
… «¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?
Cómo usar este plan
Cada día tiene tres partes sencillas:
- Lectura: Un pasaje de Lucas. Léanlo en voz alta, turnándose si son varios.
- Preguntas: No hay respuestas incorrectas. El objetivo es conversar y pensar juntos.
- Guía de oración: Tres motivos breves: alabanza, confesión y petición. Pueden orar uno por uno o el papá/mamá puede guiar la oración en voz alta.
El tiempo estimado por día es de 15 a 20 minutos. No es necesario agotar todas las preguntas, escojan las que más les hablen ese día.
Lunes 30/03
El Rey limpia Su casa
45 Entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 46 diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración pero ustedes la han hecho cueva de ladrones”». 47 Jesús enseñaba diariamente en el templo. Pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matar a Jesús; 48 y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchando _lo que decía. 20:1 Aconteció que en uno de los días, cuando Jesús enseñaba a la gente en el templo y anunciaba el evangelio, se enfrentaron a Él los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, 2 y le dijeron: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio esta autoridad?». 3 Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta; quiero que me digan: 4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?». 5 Y ellos razonaban entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, Él dirá: “¿Por qué no le creyeron?“. 6 Pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta». 7 Y respondieron que no sabían de dónde era. 8 Jesús entonces les dijo: «Tampoco Yo les diré con qué autoridad hago estas cosas».
📖 Lucas 19:45–20:8
Jesús entra al templo y expulsa a los que lo han convertido en un mercado. Los líderes religiosos lo confrontan y él les responde con una pregunta que los deja sin palabras.
Preguntas para reflexionar
- ¿Por qué crees que Jesús se molestó tanto con lo que estaba pasando en el templo?
- El templo era el lugar donde el pueblo se acercaba a Dios. ¿Qué cosas pueden convertirse hoy en “ruido” que nos impide acercarnos a Dios con el corazón limpio?
- Los líderes religiosos no podían responder la pregunta de Jesús porque les convenía no hacerlo. ¿Alguna vez hemos evitado una pregunta sobre nuestra fe porque la respuesta nos incomodaría?
Guía de oración
- Alabanza: Gracias, Señor, porque eres un Rey santo que se preocupa por cómo nos acercamos a ti.
- Confesión: Señor, perdónanos por las veces que hemos convertido nuestra religión en algo externo y vacío, sin un corazón que realmente te busca.
- Petición: Danos corazones limpios esta semana. Que no seamos como los líderes que evitaban la verdad, sino personas que la reciben con humildad.
Martes 31/03
El Rey ve el corazón
45 Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a Sus discípulos: 46 «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes; 47 que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirán mayor condenación». 1 Levantando Jesús la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. 2 Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre; 3 y dijo: «En verdad les digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; 4 porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir».
Jesús advierte sobre los maestros de la ley que buscan apariencia y reconocimiento. Luego señala a una viuda pobre que echa dos monedas pequeñas en el tesoro del templo, y dice que ella dio más que todos.
Preguntas para reflexionar
- ¿Cuál es la diferencia entre lo que los maestros de la ley hacían, lo que los ricos daban y lo que dio la viuda?
- Jesús no aplaudió la cantidad sino el corazón detrás de la ofrenda. ¿Qué dice eso sobre cómo Dios nos ve a nosotros?
- ¿En qué áreas de tu vida tiendes a preocuparte más por lo que otros ven que por lo que Dios ve?
Guía de oración
- Alabanza: Señor, tú ves lo que nadie más ve. Gracias porque no te engañamos y aun así nos amas.
- Confesión: Confiesa en silencio un área donde has actuado más para la aprobación de otros que para la tuya.
- Petición: Dios, danos la libertad de la viuda — corazones que den sin calcular, que sirvan sin buscar reconocimiento.
