Dios nunca condenará a Sus hijos

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Verdad

1 Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.

1 Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él.

En la Biblia:

Un elemento importante relacionado con convertirse en un seguidor de Jesucristo maduro y capacitado es aprender a ver el mundo desde la perspectiva de Dios. Llamamos a esto el desarrollo de una cosmovisión bíblica. Cuando usted capta la perspectiva de Dios, puede ver que este es un mundo deshecho, caído. Durante las próximas semanas usted examinará lo que Dios está haciendo por esta situación y verá cómo Él planea redimir a un pueblo para Sí mismo y restaurar el mundo caído en el que viven.

El 31 de octubre de 1517, diez días antes de su cumpleaños número 34, Martín Lutero clavó sus 95 Tesis en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg, Alemania, iniciando así una tormenta de controversia que finalmente dio lugar a la reforma protestante. Una de las cuestiones clave que Lutero y otros reformadores disputaron con la Iglesia romana fue la doctrina de la justificación, que Lutero llamó el artículo sobre el cual la iglesia se mantiene o cae. Esta semana usted verá el tema de la justificación (cómo Dios puede declarar justos a los pecadores) y el tema estrechamente relacionado de la adopción (cómo Dios hace a los pecadores Sus propios hijos y herederos).

Los pasajes para el estudio de esta semana le permitirán ver por sí mismo lo que la Biblia enseña sobre estos temas. Usted puede utilizar los pasajes de la sección En la Biblia en su adoración personal diaria. O, si usted tiene otro plan de lectura, asegúrese de aplicar específicamente esos pasajes a su vida y responder a ellos comprometiéndose con Dios en oración.

Génesis 18:16–32. Este pasaje relata la intercesión de Abraham por las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abraham apeló a la justicia de Dios con la esperanza de que su sobrino Lot, que vivía en Sodoma, no fuera destruido.

En los versículos 23–25 Abraham hace tres preguntas retóricas. (Una pregunta retórica es una pregunta que tiene una respuesta obvia). Resuma cada pregunta y su respuesta en sus propias palabras.

Génesis 18:16–32. Este pasaje relata la intercesión de Abraham por las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abraham apeló a la justicia de Dios con la esperanza de que su sobrino Lot, que vivía en Sodoma, no fuera destruido. En los versículos 23–25 Abraham hace tres preguntas retóricas. (Una pregunta retórica es una pregunta que tiene una respuesta obvia). Resuma cada pregunta y su respuesta en sus propias palabras.

Siga el pensamiento de Abraham y complete esta declaración: «Si tan solo 10 personas justas viven en Sodoma, entonces Dios no debe destruir a Sodoma porque…».

Considere la apelación de Abraham, junto con el hecho de que Dios realmente destruyó Sodoma y Gomorra. ¿Qué le enseña esto acerca de Dios y de los habitantes de estas ciudades? ¿Qué lecciones puede aprender acerca de la justicia de Dios?

Romanos 1:16–17; 3:21–22. Estos versículos introducen «la justicia de Dios», un concepto importante para la comprensión de las enseñanzas de la Biblia sobre la justificación. La frase «la justicia de Dios» puede referirse a la justicia que es parte del carácter de Dios, o a la justicia que Dios requiere de la gente, o a la justicia que Dios da como regalo. A juzgar por el contexto, ¿a cuál se hace referencia en estos versículos? Explique su respuesta.

¿Cómo se revela esta justicia de Dios? ¿Cómo se manifiesta a la gente?

Romanos 4:1–8. Este pasaje introduce otro concepto clave para la comprensión de la enseñanza bíblica sobre la justificación: el concepto de justicia imputada, es decir, la justicia que no es propia de uno, sino que es atribuida como propia. De acuerdo con este pasaje ¿fue Abraham justificado por sus buenas obras o por su fe en Dios?

El versículo 3 dice que Dios «atribuyó» o «contó» la fe de Abraham por justicia. ¿Qué significa esto? ¿Era la «fe» su justicia? ¿Tenía Abraham una justicia propia??

