estar en Cristo:

Santiago 1:18 (recapitulación)

18 Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de Sus criaturas.

Idea clave

La posición que deberíamos desear y anhelar no es un mejor logo o una mejor posición económica, sino amar cada vez más profundamente a Aquel que nos dio vida. Buscar una meta económica no es malo en sí mismo — el problema es cuando esa posición se vuelve la fuente de la identidad, y cuando se sacrifica el tiempo con Dios o con la familia por conseguirla.

II. Deseando una recompensa (vv. 12-15)

Santiago 1:12

12 Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman.

“Bienaventurado” — dichoso, bendecido, pleno. La publicidad promete que cierta marca de ropa o de celular traerá más felicidad, pero la única manera de vivir plenamente es permaneciendo en Cristo, quien promete una recompensa eterna.

Jeremías 2:13

Dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen agua.

El problema no es buscar la felicidad — es buscarla en lugares vacíos y estériles en vez de en Cristo.

Santiago 1:13-15

13 Que nadie diga cuando es tentado: «Soy tentado por Dios», porque Dios no puede ser tentado por el mal, y Él mismo no tienta a nadie. 14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.

Dios permite pruebas, pero no pone tentaciones — la tentación brota de adentro, del propio deseo. Por ejemplo: que alguien te ofenda en la calle es la prueba; responder con lo mismo, o peor, es donde entra la tentación desde el propio corazón.

El alcoholismo y el deseo pequeño

Nadie empieza a beber con la intención de hundirse — normalmente empieza con un deseo pequeño, controlable, que si se le da rienda suelta termina dominando por completo, arrastrando salud y familia. Con cualquier pecado pasa lo mismo: ira, tentación sexual, pornografía, infidelidad, control, mentira, avaricia — todos empiezan pequeños y, sin freno, siembran muerte.

Huir de la tentación

A quien lucha con tentación sexual: no hacerse el fuerte (“la voy a evangelizar, la voy a invitar a la iglesia”) — la instrucción bíblica a Timoteo es huir de las pasiones juveniles. Para vencer cualquier tentación hace falta reemplazar ese deseo por uno más fuerte — sacar un clavo con un clavo más grande — y eso solo se logra cuando la naturaleza es cambiada.

El zopilote domesticado

Imagina intentar domesticar un zopilote (buitre) para que coma maíz en vez de carroña. Si no tiene otra opción, quizás lo come por hambre — pero en cuanto huele carroña, corre hacia ella, porque esa es su naturaleza. Así es el ser humano con los deseos pecaminosos: apartarse, ponerse “el hábito de monje”, venir a la iglesia — nada de eso cambia el deseo de raíz. Lo que el zopilote necesita para disfrutar el maíz es dejar de ser zopilote, cambiar de naturaleza — y eso es exactamente lo que Dios hace en el creyente.

III. Deseando al Padre y Sus dones (vv. 16-18)

Santiago 1:16-17

16 Amados hermanos míos, no se engañen. 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.

Hay ideas absurdas sobre Dios que engañan: que buscarlo es aburrido, cosa de “viejitos y mojigatos”, o que manda cosas difíciles porque es malvado. Al contrario: Dios es inmensamente bueno y no cambia — a diferencia de un padre humano de quien hay que adivinar el humor antes de pedir un permiso, Dios siempre está dispuesto a dar buenos dones a Sus hijos, por causa de Jesús.

Santiago 1:18

18 Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de Sus criaturas.

Antes de Cristo, lo único que se deseaba era pecar, acumular placer, dinero, dominar, mentir. Pero quienes están en Cristo han recibido una nueva naturaleza y ya no son más “zopilotes” — pueden desear al Padre y Sus dones más que sus propias pasiones.

2 Corintios 5:21

Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.

En la cruz, Cristo no solo soportó los clavos y la humillación, sino la ira de Dios contra el pecado de todo Su pueblo — para que quienes están en Él tuvieran una nueva naturaleza que ahora desea a Dios y Sus dones perfectos, no la satisfacción propia.

Conclusión

Dos preguntas para cerrar:

  • Si al salir de aquí encontraras una lámpara maravillosa con un solo deseo disponible, ¿qué le pedirías al genio? Eso mismo — no lo que se diría en público — es probablemente lo que más se desea.
  • ¿En qué se invierte más el tiempo? Si se ha descuidado el tiempo con Dios, con la familia o con los hermanos por conseguir “más”, ya hay un problema — y eso, tarde o temprano, siembra muerte en el corazón, en la familia, en la relación con Dios.

Idea clave

Cualquier cosa que no sea Dios y Sus dones, buscada como fuente última de seguridad o identidad, va a traer muerte — no importa cuál sea.

La invitación final: pensar en aquel pecado con el que se ha batallado por años sin soltarlo, ser sincero sobre por qué se anhela (el placer o el poder que da), y responder con dos pasos: arrepentirse (renunciar a él) y aferrarse a Cristo y Sus promesas, cerrando las puertas al pecado — porque en Cristo el Padre ya dio una nueva naturaleza, una alta posición, y prometió una gran recompensa…

La grabación se corta aquí, a media frase (“es lo que necesitamos para combatir nuestras pasiones… vamos a terminar”) — no se conservó el cierre ni una oración final.