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El domingo pasado tomamos un tiempo para hablar de la resurrección de Cristo. Esta verdad es más que una doctrina para creer los domingo, es la relida que que cambia la manera en que vivimos cad día de la semana. Porque si resucitamos con Cristo, entonces nuestra identidad ya no depende de lo que logramos, de lo que otros piensan de nosotros, ni de los fracasos que cargamos.

las siguientes preguntas nos ayudaran a aplicar el mensaje a nuestra vida cotidiana


Para recordar

  1. Según Lucas 24, ¿por qué las mujeres fueron al sepulcro tan temprano? ¿Qué esperaban encontrar, y qué encontraron en cambio?

  2. El texto enfatiza que las mujeres no recordaban la promesa de Jesús, en el v. 11 los discípulos tampoco creían ¿Qué te dice eso de la dureza del corazón humano?

  3. Los ángeles no dieron una explicación inmediata, primero hicieron una pregunta: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?” … ¿Hacia donde querían apuntar?

  4. Pablo escribe en Colosenses 3:3: “Han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios.” ¿Qué significa en términos prácticos que la vida del creyente esté “escondida” con Cristo?


Para aplicar

  1. ¿En qué área de tu vida, trabajo, relaciones, imagen personal, logros, estás buscando vida o identidad en un lugar que no puede dártela? ¿Qué se sentiría diferente si esa área ya no fuera la que define quién eres?

  2. Cuando cometes un pecado o experimentas un fracaso, ¿cuál es tu reacción interna más honesta? ¿Te acercas a Dios o te alejas? ¿Qué dice eso sobre desde qué posición crees que te relacionas con Él?

  3. Colosenses 3:2 dice: “Pongan la mente en las cosas de arriba.” ¿Qué decisión concreta, esta semana, podrías tomar que refleje que tu identidad está en Cristo y no en los resultados visibles?

  4. ¿Hay alguien en tu vida, en la congregación, en tu familia, en tu trabajo, que parezca estar peleando sus batallas desde el agotamiento de quien busca ganarse algo? ¿Cómo podrías compartirle, desde el evangelio, lo que escuchaste este domingo?