Ahora compare este pasaje con Romanos 1:17 y 3:21–22. Trate de describir en sus propias palabras cómo un impío puede ser justificado delante de Dios. Asegúrese de incluir los conceptos de justicia imputada y justicia de Dios en su descripción.

2 Corintios 5:21. Este versículo lleva el concepto de imputación un paso más allá al describir lo que comúnmente se llama «El Gran Intercambio». Pablo escribió que Dios «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él». En sus propias palabras, explique lo que esto significa. ¿Qué tiene esto que ver con la justificación?

Romanos 8:15–25. Pablo nos presenta aquí la doctrina de la adopción, es decir, que Dios ha acogido a enemigos impíos, y los ha hecho Sus propios hijos y herederos justos. Tenga en cuenta que la adopción depende de la justificación. Solo aquellos que Dios justifica reciben la bendición de la adopción. Tenga en cuenta también que en la antigüedad solo los hijos mayores recibían una herencia. Por lo tanto, la frase, «adoptados como hijos» especifica que todos los que Dios adopta (tanto hombres como mujeres) se convierten en Sus hijos y herederos. De acuerdo con este pasaje, ¿De qué son herederos los hijos de Dios? ¿Cómo se relaciona la «redención de nuestro cuerpo» con la herencia de «gloria»?

Efesios 2:12–19. Este pasaje nos ayuda a comprender por qué la adopción es necesaria. ¿Cuál es el estado natural de las relaciones entre Dios y la humanidad pecadora?

1 Juan 3:1–3. En este pasaje Juan nos recuerda que ahora somos hijos de Dios, pero que todavía no hemos recibido nuestra herencia completa. Piense en la maravilla de la justificación, ¡que Dios declare al culpable como justo delante de Sus ojos! Ahora piense en la adopción como hijo de Dios. ¿Por qué Dios haría esto? ¿Qué significa esto para usted?

Ahora compare 1 Juan 3:2 con Romanos 8:17; 23. ¿Cómo le ayuda esto a entender mejor la «gloria» y «redención» que está reservada para los hijos de Dios?

Para resumir

Martín Lutero estaba en lo correcto al decir que la Iglesia se mantiene o cae sobre la base de su comprensión de la justificación, ya que esto es lo que hace posible el Evangelio. La justificación se debe a que el Evangelio «…es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree» (Rom. 1:16). Es el fundamento de las buenas nuevas acerca de cómo los pecadores pueden llegar a ser justos ante los ojos de Dios, y así disfrutar una correcta relación con Él. Debido a la justificación «… ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Rom. 8:1).

Antes de definir y describir la justificación, vamos a empezar con una comprensión profunda de por qué es necesaria. La historia de la intercesión de Abraham por Sodoma nos ofrece un caso esclarecedor. En Génesis 18 Abraham rogó a Dios que perdonara a esas ciudades perversas, de manera que su sobrino Lot no fuera condenado con ellas. Llegó a la conclusión de que, puesto que Dios era justo, Él nunca cometería la injusticia de condenar al inocente con el culpable. Por lo tanto, Abraham trató de convencer a Dios para que perdonara a las ciudades, con la esperanza de que Lot, quien Abraham pensaba que era inocente, fuera perdonado también. Abraham estaba en lo cierto en cuanto a la justicia de Dios, pero no en cuanto a la inocencia de Lot. Sin embargo, la historia de la intercesión de Abraham y el juicio ejecutado por Dios sobre Sodoma y Gomorra demuestran estas importantes verdades:

  • Dios es el juez justo de la humanidad, y declara justa o injusta a la gente.
  • Los juicios de Dios son justos y se someten a Su perfecta justicia.
  • El castigo por haber sido hallado injusto es la muerte.
  • El hecho de que las ciudades y todos sus habitantes fueron destruidos da fe de que no se encontró ningún justo. Todos ellos fueron declarados injustos, es decir, ninguno de ellos estaba justificado.

