
Este domingo en GSO vimos que, cuando damos, la actitud del corazón es más importante que la cantidad. Puedes dar la misma cantidad como un pago pesado o un regalo gozoso. Esta guía te ayudará a recordar lo que estudiamos y a llevarlo a tu vida diaria.
Después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.
2 Corintios 9:6-15
6 Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. 7 Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. 8 Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra. 9 Como está escrito: «Él esparció, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre». 10 Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplirá y multiplicará la siembra de ustedes y aumentará la cosecha de su justicia. 11 Ustedes serán enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios. 12 Porque la ministración de este servicio no solo suple con plenitud lo que falta a los santos, sino que también sobreabunda a través de muchas acciones de gracias a Dios. 13 Por la prueba dada por esta ministración, glorificarán a Dios por la obediencia de ustedes a la confesión del evangelio de Cristo, y por la liberalidad de su contribución para ellos y para todos. 14 Ellos, a su vez, mediante la oración a favor de ustedes, también les demuestran su anhelo debido a la sobreabundante gracia de Dios en ustedes. 15 ¡Gracias a Dios por Su don inefable!
Para recordar
- El v. 6 usa la imagen del sembrador. ¿Por qué se dijo que este texto no es una promesa de que si ofrendas Dios te va a multiplicar financieramente? ¿Cuál es, entonces, el énfasis de este versículo?
- Según el v. 7, ¿cuáles son las actitudes con las que podemos dar? ¿Qué es lo que Dios ama en ese versículo y por qué?
- Según el v. 8, ¿para qué nos da Dios “todo lo suficiente”? ¿Cómo debería esta verdad cambiar la manera en que evaluamos lo que tenemos (o lo que nos falta)?
- Según los vv. 12 - 14, ¿cuál es el resultado final de la generosidad?
- Según el v. 15, ¿cuál es el don que Pablo no puede describir con palabras? ¿por qué se dijo que el verdadero dador alegre de todo el capítulo no somos nosotros sino Cristo? ¿Qué cambia en nuestra manera de dar cuando entendemos lo que ya hemos recibido?
Para aplicar
El problema de fondo que expuso el texto no es de cantidad ni de presupuesto: es de fe. Si queremos que estas preguntas sean de bendición, respondamos de manera transparente.
2 Corintios 9:7
7 Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.
-
Piensa en la última vez que ofrendaste. Si te hubieras visto en un espejo en ese momento, ¿qué cara habrías visto: la de quien paga una deuda o la de quien da un regalo?
-
El texto menciona dos motivos falsos para ofrendar: de mala gana (culpa) y por obligación (presión). ¿Cuál de los dos te pesa más a ti? ¿Puedes compartir alguna ocasión en que alguno de estos motivos fue un impedimento para ofrendar con gozo?
-
El v. 7 dice que debemos dar “como propuso en su corazón”: la ofrenda se decide antes, no en el momento. ¿Qué tendrías que hacer esta semana para llegar el domingo con una decisión ya tomada en fe, y no con una reacción improvisada?
2 Corintios 9:8
8 Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra.
-
Lee de nuevo el v. 8: ¿Qué cambiaría en tu vida si creyeras de corazón que ya tienes lo suficiente, no para lo que tú quieres, sino para lo que Dios quiere hacer en tu vida? ¿Cuál es el propósito de la provisión de Dios? ¿Se está cumpliendo en tu vida?
-
La generosidad no se reduce a la cartera. Además del dinero, ¿en qué área te está costando más ser generoso: tu tiempo, tu atención, tu casa, tus habilidades?
-
Piensa en una necesidad concreta que conozcas hoy —de un hermano de la iglesia, de tu familia, de alguien cercano— y define una acción de generosidad para esta semana, con nombre y fecha. Recuerda: la generosidad postergada casi siempre termina siendo generosidad cancelada.
-
Los vv. 12-14 muestran que la ofrenda termina en gratitud y en oración, no en el bolsillo del que recibe. ¿Puedes recordar una vez en que alguien fue generoso contigo y eso te llevó a dar gracias a Dios? ¿A quién podrías tú provocarle esa misma gratitud esta semana?
Para orar
- Alaben a Dios por su don inefable: entregó a su propio Hijo antes de pedirnos nada, y por eso Él es el primer y verdadero Dador alegre.
- Confiesen las veces que hemos dado con mala gana o por presión, y la desconfianza de fondo que nos hace calcular estrechamente.
- Pidan al Espíritu que nos conceda deleitarnos en Cristo lo suficiente como para dar con fe y con gozo esta semana, de manera concreta, para la gloria de Dios.