Nota: el predicador no se identifica por nombre en este archivo (a diferencia de otros sermones de esta misma época, donde sí se anuncia explícitamente “de parte del pastor Enrique/Moisés”) — se atribuye a Quique por el estilo conversacional y por ser el pastor residente de la congregación, con confianza media, no absoluta. Servicio en plena pandemia COVID-19 (protocolo de cubrebocas y gel mencionado explícitamente). Se recortó toda la liturgia inicial (llamado a la adoración con Isaías 40:21-26, alabanza cantada) y toda la administración de la Cena del Señor al final (instrucciones de protocolo sanitario para tomar los elementos, canto, lectura de 1 Corintios 11 y las oraciones de acción de gracias por el pan y el vino) — se conservó la breve oración de apertura del predicador y todo el cuerpo del mensaje hasta su aplicación final.

Introducción

Ilustración: el viaje

¿A cuántos de ustedes les gusta viajar? A todos nos fastidia un poco el proceso — sobre todo los viajes largos en autobús con transbordo, como cuando el predicador viajaba a Guatemala: salía a las 5 de la tarde y tenía que llegar a Tapachula antes de las 7 de la mañana para no perder el siguiente autobús y tener que esperar hasta las dos de la tarde. Y viajar con niños es todavía peor: “ya llegamos, ya llegamos”, “papá tengo hambre”, “quiero ir al baño.” Cuando se hace un viaje largo, la filosofía es esta: si voy a invertir un día o más viajando, quiero que valga la pena, no quedarme solo una semanita donde sea que vaya.

Hace ocho días se reflexionaba en algo parecido: nosotros estamos en esta tierra de paso, en un viaje — este no es nuestro destino final. La semana pasada se vio que las aflicciones presentes nos preparan para la herencia futura, y que la clave para asimilar eso es vivir un estilo de vida basado en el gozo: el gozo de que Cristo nos salvó y el gozo de que Cristo viene.

Hoy, en la primera epístola de Pedro, el apóstol toma otro énfasis: ya sabemos hacia dónde vamos (la herencia), y hoy estamos en medio del camino — así que ahora va a hablar de cómo debemos comportarnos mientras estamos de viaje. El título de esta predicación es simplemente Llamados a ser santos, porque eso es lo primero que Pedro nos va a decir que debemos hacer en este trayecto: vivir en santidad.

Idea clave

Sería irracional que alguien de viaje, ya aburrido y desesperado, decidiera quedarse a mitad de camino en vez de llegar a su destino. Del mismo modo, no podemos quedarnos a mitad de nuestro peregrinaje espiritual.

La palabra “santidad” es muy poco comprendida — para el mundo, evoca a alguien con traje blanco y gorrito, algo aburrido, incluso una ofensa (“santurrón”). Pero el problema más grande es que muchos cristianos tampoco la comprenden: unos piensan que es algo inalcanzable, solo para una élite; otros, que es opcional, ya que Cristo murió por ellos.

1 Pedro 1:13-21

13 Por tanto, preparen su entendimiento para la acción, sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza completamente en la gracia que les traerá en la revelación de Jesucristo, 14 como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, 15 sino que así como Aquel que los llamó es santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir; 16 porque escrito está: “Sean santos, porque Yo soy santo.” 17 Y si invocan como Padre a Aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conduzcan con temor durante el tiempo de su peregrinación en la tierra; 18 ustedes saben que no fueron redimidos de su vana manera de vivir heredada de sus padres con cosas perecederas como oro o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha: la sangre de Cristo. 20 Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a ustedes. 21 Por medio de Él son creyentes en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que la fe y esperanza de ustedes están en Dios.

Santidad es uno de los atributos “sumarios” de Dios — tan difícil de definir porque es una de las características primarias que lo hacen diferente de nosotros: incluye su perfección moral (en Él no hay mancha ni falta, porque Él define lo que está bien y lo que está mal) y su total apartamiento de nosotros. Cuando la Biblia dice que nosotros somos llamados a ser santos, habla de estar apartados para Dios.

El pasaje se organiza en tres ideas: la esperanza en el futuro, la vida en el presente, y la confianza en el pasado.