Este episodio de la historia de Abraham debe ser suficiente para mostrar por qué la justificación es crucial. La justificación es la declaración de Dios de que uno ha sido hallado justo y sin mancha delante de Él. Sin esta declaración el castigo es grave, inevitable e irreversible. Esto, en pocas palabras, es el terrible dilema que se cierne sobre la humanidad: Dios es un juez justo que exige la justicia, pero la gente es pecadora y está bajo pena de muerte. ¡Alabado sea Dios que este no es el final de la historia!

Puede que usted se pregunte si hay alguien lo suficientemente bueno como para merecer su propia justificación. ¿Tal vez Moisés? ¿Elías? ¿Juan el Bautista? En teoría esto es posible, pero el hecho es que nadie aparte de Jesús ha vivido una vida completamente libre de pecado, y justa ante los ojos de Dios. La gente puede ser más o menos moral, en comparación con otros (a todos nos gustaría pensar que somos moralmente superiores a los sodomitas), pero nadie es justo cuando se compara con la norma absoluta de justicia que Dios exige. De acuerdo con esa norma, plasmada en los Diez Mandamientos, «No hay justo, ni aun uno…» (Rom. 3:10).

Así que si cada persona que ha vivido alguna vez (incluido usted) carece de la justicia necesaria para merecer su propia justificación, ¿cómo pueden obtener la justicia que Dios requiere para evitar la condenación eterna? La única esperanza posible es si Dios concediera como un regalo la justicia que Él exige. La gran noticia es que Dios, de hecho, otorga lo que Él exige. Su regalo de la justicia es el fundamento que sustenta el poder del Evangelio. El Evangelio tiene poder para salvar a los pecadores, precisamente porque «…en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Rom. 1:17). En este contexto, la palabra «revela» significa otorgado como regalo, y el medio por el cual se recibe la justicia de Dios es la «fe». En Romanos 3:21–22, Pablo especifica que Dios concede Su justicia «… por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él», y no a través de nuestro desempeño en el cumplimiento de la ley.

Ahora vamos a preguntarnos cómo la fe da lugar a la justicia de Dios. ¿Creer en Cristo le hace en realidad tan justo como Dios, o cuenta Dios la fe como justicia? Pablo nos responde esta pregunta con este ejemplo del Antiguo Testamento: «Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia (Rom. 4:3). Es decir que Dios atribuyó a Abraham el tener una justicia que no era suya a causa de su fe. Esto se llama justicia imputada.

Para entender la justicia imputada, basta con imaginar que su vida podría resumirse en una sola cuenta bancaria espiritual y que el saldo de su cuenta es negativo infinito. Como si esto fuera poco, usted tampoco tiene poder para añadir ni siquiera un crédito positivo en su cuenta. Usted no tiene ningún mérito propio. Pero si alguien de mérito espiritual infinito le llena su cuenta como un regalo, entonces el mérito de esa persona es imputado a su cuenta.

Abraham creyó a Dios, y Dios imputó Su justicia a la cuenta de Abraham. Ahora, en la era del Nuevo Testamento, Dios ha hecho lo mismo por nosotros en Jesucristo. Él ha abonado nuestras cuentas endeudados con el mérito infinito de la vida justa de Cristo. A cambio, Dios tomó nuestro pecado, el demérito que nos dejó injustificados delante de Él, y lo clavó en la cruz en el cuerpo de Jesús. Todo pecado que sería cometido alguna vez por aquellos que confían en Cristo fue imputado a Él cuando Dios le hizo ofrenda por nuestro pecado. «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él» (2 Cor. 5:21). Debido a Su justa vida y muerte sacrificial, y por medio de la fe, la justicia de Cristo y nuestro pecado son intercambiados, haciendo de Su vida y muerte un sustituto de la nuestra. De esta manera, Dios satisface Su justicia al castigar nuestros pecados en la cruz, y nos declara justificados mediante la imputación de la justicia de Cristo a nosotros. Es por esto que el Evangelio puede prometer que «…ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Rom. 8:1).

