El domingo pasado en GSO estuvimos hablando acerca de la gratitud, uno de los frutos que el evangelio produce en nuestra vida. Colosenses 3 nos mostró que la ingratitud no es un simple defecto de carácter, sino el síntoma de un corazón que ha puesto algo en el lugar de Dios; y que la gratitud genuina solo brota de quien sabe que recibió, en Cristo, lo que jamás mereció.
“Después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.”
Colosenses 3:12-17
12 Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; 13 soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. 14 Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad. 15 Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. 16 Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en sus corazones. 17 Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.
Para recordar
- En la historia de los diez leprosos (Lucas 17), nueve fueron sanados pero no volvieron a dar gracias. ¿por qué se dijo que la ingratitud es “la norma”? ¿Cuál fue la causa de la ingratitud en los nueve?
- La gratitud nace de comprender que hemos sido “escogidos, santos y amados” (v. 12). ¿Por qué sabernos escogidos, santos y amados por gracia es la raíz de toda gratitud, y no el esfuerzo de la voluntad?
- En Colosenses 3.15-17 vimos tres aspectos de la gratitud. Según esto ¿Cómo se ve el día de a día de una persona llena de gratitud?
Para aplicar
El problema de fondo que vimos el domingo no es que nos falte información sobre lo agradecidos que deberíamos ser; es que la ingratitud se disfraza. Estas preguntas no son para responder en abstracto: pídele al Señor que te muestre la “luz” que está encendida en tu tablero.
- El sermón mencionó cuatro disfraces de la ingratitud (queja, comparación, sentido de merecimiento, ansiedad). ¿Cuál de estos puedes identificar obrando en tu vida de manera más activa?
- Detrás de cada uno de esos disfraces hay algo que ocupó el lugar de Dios: mi comodidad, mi reputación, el control, la seguridad. Mirando el disfraz que reconociste arriba, ¿qué ídolo de tu corazón está revelando?
Recuerda:
El remedio no es “quejarme menos” o “compararme menos” a pura fuerza de voluntad; eso es apagar el foco con cinta adhesiva. El remedio es arreglar el motor: volver a ver todo lo que ya recibimos en la cruz.
Colosenses 3:16
16 Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes…
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El olvido es el peor enemigo de la gratitud. De forma muy práctica, ¿qué hábito puedes establecer esta semana para que la Palabra te recuerde a diario lo que Dios ha hecho por ti en Cristo?
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La gratitud también tiene un rostro comunitario. ¿De qué manera tu queja o tu gratitud está afectando a tu familia, a tu grupo en casa o a la iglesia?
Colosenses 3:17
17 Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.
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Elige un área ordinaria de tu vida (puede ser el trabajo que nadie ve, el tráfico, las conversaciones, la cocina) y proponte agradecer intencionalmente al Señor por lo que ocurre en esa área, sea “bueno” o “malo”.
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Cristo no es solo el motivo de nuestra gratitud, sino el canal: cada “gracias, Señor” llega al Padre por medio de Él. ¿Cómo cambia tu gratitud saber que tu agradecimiento no depende de tu estado de ánimo, sino de lo que Cristo ya hizo y compró para ti?
Para orar
- Alaben a Dios porque en Cristo nos hizo escogidos, santos y amados sin que lo mereciéramos.
- Confiesen la ingratitud disfrazada —la queja, la comparación, el merecimiento, la ansiedad— y el ídolo que cada una revela.
- Pidan al Espíritu que la Palabra more abundantemente en ustedes para no olvidar los beneficios del Señor, y que la gratitud brote como canto que abarque toda su vida.