Miércoles 01/04
El Rey que se entrega
1 Se acercaba la Fiesta de los Panes sin Levadura, llamada la Pascua. 2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pero temían al pueblo. 3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce apóstoles. 4 Y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo entregarles a Jesús. 5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. 6 Él aceptó, y buscaba una oportunidad para entregar a Jesús sin hacer un escándalo. 7 Llegó el día de la Fiesta de los Panes sin Levadura en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua. 8 Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Vayan y preparen la Pascua para nosotros, para que la comamos». 9 «¿Dónde deseas que la preparemos?», le preguntaron. 10 Y Él les respondió: «Miren, al entrar en la ciudad, les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo a la casa donde entre. 11 Y dirán al dueño de la casa: “El Maestro te dice: ‘¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con Mis discípulos?’“. 12 Entonces él les mostrará un gran aposento alto, dispuesto; prepáren_la_ allí». 13 Ellos fueron y encontraron todo tal como Él les había dicho; y prepararon la Pascua. 14 Cuando llegó la hora, Jesús se sentó a la mesa, y con Él los apóstoles, 15 y les dijo: «Intensamente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer; 16 porque les digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios». 17 Y tomando una copa, después de haber dado gracias, dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; 18 porque les digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios». 19 Y tomando el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: «Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí». 20 De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes. 21 »Pero, vean, la mano del que me entrega está junto a Mí en la mesa. 22 Porque en verdad, el Hijo del Hombre va según se ha determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien Él es entregado!». 23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto.
Los líderes religiosos conspiran para matar a Jesús. Judas acepta traicionarlo. Pero en medio de esa oscuridad, Jesús cena con sus discípulos, parte el pan y dice: “Esto es mi cuerpo, entregado por ustedes.”
Preguntas para reflexionar
- Jesús sabía exactamente lo que iba a pasar esa noche. ¿Qué te dice sobre él el hecho de que eligió cenar con sus discípulos de todas formas?
- El pan y la copa son símbolos del cuerpo y la sangre de Jesús entregados voluntariamente. ¿Por qué crees que Jesús quiso que sus discipulos deben recordaran esto de manera regular?
- ¿Qué significa para ti personalmente que el cuerpo de Jesús fue “entregado por ustedes”, por ti?
Guía de oración
- Alabanza: Señor Jesús, te alabamos porque te entregaste voluntariamente. Nadie te quitó la vida, tú la diste.
- Confesión: Perdónanos por las veces que tomamos tu sacrificio como algo ordinario, sin detenernos a considerar lo que costó.
- Petición: Que esta semana podamos ver la cruz de manera fresca, no como un símbolo familiar sino como el acto más grande de amor que el mundo ha conocido.
Jueves 02/04
El Rey que ora en la oscuridad
39 Saliendo Jesús, se encaminó, como de costumbre, hacia el monte de los Olivos; y los discípulos también lo siguieron. 40 Cuando llegó al lugar, les dijo: «Oren para que no entren en tentación». 41 Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, 42 diciendo: «Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya». 43 Entonces se apareció un ángel del cielo, que lo fortalecía. 44 Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra. 45 Cuando se levantó de orar, fue a los discípulos y los halló dormidos a causa de la tristeza, 46 y les dijo: «¿Por qué duermen? Levántense y oren para que no entren en tentación». 47 Mientras todavía estaba Él hablando, llegó una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce apóstoles, iba delante de ellos, y se acercó para besar a Jesús. 48 Pero Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?». 49 Cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: «Señor, ¿heriremos a espada?». 50 Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. 51 Pero Jesús dijo: «¡Deténganse! Basta de esto». Y tocando la oreja al siervo, lo sanó. 52 Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que habían venido contra Él: «¿Cómo contra un ladrón han salido con espadas y palos? 53 Cuando estaba con ustedes cada día en el templo, no me echaron mano; pero esta hora y el poder de las tinieblas son de ustedes». 54 Después de arrestar a Jesús, se lo llevaron y lo condujeron a la casa del sumo sacerdote; y Pedro los seguía de lejos. 55 Después que encendieron una hoguera en medio del patio, y de sentarse juntos, Pedro se sentó entre ellos. 56 Una sirvienta, al verlo sentado junto a la lumbre, fijándose en él detenidamente, dijo: «También este estaba con Él». 57 Pero él lo negó, diciendo: «Mujer, yo no lo conozco». 58 Un poco después, otro al verlo, dijo: «¡Tú también eres uno de ellos!». «¡Hombre, no es cierto!», le dijo Pedro. 59 Pasada como una hora, otro insistía, diciendo: «Ciertamente este también estaba con Él, pues él también es galileo». 60 Pero Pedro dijo: «Hombre, yo no sé de qué hablas». Al instante, estando él todavía hablando, cantó un gallo. 61 El Señor se volvió y miró a Pedro. Entonces Pedro recordó la palabra del Señor, de cómo le había dicho: «Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces». 62 Y saliendo fuera, lloró amargamente.
