
Esta semana en Gracia Soberana Orizaba meditamos en Levítico 24, un pasaje que nos recuerda que la vida del pueblo de Dios debía vivirse constantemente bajo Su rostro.
La lámpara encendida y los panes de la presencia no eran simples rituales, sino señales visibles de que Dios estaba en medio de ellos, proveyendo, guiando y demandando santidad. También vimos cómo el respeto al Nombre del Señor y el trato justo al prójimo eran parte esencial de esa vida delante de Dios.
Hoy, como iglesia, somos llamados a vivir con esa misma conciencia: reflejando Su luz, siendo sustentados por Su presencia y honrando Su Nombre en cada palabra y acción.
Después de orar, lean Levitico 24 y discutan estas preguntas:
1 Entonces el Señor le dijo a Moisés: 2 «Manda a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para hacer arder la lámpara continuamente. 3 Fuera del velo del testimonio, en la tienda de reunión, Aarón las dispondrá para que ardan desde el anochecer hasta la mañana delante del Señor continuamente; será estatuto perpetuo para todas sus generaciones. 4 Mantendrá las lámparas en orden en el candelabro de oro puro, continuamente delante del Señor. 5 »Tomarás flor de harina y con ella cocerás doce tortas; en cada torta habrá dos décimas de efa. 6 Las colocarás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa de oro puro delante del Señor. 7 Y en cada hilera pondrás incienso puro, para que sea porción memorial del pan, una ofrenda encendida para el Señor. 8 Cada día de reposo, continuamente, se pondrá en orden delante del Señor. Es un pacto eterno para los israelitas. 9 Y será para Aarón y para sus hijos, y lo comerán en un lugar santo; porque lo tendrá como cosa muy sagrada de las ofrendas encendidas para el Señor, por derecho perpetuo». 10 El hijo de una mujer israelita, cuyo padre era egipcio, salió entre los israelitas; y el hijo de la israelita y un hombre de Israel lucharon en el campamento. 11 Y el hijo de la israelita blasfemó el Nombre, y maldijo. Entonces lo llevaron a Moisés. (El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan). 12 Lo pusieron en la cárcel, hasta que se les aclarara la palabra del Señor. 13 Entonces el Señor le dijo a Moisés: 14 «Saca fuera del campamento al que maldijo, y que todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la congregación lo apedree. 15 Hablarás a los israelitas y les dirás: “Si alguien maldice a su Dios, llevará su pecado. 16 Además, el que blasfeme el nombre del Señor, ciertamente ha de morir; toda la congregación ciertamente lo apedreará. Tanto el extranjero como el nativo, cuando blasfeme el Nombre, ha de morir. 17 “Si un hombre le quita la vida a algún ser humano, ciertamente ha de morir. 18 Y el que quite la vida a un animal lo restituirá, vida por vida. 19 Si un hombre hiere a su prójimo, según hizo, así se le hará: 20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, así se le hará. 21 El que mate un animal, lo restituirá, pero el que mate a un hombre, ha de morir. 22 Habrá una misma ley para ustedes; será tanto para el extranjero como para el nativo, porque Yo soy el Señor su Dios”». 23 Entonces Moisés habló a los israelitas, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los israelitas hicieron tal como el Señor había mandado a Moisés.
- ¿Qué nos enseña el ritual de la lámpara y los panes sobre vivir constantemente en la presencia de Dios?
- ¿Qué prácticas concretas te ayudan a experimentar que la presencia de Dios sacia más que cualquier otra cosa?
- ¿Qué pasos específicos podrías dar para “hacer brillar” la luz de Cristo en tu hogar, trabajo y vecindario
- ¿Qué cambios prácticos puedes hacer esta semana para vivir más consciente de la presencia de Dios en tus decisiones diarias?
- ¿Qué nos revela el incidente del blasfemo sobre la importancia de honrar el Nombre de Dios?
- ¿En qué momentos o circunstancias somo es más común que deshonremos el Nombre de Dios, incluso sin blasfemar directamente? ¿Qué pasos puedes dar para evitarlo?
- ¿Cómo respondes al saber que, a pesar de nuestras fallas, en Cristo recibimos el perdón de nuestras fallas y el poder para vivir cada día a la luz del rostro de Dios?
- ¿Cómo puedes ayudar a otros (tu familia, amigos o compañeros de trabajo) a conocer y honrar el Nombre de Dios en su vida cotidiana?
Para orar
- Agradece que Dios te permite vivir cada día en Su presencia y que en Cristo eres apto para estar delante de Él.
- Pide que el Señor te ayude a honrar Su Nombre en tus palabras y acciones, evitando cualquier forma de deshonra.
- Clama para que la luz de Cristo brille en tu hogar, trabajo y vecindario, reflejando Su amor y santidad.