Nota: transcripción de un subtítulo automático de YouTube, sin bosquejo escrito conocido en el vault. Predica Moisés Huerta (no hay nota de persona en el vault, se deja como texto plano). Se recortó toda la liturgia inicial (bienvenida, alabanza cantada, oración pastoral) y una reflexión aparte sobre la ofrenda (2 Corintios 5:17, “nueva criatura”) que precede al sermón propiamente dicho — es un tema distinto (celebración del evangelio antes de ofrendar), no la introducción del mensaje sobre masculinidad. Se conservó la introducción real del predicador (contexto de calor/ protocolo COVID, y los datos sobre feminicidios que motivan el tema) por ser sustantiva. Al final se recortó el saludo a una familia visitante y la despedida administrativa, pero se conservó la exhortación de cierre (1 Corintios 16:13) y la oración final, por ser parte real del mensaje.

Introducción

Es plena pandemia de COVID-19; el culto es presencial con protocolo sanitario (sana distancia, depositar la ofrenda al ingresar) y transmitido en línea. El predicador anuncia el tema: “El fundamento de la masculinidad.”

El contexto: las marchas feministas y las cifras de violencia

Se menciona lo ocurrido en México en los meses previos: manifestaciones de mujeres en la Ciudad de México (agosto y noviembre de 2019, y el 8 de marzo de este año con unas 80,000 participantes) exigiendo el fin de la violencia contra la mujer — algunas de esas manifestaciones derivaron en disturbios, con los que la iglesia no está de acuerdo, como tampoco con todo lo que esos movimientos piden. Pero hay un punto de fondo real: en México se asesina a 10 mujeres al día; el 66% de las mujeres mayores de 15 años ha experimentado algún tipo de violencia, y el 44% la ha sufrido de parte de su pareja; entre enero de 2016 y julio de 2020 se registraron 9,708 feminicidios.

Idea clave

Hay una violencia real que las estadísticas confirman — y detrás de eso hay un problema real con la masculinidad, algo que ellas mismas nos han recordado.

El predicador comparte que de niño presenció actos de violencia doméstica de parte de su padre, y que a pesar de haber jurado nunca repetir eso, reconoce que muchas veces los patrones se repiten sin quererlo. El mensaje busca contestar dos preguntas: ¿cuál es el problema?, y ¿cómo debe verse un hombre según la Biblia?

I. ¿Cuál es el problema?

En la sociedad hay dos modelos extremos de masculinidad: el “macho mexicano” violento y autoritario por un lado, y el hombre pasivo (llamado en el mensaje “el modelo Homero Simpson”) que evade toda responsabilidad por el otro — y la mayoría de los hombres son, en distinta medida, una combinación de ambos.

Génesis 1 y 2:18 (paráfrasis)

Dios crea al hombre y a la mujer, varón y hembra, con la misma dignidad — pero por diseño divino los diseñó para desempeñar tareas diferentes (roles), y le dio a Adán la responsabilidad de ser el líder de la primera familia.

Génesis 3:1-7 (leído)

La serpiente, más astuta que los demás animales, le pregunta a la mujer si Dios en verdad les prohibió comer de todo árbol. Ella responde que solo del árbol en medio del huerto no debían comer ni tocarlo, para no morir. La serpiente le dice que ciertamente no morirán, sino que se les abrirán los ojos y serán como Dios. Al ver que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y deseable para alcanzar sabiduría, la mujer comió y le dio también a su marido, que estaba con ella, y él comió. Entonces los ojos de ambos fueron abiertos, y supieron que estaban desnudos, y se hicieron delantales de hojas de higuera.

Antes de esto, Adán y Eva nunca se gritaron, nunca se avergonzaron ni se ofendieron el uno al otro — era una familia perfecta. Lo primero que hace la serpiente es distorsionar la palabra de Dios, sugiriendo que Sus mandamientos son una forma de tenernos limitados, no una expresión de amor.

Idea clave

Cuando el hombre busca su propia libertad al margen de la palabra de Dios, termina esclavizado — a deudas, a vicios, a relaciones destructivas — cosechando lo que sembró.