Jesús va al huerto de Getsemaní y ora con tal angustia que su sudor cae como gotas de sangre. Luego es arrestado. Pedro, que prometió morir con él, lo niega tres veces antes de que cante el gallo.
Preguntas para reflexionar
- Jesús oró: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” ¿Qué nos enseña esta oración sobre cómo hablar con Dios en los momentos más difíciles?
- Pedro estaba convencido de que nunca negaría a Jesús, y lo negó de todas formas. ¿Qué nos dice eso sobre la confianza en nuestra propia fortaleza?
- Jesús miró a Pedro después de la tercera negación. ¿Cómo imaginas esa mirada? ¿Qué crees que Pedro sintió?
Guía de oración
- Alabanza: Padre, gracias porque Jesús no huyó. Gracias porque su obediencia fue perfecta donde la nuestra falla.
- Confesión: Señor, somos como Pedro, seguros de nuestra fe hasta que llega la presión. Perdónanos por las veces que te hemos negado con nuestras palabras o con nuestro silencio.
- Petición: Danos la gracia de correr a ti cuando fallamos, como Pedro que lloró amargamente, no de alejarnos con vergüenza.
Viernes 03/04
El Rey muere por los suyos
26 Cuando lo llevaban, tomaron a un tal Simón de Cirene que venía del campo y le pusieron la cruz encima para que la llevara detrás de Jesús. 27 Y seguía a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por Él. 28 Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí; lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. 29 Porque vienen días en que dirán: “Dichosas las estériles, los vientres que nunca concibieron y los senos que nunca criaron”. 30 Entonces comenzarán a decir a los montes: “Caigan sobre nosotros”; y a los collados: “Cúbrannos”. 31 Porque si en el árbol verde hacen esto, ¿qué sucederá en el seco?». 32 También llevaban a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos con Él. 33 Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 Y Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Y los soldados echaron suertes, repartiéndose entre sí Sus vestidos. 35 El pueblo estaba allí mirando; y aun los gobernantes se burlaban de Él, diciendo: «A otros salvó; que se salve Él mismo si Este es el Cristo de Dios, Su Escogido». 36 Los soldados también se burlaban de Jesús, y se acercaban a Él y le ofrecían vinagre, 37 diciendo: «Si Tú eres el Rey de los judíos, sálvate a Ti mismo». 38 Había también una inscripción sobre Él, que decía: «ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS». 39 Uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo: «¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!». 40 Pero el otro le contestó, y reprendiéndolo, dijo: «¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? 41 Nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero este nada malo ha hecho». 42 Y añadió: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino». 43 Entonces Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso». 44 Era ya como la hora sexta, cuando descendieron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena, 45 al eclipsarse el sol. El velo del templo se rasgó en dos. 46 Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: «Padre, en Tus manos encomiendo Mi espíritu». Habiendo dicho esto, expiró. 47 Al ver el centurión lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: «Ciertamente, este hombre era inocente». 48 Todas las multitudes que se habían reunido para presenciar este espectáculo, al observar lo que había acontecido, se volvieron golpeándose el pecho. 49 Pero todos los conocidos de Jesús y las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea, estaban a cierta distancia viendo estas cosas.