A veces los creyentes protestantes resumen las enseñanzas de la Biblia sobre la justificación mediante el uso de consignas como «justificación por la fe» o «salvo por la fe». Esto está muy bien y para el alma creyente es suficiente saber que Cristo le asegura un hogar en el cielo. Pero no cometamos el error de pensar que esto significa que somos justificados por nuestra fe. Somos justificados por la gracia de Dios, es decir, porque Dios en Su gracia imputó la justicia de Cristo a nuestra cuenta cuando creímos en Él.

Por lo tanto, tal vez es mejor resumir las enseñanzas de la Biblia sobre la justificación de la forma en que lo hicieron los primeros reformadores protestantes: La justificación es solo por gracia, mediante la fe en Cristo solamente. Esto no pretende dar a entender que las buenas obras no tienen nada que ver con la justificación. Más bien, las buenas obras son el fruto que crece inevitable de una vida justificada. El pastor y evangelista estadounidense Jonathan Edwards lo expresó así: La justificación es solo por gracia, mediante la fe solamente…pero no mediante la fe que permanece sola. Con esto él quería decir que la fe de la persona justificada siempre se manifestará por las buenas obras que nacen de ella.

Ahora vamos a cambiar nuestra atención de la justificación al tema estrechamente relacionado de la adopción. Cuando se convirtió en un seguidor de Cristo, usted fue justificado y adoptado en la familia de Dios de forma simultánea. La palabra bíblica justificación muestra a Dios como su juez y se ocupa del castigo por su pecado. La palabra adopción muestra a Dios como su padre y se ocupa de la alienación causada por el pecado.

El pecado ha hecho una ruptura de la comunión entre Dios y la humanidad. Como resultado los pecadores son ajenos a Dios, y Él a ellos. En Efesios 2, Pablo va tan lejos como para llamar a esta alienación enemistad, lo que significa que existe hostilidad entre Dios y la humanidad en ambos lados. Sin embargo, Cristo ha eliminado esa hostilidad por Su muerte en la cruz, lo que permite a aquellos que confían en Cristo experimentar paz presente y duradera con Dios. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Rom. 5:1). En Romanos 8:15, Pablo introduce la palabra «adopción» para describir la posición y el favor de Dios que disfruta la gente justificada. Dios le ha hecho Su hijo querido para que verdaderamente pueda dirigirse a Él sin miedo alguno como «¡Abba! ¡Padre!»

Como vio en sus estudios de esta semana, su adopción en la familia de Dios tiene beneficios espirituales tanto ahora como en la eternidad. Ya se ha mencionado el cese de las hostilidades y la paz permanente establecida entre usted y Dios mediante la muerte de Cristo. Esta paz ha traído la posibilidad de un segundo beneficio: comunión con Dios como su Padre. Ahora puede disfrutar de la comunión con Aquel que le ama incondicionalmente. Su conocimiento de Dios puede ir más allá de un reconocimiento abstracto de los hechos acerca de Dios, a una experiencia concreta de Él como su ios, su Salvador y su Padre. Al tener comunión con Él, verá que su vida no es una serie aleatoria de los acontecimientos. Se dará cuenta de que su Padre le provee activa y amorosamente para todas sus necesidades, le enseña, le guía, le protege y le cuida. Al igual que Juan, usted comentará, «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1).

La posibilidad de la comunión con Dios es una oportunidad demasiado grande para perderla. Por lo tanto, usted debe aprovechar la oportunidad invirtiendo su corazón y mente en un hábito diario de adoración personal. A medida que desarrolla este hábito, encontrará que su comunión con el Padre se profundizará de nuevas maneras. Y en esas ocasiones cuando no tenga la adoración personal, sentirá un fuerte anhelo por la compañía de su Padre. También debe invertir en su relación con Dios dándole prioridad en su vida a la participación en la Cena del Señor. No le llaman «Comunión» por gusto. Considérela como una cita para cenar con su Padre y Hermano. Él le ha dado esta oportunidad de ver, tocar y probar un destello de la eternidad.

