
Esta semana en Gracia Soberana, vimos que a través de la ofrenda de paz El Señor invita a Su pueblo a Su mesa para celebrar la paz y la provisión que fluyen de Su Gracia.
Ahora que sabemos que por Su muerte, Cristo nos ha sentado a la mesa de Dios para que disfrutemos de Su presencia cada día.
Después de orar unos por otros, lean Levítico 3:1 - 5
1 “Si alguien ofrece su ofrenda como sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, la ofrecerá sin defecto delante del Señor. 2 Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollará a la puerta de la tienda de reunión. Entonces los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar por todos los lados. 3 El que ofrece el sacrificio de las ofrendas de paz, presentará una ofrenda encendida al Señor: la grasa que cubre las entrañas y toda la grasa que hay sobre las entrañas, 4 los dos riñones con la grasa que está sobre ellos y sobre los lomos, y el lóbulo del hígado, que quitará con los riñones. 5 Los hijos de Aarón lo quemarán en el altar, sobre el holocausto que está sobre la leña en el fuego. Es una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
- Lean también y Levítico 7:11-21
11 “Esta es la ley del sacrificio de la ofrenda de paz que será ofrecido al Señor: 12 Si lo ofrece en acción de gracias, entonces, junto con el sacrificio de acción de gracias, ofrecerá tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite, y tortas de flor de harina bien mezclada, amasadas con aceite. 13 Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado. 14 Y de ello presentará una parte de cada ofrenda como contribución al Señor; será para el sacerdote que rocía la sangre de las ofrendas de paz. 15 “En cuanto a la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias, se comerá el día que la ofrezca; no dejará nada hasta la mañana siguiente. 16 Pero si el sacrificio de su ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se comerá en el día que ofrezca el sacrificio; y al día siguiente se podrá comer lo que quede; 17 pero lo que quede de la carne del sacrificio será quemado en el fuego al tercer día. 18 De manera que si se come de la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz en el tercer día, el que la ofrezca no será acepto, ni se le tendrá en cuenta. Será cosa ofensiva, y la persona que coma de ella llevará su propia iniquidad. 19 “La carne que toque cualquier cosa inmunda no se comerá; se quemará en el fuego. En cuanto a otra carne, cualquiera que esté limpio puede comer de ella. 20 Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen al Señor, estando inmunda, esa persona será exterminada de entre su pueblo. 21 Y cuando alguien toque alguna cosa inmunda, ya sea inmundicia humana o un animal inmundo, o cualquier cosa abominable e inmunda y coma de la carne del sacrificio de la ofrenda de paz que pertenece al Señor, esa persona será exterminada de entre su pueblo”».
Para Recordar
- ¿Cómo se relaciona la ofrenda de paz con el concepto bíblico de “shalom”?
- Intenten describir con sus propias palabras cómo se realizaba el sacrificio.
- Ponte en los zapatos de los primeros ofrendantes ¿Qué pudo haberlo impactado más de esta experiencia? (Consideren aspectos como el costo de la ofrenda, la generosidad, el sacrificio, la atmósfera festiva o la solemnidad de la pureza)
- ¿Por qué se dijo que en esta ofrenda el Señor invita a participar de Su mesa?
- ¿Qué importancia tenía el hecho de compartir la comida en comunidad?
- ¿Por qué se requería estar limpios para participar de la comida del sacrificio de paz?
Para meditar
- En la era actual ¿En qué momentos o contextos nos sentemos a la mesa del Señor?
- ¿Cómo podemos obtener la pureza requerida para sentarnos a la mesa del Señor?
- ¿Qué tanto valoramos hoy este privilegio? ¿Cómo se refleja en nuestra actitud hacia la adoración, los sacramentos, la oración y la comunidad? ¿Qué puedes hacer para demostrar más amor y gratitud?
- ¿Qué significa que el Señor invite a Su mesa a pobres, cojos, ciegos y marginados? (Lc 14:21–23) ¿Cómo refleja esto el corazón del evangelio? ¿A quién puedes invitar a acercarse al Rey?
- ¿Qué lugar tiene la iglesia en la experiencia de esa comunión?
Para orar
- Adora a Dios por haberte invitado a sentarte en Su mesa, y dale gracias por la obra de Cristo que abrió ese acceso. Pídele que te permita comprender más profundamente el precio que Él pagó para hacerlo posible.
- Ruega a Dios que te use como instrumento para convocar a otros: familiares, amigos, marginados, a participar de Su mesa de gracia. Pide ojos sensibles y un corazón dispuesto a compartir lo que tú has recibido.
- Ora con gratitud por la iglesia, el cuerpo con quien compartes esta comunión.