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El domingo pasado vimos en Filipenses 4 que el gozo cristiano no es un estado de ánimo que aparece cuando las circunstancias van bien, sino una respuesta que se aprende. También vimos que existen ladrones que nos lo van robando sin que nos demos cuenta. El objetivo de esta guía es ayudarnos a identificar cuál de esos ladrones opera en nuestros corazón, y recordarnos por qué el evangelio es la única fuente de un gozo que nadie puede quitarnos.

“Por favor, después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.”

Para recordar

  • Observen el balance del texto: empieza con la orden de “gócense”, y no “no se afanen”. Entre los dos encontramos esta verdad: “El Señor está cerca”… ¿Qué conexión hay entre las tres ideas?
  • En sermón se mencionaron algunos ejemplos de “ladrones” del gozo: el afán, el consumismo y la queja. ¿Pueden pensar el algunos otros? ¿Cuál les parece el más destructivo?

Paul Tripp

No hay gozo en la casa de Sally porque no hay gracia que celebrar.

  • Si el problema de fondo es la amnesia de la gracia… ¿Cuál es la diferencia entre conocer la gracia, tenerla y celebrarla? ¿Cómo se nota esa diferencia en tu semana?
  • Cristo fue ungido con “óleo de gozo”, pero también es llamado “varón de dolores”. ÉL soportó la angustia más terrible para que Su pueblo tenga un gozo inquebrantable… ¿De qué manera cambia tu lucha contra los ladrones del gozo cuando entiendes que ese gozo no es algo que debes construir, sino algo que ya fue comprado por Cristo en la cruz?

Para aplicar

  1. ¿Hay alguna situación en tu vida ahora mismo en la estás permitiendo que el afán avance en tu corazón? (Por ejemplo: pensando y repensando problemas en vez de llevarlos a Dios en oración, ensayando conversaciones que quizá nunca ocurran, revisando cosas que ya no puedes cambiar)

  2. La pregunta más incómoda del sermón: si le preguntáramos a tu familia, a tus compañeros de trabajo y a tus hermanos de la iglesia, ¿dirían que el gozo es una parte evidente de tu vida? (Si no lo sabes,… quizá sería buena idea preguntarle a alguien)

  3. La sociedad consumista nos roba el gozo convenciéndonos de que nos falta algo… ¿Te han convencido de esa mentira? ¿Hay alguna cosa que piensas que si la tuvieras estarías mejor? ¿Qué le hace eso a tu gozo hoy?

Cuidado

No siempre es algo grande, a veces el ladrón es algo pequeño: que te asciendan, que un hijo saque buenas calificaciones, que cierta persona te reconozca.

  1. La respuesta no es esforzarse más, sino anclar el gozo en la gracia de Cristo. ¿Cuándo fue la última vez que te acercaste a Dios no para pedirle algo, sino para maravillarte de lo que ya tienes en Cristo? ¿Qué pasaría si hicieras de esto un hábito cotidiano?

  2. Antes de terminar: nombren tres cosas concretas de la gracia recibida en Cristo… piensen como esa gracia te capacita para llenarte de gozo y vencer el afán.

Para orar

  • Alaben a Dios porque en Cristo tenemos “delicia a Su diestra para siempre”.
  • Confiesen los patrones concretos que el Espíritu les mostró hoy como un pecado contra el Señor
  • Pidan al Espíritu cada día seamos sorprendidos por la gracia de Dios para celebrarla.