Un tercer beneficio de la adopción es que usted es heredero de Dios en Cristo. Esto es significativo ya que en los tiempos bíblicos no todos los hijos eran herederos, solo el hijo mayor. Pero en Cristo, todos los hijos de Dios son herederos de la herencia futura reservada para ellos en el cielo. Pablo describió nuestra herencia presente como verdaderos hijos de Dios, sin embargo, estamos a la espera de una «gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Rom. 8:18), y que «nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo» (Rom. 8:23). Pablo está dando a entender aquí una restauración de la gloria que se perdió en la Caída. Lo que Adán perdió por la humanidad, Cristo lo está restaurando. Esta restauración implicará recibir cuerpos inmortales nuevos, no dañados por el pecado, que ni mueren ni sufren. Juan nos dice que esto sucederá cuando Jesús vuelve a aparecer en la tierra: «…sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3: 2). Nuestros cuerpos se vestirán de gloria como el nuevo cuerpo de Jesús, lo que nos permite contemplarle en Su gloria.

Consideremos ahora cómo la enseñanza bíblica de la justificación y la adopción debe moldear su cosmovisión. Como seguidor de Cristo, usted comprende que nada es permanente en este mundo, a excepción de lo que Dios redime y restaura. El mundo es caótico y conflictivo, y aspira a la grandeza, sin embargo, está atado a su pecado y se encuentra bajo una sentencia de muerte. Usted tiene un escape del caos y el conflicto. Su vida tiene el placer y el significado que se derivan de la restauración de la comunión con su Creador, y usted anhela la futura restauración de su espíritu, mente y cuerpo a la imagen de Jesucristo. Sabiendo esto, ¿cómo va a interactuar usted con el mundo de los negocios, la educación, la política, las artes, el entretenimiento y la recreación? ¿Cómo quiere Dios que usted sea un agente de la redención? ¿Qué le dice Él acerca de su papel en este mundo quebrantado?

Para una comparación de los principales puntos de vista contemporáneos sobre la justificación vea el gráfico de la página siguiente. Nosotros creemos que el punto de vista protestante histórico es el más fiel a la Escritura como un todo.

C A P A C I T A C I Ó N

Memorice los primeros cinco libros del Antiguo Testamento utilizando el ejercicio de capacitación «Aprendiendo los libros del Antiguo Testamento» al final de esta unidad. Durante las próximas semanas, usted deberá ser capaz de memorizar los 39 libros del Antiguo Testamento y recitarlos con los 27 libros del Nuevo Testamento en su reunión de grupo.

A menudo podemos llegar a sentirnos indiferentes en nuestro camino espiritual, olvidando lo increíble que es estar justificados ante Dios y ser contados entre Sus herederos. ¿Cómo evaluaría su travesía espiritual a la luz de la verdad que ha estudiado esta semana? ¿Es su vida espiritual más bien una obligación religiosa o es una relación que usted procura y alimenta?

Piense en su forma de interactuar con el mundo: cómo emplea su tiempo y dinero, qué consume, qué da, en qué invierte ¿Cómo debe moldear la enseñanza de la Biblia acerca de la justificación y la adopción esa interacción.? ¿Qué debe reconsiderar usted acerca de la forma en que vive en este mundo abatido?

R E S P O N S A B I L I D A D

Antes de su reunión del Grupo La Travesía, piense en las siguientes preguntas. Es posible que le hagan cualquiera de estas preguntas o que usted se las haga a otro miembro del grupo. Ellas le ayudarán a examinar su vida a la luz de la verdad que usted exploró esta semana. Éstas también les dan a otros miembros del grupo una oportunidad para animarle a vivir plenamente por Cristo. Abajo se deja un espacio para que pueda tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en su reunión de grupo.

