
I. Tema central del sermón:
A. Definición del tema:
B. ¿Por qué necesita nuestra iglesia local conocer esta verdad?
Nuestra iglesia local necesita comprender que
C. ¿De qué manera esta doctrina confronta, reta o impulsa a nuestra cultura?
II. Investigación:
A. Confesional
¿Cómo se presenta esta doctrina en nuestra confesión de fe?
En esta unión, dos naturalezas completas, perfectas y distintas fueron inseparablemente unidas en la persona del Hijo divino sin confusión, mezcla o cambio. Nuestro Redentor actuó en y a través de sus dos naturalezas, humana y divina, de maneras apropiadas a cada una, con ambas naturalezas siendo preservadas y ninguna disminuida por la otra.1 Sus dos naturalezas, humana y divina, están unidas y encuentran expresión en la persona del Hijo eterno.2 Así pues, nuestro Señor Jesucristo, Dios el Hijo encarnado, es completamente Dios y completamente hombre, capaz de ser nuestro todo suficiente salvador y el único mediador entre Dios y el hombre.3
B. Bíblico
¿Qué enseña la Escritura al Respecto?
- Divinidad completa
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Todas las referencias que vimos en El hijo eterno
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C. Histórico
1. ¿Cómo se presenta esta doctrina en otras confesiones o credos históricos?
Reconocemos a uno solo y el mismo Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, en sus dos naturalezas: dos naturalezas sin mezcla ni confusión; sin cambio ni mutabilidad; sin división y sin separación. La unión de las dos naturalezas no destruye sus diferencias, sino que más bien las propiedades de cada naturaleza se preservan y concurren en una única persona y en una única subsistencia.Estas dos naturalezas no están de ningún modo partidas o divididas entre dos personas, sino que están en uno y el mismo Hijo, Unigénito, Dios Verbo, el Señor Jesucristo
Esta es, pues, la fe verdadera, que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, es Dios y hombre; Dios de la substancia del Padre, engendrado antes de los siglos; y hombre de la substancia de su madre, nacido en el tiempo; perfecto Dios y perfecto hombre, subsistiendo de alma racional y de carne humana; Igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad; Quien, aunque es Dios y hombre, sin embargo no son dos, sino un solo Cristo; Uno, empero, no por la conversión de la divinidad en carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios; Absolutamente uno, no por la confusión de la substancia, sino por la unidad de la persona.