
Cuando el evangelio germina en nuestros corazones, empieza a producir Su fruto en nosotros. Esta semana vimos que el evangelio produce humildad, sin embargo, esa humildad no es nada más que un reflejo de la humildad de Cristo.
Juan 17 nos mostró como Cristo, con plena conciencia de Su poder y autoridad, decide humillarse.
“Por favor, después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.”
Juan 13:1-17
1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que Su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los Suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2 Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara, 3 Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en Sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, 4 se levantó de la cena, se quitó el manto y, tomando una toalla, se la ciñó. 5 Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavar los pies de los discípulos, secándolos con la toalla que tenía ceñida. 6 Entonces llegó a Simón Pedro, y él Le dijo: “Señor, ¿Tú me lavas los pies?“. 7 Jesús le respondió: “Lo que Yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo entenderás después”. 8 Pedro Le dijo: “No me lavarás los pies jamás”. Jesús le respondió: “Si no te lavo, no tienes parte Conmigo”. 9 Simón Pedro Le dijo: “Señor, no solo mis pies, sino también mis manos y mi cabeza”. 10 Jesús le dijo: “El que se ha bañado solo necesita lavarse los pies, pues está del todo limpio; y ustedes están limpios, aunque no todos”. 11 Pues sabía quién Le iba a entregar. Por eso dijo: “No todos están limpios”. 12 Entonces, cuando hubo lavado los pies, tomó Su manto y se recostó a la mesa, y les dijo: “¿Saben lo que les he hecho? 13 Ustedes Me llaman ‘Maestro’ y ‘Señor’; y con razón, porque lo soy. 14 Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15 Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les hice, también ustedes lo hagan. 16 En verdad les digo que el siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que lo envió. 17 Si saben estas cosas, bienaventurados serán si las hacen”.
A. Para recordar
- Juan 13:1-3 nos explica que Jesús tenía claro tres cosas ¿Cuáles son? ¿Por qué es importante que Juan lo menciona antes del relato del lavamiento de pies?
- ¿Estas de acuerdo en que la respuesta de Pedro en los vv. 6 - 9 podría ser “orgullo disfrazado de humildad? ¿Por qué Cristo insistió en extender gracia a Pedro a pesar de su negativa?
- En los versículos 13-14 Jesús explica que siendo Maestro y Señor, estuvo dispuesto a humillarse para servirnos. ¿Cómo choca esto con lo que el mundo piensa acerca de la grandeza? ¿Por qué fue tan dificil para Pedro aceptarlo? ¿Por qué es tan difícil para nosotros?
- ¿Cómo deberíamos responder al saber que Cristo no solo se humillo al lavar los pies de los discípulos, sino que estuvo dispuesto a ser fiel hasta la muerte, para nuestra salvación?
B. Para aplicar
-
¿Cómo deberíamos responder al recordar que Cristo, siendo Dios eterno y soberano, decidió humillarse voluntariamente para nuestra salvación?
-
Evalua con cuidado tu corazón. Pesa aquellas cosas que te hacen irritar, o que te emocionan. ¿Dónde descansa actualmente tu sentido de valor propio? ¿En el reconocimiento de otros, en tu posición, en tus logros personales o en Cristo y Su amor revelado en el evangelio?
-
¿Qué pasos puedes dar para que tu sentido de valor e identidad se arraigue cada día más en Cristo y deje de depender de esos ídolos falsos?
Jeremías 17:9
9 »Más engañoso que todo es el corazón,
Y sin remedio; ¿Quién lo comprenderá?
- ¿Hay alguna un área de tu vida en la que aparentas ser genuinamente humilde, pero en la que al ver el fondo de tu corazón notas que estas buscando reconocimiento o posicionarte por encima de los demás?
Cuidado
Si no eres capaz de detectar algo, es muy probable que se debe a la ceguera que el pecado produce. Es más probable que te estés sobre calificando a ti mismo. Acércate con humildad al Señor y pídele que te muestre. También puede ser de utilidad si le preguntas con humildad a alguna persona cercana.
- Toma un momento para pensar en una acción específica que vas a dar esta semana para reflejar la humildad de Cristo a quienes están cerca de ti y compartela con el grupo. (por ejemplo: servir a tu familia en áreas donde no sueles hacerlo, pedir perdón aunque tú hayas sido el ofendido, dedicar tu tiempo a otro a pesar de tus ocupaciones, etc)
C. Para orar
-
Alaben al Señor por la humillación de Cristo, quien siento el Señor del universo, se humillo a lavar pies y luego fue a la cruz, en obediencia al Padre y por amor a ti.
-
Confiesa como un pecado el orgullo disfrazado de humildad que detestaste en la pregunta 4.
-
Pide al Espíritu de Dios que te ayude a comprender y deleitarte en el amor y la humillación de Cristo para que de ese modo, te impulse a reflejar Su humildad.