Adán decidió desobedecer, y esa desobediencia trajo la muerte y la maldición como consecuencia — el diseño original de la familia perfecta se perdió, y de ahí salieron hombres imperfectos, mezcla de autoritarismo y pasividad, en un mundo donde el dolor más profundo suele venir de la persona que más amamos.

Pero Cristo vino, murió en la cruz, y a quienes vienen a Él en arrepentimiento y fe les da una vida nueva.

2 Corintios 5:17 (paráfrasis, NBI)

Si alguien está en Cristo, es una nueva creación.

Idea clave

Si estás en Cristo, ya no tienes que seguir siendo el hombre violento o el hombre pasivo que has sido hasta hoy — puedes ser como el nuevo Adán.

Se invita a los presentes a preguntarle con sinceridad a su esposa, novia, o a la persona más cercana, qué es lo que más les molesta o les lastima de ellos — y a responder con arrepentimiento, aferrándose a la nueva naturaleza que da Cristo en vez de excusarse.

II. ¿Cómo debe verse un hombre restaurado?

Génesis 2:15-17 (leído)

15 Entonces el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y el Señor Dios ordenó al hombre, diciendo: «De todo árbol del huerto podrás comer, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás».

Se debe ver como Adán antes de fallar. Lo primero que Dios le da a Adán es una responsabilidad: Su palabra. Todo el mandamiento de Dios que Adán tenía era cuidar el huerto y no comer de ese fruto — su primera responsabilidad era escuchar la palabra de Dios, obedecerla, y enseñarla (a su esposa, después). Ese es el primer llamado de todo hombre, soltero o casado: escuchar, obedecer y enseñar la palabra de Dios — con quien tenga cerca, si es soltero.

Idea clave

Adán fracasó porque no cumplió ese primer mandato: no le enseñó bien a su esposa, y él mismo no obedeció.

En segundo lugar, Dios le dio a Adán el llamado de trabajar y cuidar el huerto — ser hombre es sinónimo de esfuerzo e iniciativa, no de pasividad, y eso aplica sin importar el tipo de trabajo, con la meta de honrar a Dios, no solo de llenarse los bolsillos.

En tercer lugar, el segundo Adán, Cristo, que sí venció la tentación donde el primer Adán falló, enseña con Su ejemplo el liderazgo de servicio.

Marcos 10:43-45 (paráfrasis)

El que quiera ser el más grande entre ustedes, que sea el servidor de todos — porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos.

Idea clave

El liderazgo al que un hombre es llamado no es el liderazgo autoritario ni el liderazgo pasivo, sino un liderazgo de siervo, como el de Cristo — que lava los pies, que hace sacrificios, que se levanta de madrugada por los hijos en vez de exigir ser atendido.

Cierre: exhortación y oración

1 Corintios 16:13 (paráfrasis)

Estad alerta, permaneced firmes en la fe, portaos varonilmente, sed fuertes, y todas vuestras cosas sean hechas con amor.

Se invita a reconocer con humildad las faltas propias (debilidad, pasividad, autoritarismo) delante de Dios, confiando en que solo en la nueva vida que da Cristo hay la posibilidad de funcionar como una nueva criatura.

Oración de cierre (Moisés Huerta): “Señor, gracias por esta mañana, tienes un plan para nosotros: tu salvación, y tu salvación trae esta gloria, una vida nueva, y es lo que te estamos rogando hoy. Ayúdanos a reconocer esas faltas, este horrible estado en el cual todavía luchamos, donde nuestra carne se rebela y queremos ser violentos y groseros y desentendernos — los varones somos así, Señor, flojos, sin liderazgo, sin amor. Perdónanos, Señor, queremos ser como ese varón perfecto que pisó esta tierra, Cristo, parecernos a Él. Te necesitamos a ti, Señor, de tu gracia, para ser diferentes, para obrar de una manera nueva por tu Espíritu. Señor, aquí estamos; si hay entre nosotros varones que por ya largos años saben todo esto y no lo han hecho porque les da miedo reconocerlo, les da vergüenza delante de sus esposas pedir perdón, ayúdanos, Señor, ayúdanos, lo ruego. Fortalece los hogares, Señor, a través del liderazgo y del servicio fiel y del amor hacia ti de parte de los varones, de los hombres; danos de esa gracia, te lo ruego, Dios, a esta tu iglesia. Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén y amén.”