  • Está usted permitiendo que las Escrituras moldeen su cosmovisión?}
  • ¿Está aprovechando el tiempo de su Padre para tener comunión con Él?
  • ¿De qué manera es su vida un ejemplo del poder del Evangelio para liberar a la gente del pecado?
  • ¿Se está usted resistiendo a la convicción del Espíritu Santo en algún área de su vida?
  • ¿Es usted un embajador al mundo perdido? ¿Quiere serlo? ¿En qué punto se encuentra usted en este aspecto de su travesía espiritual?
  • ¿Cómo ha cambiado su vida desde que firmó el Pacto del Miembro de Grupo La Travesía?
  • ¿Completó la tarea de la sección misión esta semana?

M I S I Ó N . D I A L O G A N D O «Pero, ¿cómo van a llamarlo, si no confían en él? ¿Y cómo van a confiar en él, si nada saben de él? ¿Y cómo van a saberlo, si nadie les habla acerca del Señor Jesucristo?» (Rom. 10:14, Biblia en Lenguaje Sencillo).

Romanos 10:14 hace la pregunta retórica: «¿Cómo sabrá alguien acerca de Jesús, a menos que alguien le hable acerca de Jesús?» La respuesta obvia es que no sabrán.

Testificar. La palabra puede traer a la mente algunas imágenes bastante negativas. Tal vez usted está pensando en el hombre con cara de loco parado en las afueras del estadio de fútbol sosteniendo un gran cartel que dice: «¡Arrepentíos o moriréis!». Si eso es testificar, es probable que no quiera tener nada que ver con eso. Pero también sabe que su misión es dar a conocer el evangelio. Y si usted no lo da a conocer, ¿quién lo hará?
Durante las próximas semanas usted aprenderá un enfoque que no es ni loco, ni agresivo para hablar con la gente acerca de Jesús. Algunas personas tienen el don de proclamar eficazmente el Evangelio en forma de monólogo, pero la mayoría de nosotros necesitamos una herramienta que nos ayude a dialogar con las personas a medida que surjan las oportunidades. La Travesía le capacitará para llevar a Jesús a sus conversaciones con la gente de una manera cálida, relacional e inteligente, y que también es relevante a la experiencia de vida de las personas. Este no es el único enfoque para testificar, pero muchas personas encuentran que es una manera sencilla y efectiva de participar activamente en dar a conocer el mensaje del evangelio a los más necesitados y los no cristianos.

Usted comenzará con el aprendizaje de este enfoque la próxima semana, pero primero vamos a hacer un chequeo del corazón. Incluso si usted nunca antes ha hablado con nadie acerca de Jesús, ¿quisiera hacerlo? ¿Ha percibido que en su corazón hay un deseo cada vez mayor motivado por el evangelio de dar a conocer a Jesús? Escriba aquí sus pensamientos sinceros sobre testificar.

Ahora, examine sus ideas acerca de testificar a la luz de Romanos 10:14. ¿Cómo va a orar acerca de esto a su Padre amoroso? A veces, no queremos lo que Dios quiere, y solo podemos orar para que queramos querer lo que Dios quiere. Pero incluso esta oración es agradable a Dios, cuando se ofrece humildemente en el nombre de Cristo. Tómese un momento para escribir una oración a Dios acerca del estado de su corazón en lo que respecta al desarrollo de una vida misional motivada por el evangelio.

O R A C I Ó N

«Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…» (Rom. 8:15–17a)

«Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos» (Rom. 8:26–27).

Como hijo adoptivo de Dios, su Abba Padre celestial le ha dado un gran regalo: Su Espíritu Santo. Si usted le pide al Espíritu, Él le ayudará y guiará al orar. Simplemente pida ayuda.

Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana: Mi petición de oración con respecto a una situación en mi vida: Petición de oración con respecto a alguien de mi lista de oración: Peticiones de oración de otros en mi grupo: