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Esta semana en Gracia Soberana, vimos que a través de la ofrenda del holocausto, el Señor invita a Su pueblo a acercarse a Él con una entrega excelente y total. Para nosotros, Cristo cumplió ese sacrificio perfecto y completo que Dios demandaba. Ahora, Él nos llama a responder entregándole lo mejor de nuestra vida en adoración y obediencia.

Después de orar unos por lean Levítico 1:1-17 y comenten las siguientes preguntas:


Para recordar

  1. ¿Cuáles eran las características del animal sacrificado y por qué eran importantes?
  2. ¿Cómo describirías los pasos que se debían seguir para realizar un holocausto?
  3. ¿Cómo crees que se sentían los participantes al realizar el sacrificio?
  4. Al leer los versículos 9, 13 y 17, ¿Qué notas sobre la manera en que los sacrificios eran quemados? ¿Por qué crees que esto es significativo?
  5. Según los mismos versículos, ¿Cómo respondía el Señor a la ofrenda?

Para reflexionar

  1. Lean Salmo 50:12-13. Si Dios no necesita sacrificios, ¿por qué los considera agradables cuando son perfectos y totales?
  2. ¿De qué manera este sacrificio anticipa la obra de Jesús?
  3. Si Cristo ya fue el sacrificio perfecto y total, ¿Cómo debería cambiar la manera en que vives cada día? ¿significa que no debemos esforzarnos por darle lo mejor a Dios?

Para aplicar

  1. Piensa en áreas como el tiempo, los recursos, el servicio o tu vida espiritual. ¿Cuál te cuesta más entregar a Dios?
  2. ¿Cómo los desafía este pasaje en esa área específica?
  3. ¿De qué manera la obra de Cristo los motiva a darle lo mejor en esa área?
  4. ¿Qué pasos concretos podrías tomar esta semana para rendir más esa área ante Dios?

Para orar

Pidámosle al Señor:

  • Un corazón rendido a Él: Que podamos entregarle completamente nuestra vida, como un sacrificio agradable a Él y que nuestra adoración sea una respuesta genuina a Su gracia, no solo un acto externo
  • Transformación en áreas difíciles: Que El Señor nos revele las áreas en las que no estamos rindiéndolo todo a Él y por Su Espíritu nos de el poder para rendirlas.
  • Una respuesta sincera a Cristo: Que la obra de Jesús como el sacrificio perfecto nos motive a vivir con obediencia y gratitud.