
I. Los sacrificios
A. La ofrenda quemada -עֹלָ֤ה קָרְבָּנֹו- (Levítico 1.1-17)
El Señor invita a su pueblo a entregar voluntariamente lo mejor en una ofrenda perfecta, aceptada como expiación y totalmente quemada como aroma agradable a Dios.
B. La ofrenda de cereal -קָרְבַּ֤ן מִנְחָה- (Levítico 2.1-17)
El Señor invita a Su pueblo a tributarle en gratitud por Su salvación y provisión, mediante harina selecta e incienso o tortas con aceite.
C. La ofrenda de paz (Levitico 3 / 7.11-21)
El Señor invita a Su pueblo a presentar una ofrenda de comunión (שְׁלָמִים) como expresión de gratitud y consagración, dedicando la mejor parte a Dios mientras el sacerdote y el ofrendante participaban de la comida.
D. Ofrenda por el pecado (Lev 4 - 5)
El Señor provee una ofrenda por el pecado (חַטָּאת), mediante la cual el pueblo es purificado de sus faltas involuntarias. La sangre es derramada en el altar para expiación, y la porción dedicada a Dios es quemada, restaurando la comunión con Él.
E. Ofrenda por la culpa (Lev 5)
El Señor establece la ofrenda por la culpa (אָשָׁם) como un sacrificio de restitución y expiación. Además del carnero sin defecto, el ofrendante debía reparar el daño causado, añadiendo compensación, para restaurar la justicia y recibir el perdón.