
A. Las ofrendas y diezmos son del Señor
30 Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es cosa consagrada al Señor.
Todo diezmo y ofrenda pertenece al Señor y es cosa consagrada a Él. Quienes administran estos recursos no gestionan “dinero de la organización”, sino recursos santos que Dios ha confiado a su iglesia para su gloria y la expansión del evangelio.
Idea Clave:
Ser concientes de que las ofrendas y los diezmos son “cosa muy santa” y proipiedad del Señor mueve al equipo a administrarlas con gratitud, humildad, temor reverente y dependencia del Espíritu.
B. Planificación en dependencia
15 Más bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
Planear no es falta de fe; planear sin depender de Dios sí lo es. Queremos presupuestar y tomar decisiones financieras:
- comenzando en oración.
- reconociendo la fragilidad de nuestros planes.
- sometiendo todo a la voluntad del Señor.
Planificar incluye “escuchar” la voz de Dios en la Escritura y en la sabiduría de la pluralidad de ancianos, así como considerar el consejo de hermanos maduros y, cuando aplique, de otras iglesias Gracia Soberana.
C. Transparencia y rendición de cuentas
20 teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros. 21 Pues nos preocupamos por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres.
Como parte de nuestra identidad Gracia Soberana, valoramos la interdependencia entre iglesias y la rendición de cuentas mutua.
En la práctica, esto implica:
- Múltiples personas involucradas en el manejo de fondos (nunca una sola),
- Controles básicos (doble firma, registros claros, revisiones periódicas),
- Informes regulares al liderazgo sobre el uso de los recursos.
- Disposición a recibir consejo y supervisión de líderes regionales o de otras iglesias SG en cuestiones financieras clave.
D. Misión, interdependencia y prioridades de gasto
26 pues Macedonia y Acaya han tenido a bien hacer una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalén. 27 Sí, tuvieron a bien hacerlo, y a la verdad que están en deuda con ellos. Porque si los gentiles han participado de sus bienes espirituales, también están obligados a servir a los santos en los bienes materiales.
Las ofrendas y diezmos se utilizan para sostener la misión que Cristo nos dio: hacer discípulos, plantar iglesias, cuidar al rebaño y proclamar el evangelio. De manera general, buscamos que el uso del presupuesto refleje:
- Cuidado interno: salarios justos para obreros, renta, servicios y recursos para discipulado.
- Misión local: evangelismo, misericordia, proyectos de alcance.
- Interdependencia con Gracia Soberana: participación en proyectos de plantación, apoyo a pastores y plantadores, y aportes a la familia de iglesias para fortalecer la obra global.