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El domingo pasado, en Gracia Soberana Orizaba, Levítico 21 y 22 vimos cómo Dios estableció un estándar de santidad muy alto par quienes lo servían, también vimos que ese estándar reveló la incapacidad humana y que sólo Cristo cumple de manera perfecta lo que nosotros no podemos. Él es el Sumo Sacerdote que abre el camino a Dios, nos limpia de verdad y nos da poder para vivir una vida de santidad y gozo para Él.

Para recordar

  • ¿Por qué era tan exigente el estándar de santidad para los sacerdotes? ¿Qué quería enseñar Dios a través de esto?
  • ¿Cuál es el peligro de confiar en nuestro propio desempeño como hacían los sacerdotes que fallaron?
  • ¿Puedes nombrar algunos ejemplos de sacerdotes bíblicos que fracasaron en cumplir la misión? ¿Qué aprendemos de sus fracasos? [completion:: 2026-02-10]
  • ¿Cómo es que la vida y obra de Cristo cumple, supera y perfecciona todo aquello que los sacerdotes no lograron?

Para meditar

  • Reflexionando en tu propia vida: ¿Hay áreas en tu vida sientes en las que sientes el peso de no haber alcanzado el estándar de santidad de Dios? ¿Cuáles son?
  • ¿Cómo te ayuda saber que Cristo es el Sumo Sacerdote perfecto que intercede por ti y te limpia de todo pecado y te capacita por Su Espíritu (Sobre todo cuando enfrentamos desánimo o tentación)?
  • ¿Qué cambios prácticos podrías hacer esta semana para reflejar la santidad de Cristo en tu familia, en el cuidado de tu cuerpo y en tu pureza personal? (intenta ser específico)
  • ¿Cómo pueden ayudarse unos a otros para animarse y exhortarse a vivir en santidad y perseverar en la fe?

Para orar

  • Alaba al Señor por proveer en Cristo un Sumo Sacerdote perfecto que intercede por nosotros y abre el acceso a Su presencia.
  • Reconoce delante de Dios tus fracasos y pecados; pídele perdón y confiesa tu necesidad de su gracia cada día.
  • Da gracias porque en Jesús tienes perdón verdadero y completo; pídele crecer en confianza y descanso en su obra.
  • Pide al Espíritu Santo fortaleza y sabiduría para vivir una vida santa, reflejando a Cristo en tu familia y relaciones.