Jesús es crucificado entre dos criminales. Uno de ellos lo insulta; el otro le pide que lo recuerde. Jesús le responde: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.” Al morir, el velo del templo se rasga de arriba abajo.
Preguntas para reflexionar
- El criminal en la cruz no tenía nada que ofrecer: ninguna obra, ningún tiempo, ninguna segunda oportunidad. Solo pidió a Jesús que se acordara de él. ¿Qué nos dice la respuesta de Jesús sobre cómo funciona la salvación?
- El velo del templo se rasgó en el momento de la muerte de Jesús. Ese velo separaba al pueblo de la presencia de Dios. ¿Qué significa para nosotros que ese velo ya no existe?
- ¿Cómo quieres que este Viernes sea diferente a otros años, no solo en lo que sabes, sino en lo que sientes y en cómo respondes?
Guía de oración
- Alabanza: Señor Jesús, te adoramos. En la cruz no fuiste víctima, fuiste el Rey que eligió morir por su pueblo. Que toda nuestra vida sea respuesta a ese amor.
- Confesión: Reconocemos que merecíamos estar donde estaba el criminal, sin nada que ofrecer, sin ningún mérito. Gracias porque tu gracia llegó hasta ahí.
- Petición: Que la cruz no sea solo doctrina en nuestra mente sino fuego en nuestro corazón. Que vivamos como personas que saben lo que les costó su salvación.
Sábado 04/04
El día del silencio
50 Había un hombre llamado José, miembro del Concilio, varón bueno y justo, 51 el cual no había estado de acuerdo con el plan y el proceder de los demás, que era de Arimatea, ciudad de los judíos, y que esperaba el reino de Dios. 52 Este fue a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, 53 y bajándolo, lo envolvió en un lienzo de lino, y lo puso en un sepulcro excavado en la roca donde nadie había sido puesto todavía. 54 Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. 55 Y las mujeres que habían venido con Jesús desde Galilea siguieron detrás, y vieron el sepulcro y cómo fue colocado Su cuerpo. 56 Cuando regresaron, prepararon especias aromáticas y perfumes. Y en el día de reposo descansaron según el mandamiento.
José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús y lo coloca en un sepulcro. Las mujeres que habían venido con Jesús desde Galilea siguen de cerca, ven dónde lo colocan, y regresan a preparar especias. Y el texto termina con tres palabras: “reposaron el sábado.”
Preguntas para reflexionar
- Los discípulos no sabían que habría resurrección al día siguiente. Vivieron ese sábado sin saber el final. ¿Cómo crees que fue ese día para ellos?
- Nosotros conocemos el final, pero a veces vivimos como si no lo supiéramos, con miedo y desesperanza. ¿En qué área de tu vida necesitas recordar que Dios no ha dicho la última palabra?
- El Sábado Santo es un día de espera. ¿Qué significa esperar en Dios cuando todo parece oscuro y quieto?
Guía de oración
- Alabanza: Señor, tú eres el Dios que actúa incluso en el silencio. Te alabamos porque cuando todo parecía terminado, tú estabas trabajando.
- Confesión: Perdónanos por las veces que hemos dudado de ti en los momentos oscuros, como si la tumba fuera la última palabra.
- Petición: Que mañana, cuando celebremos la resurrección, no sea solo una tradición, que sea la alegría de personas que realmente creyeron en el sábado oscuro que el domingo vendría.
Una palabra final
Esta semana nos lleva de una entrada triunfal a un sepulcro sellado. Pero el sepulcro no es el final. El mismo Lucas que narra la muerte de Jesús es el que nos dice que las mujeres encontraron la tumba vacía y escucharon las palabras más importantes de la historia:
“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado.” — Lucas 24:5–6 (NBLA)
Él vino. Él vive.
Que esta Semana Santa no sea solo un recuerdo sino un encuentro.