I. La esperanza en el futuro (v. 13)

La iglesia a la que Pedro escribía estaba siendo perseguida: acoso del mundo y de las instituciones, escasez económica, tensiones internas, presión para participar en rituales paganos con tal de poder vender sus productos. En medio de eso, Pedro les dice: deléitense en Cristo, gócense en que Él murió por ustedes y en que Él viene.

El énfasis del versículo 13 es una orden clara: pongan su esperanza completamente en la gracia que Cristo traerá. Esperanza no es un deseo, sino la certeza de que algo va a ocurrir — aquí, una esperanza completa, con seguridad total de que el Señor volverá.

Idea clave

La venida de Cristo se vuelve irreal en la vida diaria, aunque la cantemos bonito los domingos. El texto no dice “pon tu esperanza en la venida de Cristo cuando estás en la iglesia” — dice que la pongamos completamente, y Pedro no sabía que viviríamos una pandemia en 2021, pero Dios sí lo sabía: una de las cosas que nos hace perder de vista que Cristo volverá pronto.

1 Juan 3 (referencia)

Le veremos tal como Él es.

Apocalipsis 21 (referencia, leída)

El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.

Esa es nuestra esperanza: cuando Él vuelva, todos los problemas quedarán atrás, no por nuestro mérito sino por la victoria que Él ganó. Pero somos francos: se nos olvida — cuando vemos la cartera delgadita, cuando hay pagos que hacer y ni Coppel ni Elektra ni Liverpool nos van a decir “confía en el Señor,” cuando discutimos con la familia (o hasta con el perro, si se vive solo).

Por eso Pedro da instrucciones concretas: “preparen su entendimiento para la acción” — literalmente, “ceñir los lomos,” una expresión de la época en que se amarraba la túnica para tener libertad de movimiento y ponerse a trabajar. Hoy sería “arremangarse las mangas”: no te quedes quietecito, actívate.

La mente entrenada

Un músico, aun sabiendo tocar, sigue con los dedos moviéndose mientras habla de otra cosa — su mente está puesta en la canción. Alguien obsesionado con el ajedrez visualiza jugadas todo el tiempo. Una persona buena para los negocios, en cualquier conversación, detecta oportunidades de negocio al instante. Así debemos tener la mente entrenada para aplicar el evangelio en cualquier circunstancia — cuando el jefe grita, cuando se discute con el cónyuge: pensar “Cristo murió por mí, ¿qué tiene que ver Su muerte con esto?”

La segunda instrucción es “sean sobrios” — no perder el control de sí mismo, autocontrol que viene del Espíritu Santo obrando en nosotros. Reto: la próxima vez que tengas un problema, pide “Señor, ayúdame a aplicar tu evangelio en esta situación,” en vez de reaccionar según la carne.

II. La vida en el presente: llamados a vivir en santidad (vv. 14-17)

Somos hijos de Dios — y esa es la gran noticia, porque Él nos hizo renacer (v. 3). Hay que creerlo constantemente: “soy hijo de Dios,” porque de eso depende lo demás. Y si somos hijos, tenemos que vivir como hijos: primero creer lo que Dios ya hizo, después esforzarse por vivir según eso.

Idea clave

“No se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia” — esos deseos (orgullo, ira, envidia, lujuria) siguen ahí y van a seguir ahí hasta que muramos, pero Dios nos ha dado, por Su Espíritu, el poder de vencerlos. Debemos aplicar una política de cero tolerancia con el pecado: cuando te des cuenta de que estás pecando, no busques excusas — arrepiéntete y ve con el Señor para que te perdone.

“Como Aquel que los llamó es santo, así también sean ustedes santos… en toda su manera de vivir” — no solo en la esfera religiosa (donde cualquiera puede fingir ser santo, hasta hacer muecas detrás del cubrebocas sin que nadie se dé cuenta), sino en el matrimonio, la crianza, la sexualidad, el carácter, la manera de reaccionar a las ofensas. Pedro está citando Levítico 19: Dios le dice a su pueblo que debe ser abismalmente diferente de los pueblos paganos, porque solo ellos son Su pueblo. Somos llamados a imitar a nuestro Padre, no al mundo — y el mundo, con las redes sociales, nunca había tenido tanta influencia sobre nuestra mente como hoy.

Referencia a las palabras de Jesús a los judíos religiosos

Ustedes son de su padre el diablo.

Un hijo de Dios no puede vivir como hijo del diablo. Y no solo es nuestro Padre, sino un juez justo (v. 17).

La madre enfermera

Cuando los amigos se caían jugando, corrían como si nada; pero cuando el predicador se caía, su madre (enfermera) lo llamaba casi con una escobilla para sacarle “toda la tierra,” y si se enfermaba de la garganta, inyección casi obligada. No era agradable en el momento, pero tuvo sus ventajas. Si tu papá es policía, o juez, eso se nota en tu vida — y si tu Padre es un juez justo, también debería notarse: vivimos con temor santo, sabiendo que Él nos juzgará.

III. La confianza en el pasado (vv. 18-21)

Vivir diferente al mundo es una presión tremenda — cuando el sistema mismo está diseñado para la corrupción (el ejemplo de un hermano que quiso hacer las cosas derechas con la policía y le dijeron “o le entras a la mordida o es por acá,” y hasta la persona que debía ayudarlo lo dejó solo). Pero tenemos una confianza en el pasado: “ustedes saben que no fueron redimidos… con cosas perecederas como oro o plata.” El énfasis está en “saben” — no es “quizá sí, quizá no,” es una certeza.

El precio del oro

Esa mañana el gramo de oro estaba a 1,172 pesos. Y Dios dice que eso es una baratija comparado con el precio de nuestro rescate: la sangre de Cristo, el Cordero sin tacha y sin mancha.

El versículo 20 agrega que esto era parte del plan eterno de Dios — no se le “escapó de las manos” cuando el hombre pecó, como algunos piensan. Antes de que existiera el primer átomo, antes de que Dios formara a Adán, ya estaba decidida la solución para el pecado: Cristo enviado por el Padre “por amor a nosotros,” no un ángel, sino Su propio Hijo, de Su propia naturaleza. Por causa de Cristo podemos creer en Dios — de otra manera seríamos Sus enemigos.

Conclusión

Se han visto tres cosas: la esperanza en el futuro (Cristo viene, hay que preparar la mente para aplicar Su evangelio y vivir hoy en santidad), la confianza en el pasado (la redención, la muerte de Cristo) y la revelación futura (Su venida) — ahí está garantizada nuestra esperanza y nuestra seguridad.

Idea clave

Podemos ser santos cuando confiamos en la muerte y en la venida de Cristo — puedes esforzarte toda la vida, pero si no pones tu esperanza en Jesús, lo único que vas a conseguir es legalismo, frustración, y te vas a volver la persona más juzgona, crítica y amargada del mundo. Descansa en que Él murió y en que Él viene, y que tu vida ya está segura.

Esta vida es solo un peregrinaje — no te aferres a ella, y menos en tiempos de pandemia. Si el Señor decide llamarnos, simplemente nos adelantamos; los demás seguirán esperando. Es natural entristecerse cuando alguien muere, pero deberíamos poder decir “¿dónde está, oh muerte, tu aguijón?” — aunque el Señor no llamará a nadie hasta que Él lo decida, Él tiene la última palabra.

Preguntas de aplicación

  • ¿Qué significa ser santo en las relaciones interpersonales, cuando un hermano, el esposo, la esposa o los hijos ofenden? Confiar en que Cristo murió por mí y me perdonó, y por eso no retener las ofensas de quienes me ofenden.
  • ¿Qué significa ser santo con respecto a las finanzas, cuando alguna vez a todos nos han propuesto un negocio chueco? Que mi proveedor no es esa oportunidad, sino Cristo, quien ya dio Su vida por mí y proveerá para mis necesidades.
  • ¿Qué significa ser santo en la sexualidad, soltero o casado? Que el cuerpo no es para el propio placer — para eso no fue diseñado — sino que ya fue comprado por la sangre del Cordero.

A partir de aquí la grabación continúa con la administración de la Cena del Señor (instrucciones de protocolo sanitario, un canto, la lectura de 1 Corintios 11:23-26 y las oraciones de acción de gracias por el pan y el vino) — se excluyó de esta transcripción por ser una ordenanza litúrgica aparte, no el cuerpo del sermón.