banner

Esta semana en Gracia Soberana Orizaba meditamos en Levítico 24, un pasaje que nos recuerda que la vida del pueblo de Dios debía vivirse constantemente bajo Su rostro.

La lámpara encendida y los panes de la presencia no eran simples rituales, sino señales visibles de que Dios estaba en medio de ellos, proveyendo, guiando y demandando santidad. También vimos cómo el respeto al Nombre del Señor y el trato justo al prójimo eran parte esencial de esa vida delante de Dios.

Hoy, como iglesia, somos llamados a vivir con esa misma conciencia: reflejando Su luz, siendo sustentados por Su presencia y honrando Su Nombre en cada palabra y acción.


Después de orar, lean Levitico 24 y discutan estas preguntas:

  • ¿Qué nos enseña el ritual de la lámpara y los panes sobre vivir constantemente en la presencia de Dios?
  • ¿Qué prácticas concretas te ayudan a experimentar que la presencia de Dios sacia más que cualquier otra cosa?
  • ¿Qué pasos específicos podrías dar para “hacer brillar” la luz de Cristo en tu hogar, trabajo y vecindario
  • ¿Qué cambios prácticos puedes hacer esta semana para vivir más consciente de la presencia de Dios en tus decisiones diarias?
  • ¿Qué nos revela el incidente del blasfemo sobre la importancia de honrar el Nombre de Dios?
  • ¿En qué momentos o circunstancias somo es más común que deshonremos el Nombre de Dios, incluso sin blasfemar directamente? ¿Qué pasos puedes dar para evitarlo?
  • ¿Cómo respondes al saber que, a pesar de nuestras fallas, en Cristo recibimos el perdón de nuestras fallas y el poder para vivir cada día a la luz del rostro de Dios?
  • ¿Cómo puedes ayudar a otros (tu familia, amigos o compañeros de trabajo) a conocer y honrar el Nombre de Dios en su vida cotidiana?

Para orar

  • Agradece que Dios te permite vivir cada día en Su presencia y que en Cristo eres apto para estar delante de Él.
  • Pide que el Señor te ayude a honrar Su Nombre en tus palabras y acciones, evitando cualquier forma de deshonra.
  • Clama para que la luz de Cristo brille en tu hogar, trabajo y vecindario, reflejando Su amor y santidad.