Este domingo en GSO vimos que la generosidad no es un mandamiento que hay que cumplir a fuerza de voluntad, sino el desborde natural de un corazón que ha recibido la gracia y le ha cedido el trono a Dios mismo.

Después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.

Para recordar

  • Según Génesis 3:5, 2 Timoteo 3:2 y Santiago 4:2… ¿Qué es lo que nos impide ser generosos?
  • ¿Es suficiente con esforzarnos más por ser generosos o necesitamos algo más?
  • Según el v. 2, ¿qué produjo la generosidad extraordinaria de los macedonios? ¿Cómo desarma esta verdad nuestras excusas?
  • Según el v. 5, ¿qué fue lo primero que entregaron los macedonios, antes incluso del dinero? ¿Por qué se dijo que ese el verdadero centro de la generosidad cristiana?
  • Según el v. 9, ¿qué intercambio hizo Cristo por nosotros, y por qué esa verdad —no el esfuerzo propio— es la verdadera fuente de toda generosidad genuina?

Para aplicar

2 Corintios 8:9

9 Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.

  1. ¿Qué cambia en la motivación para dar cuando lo dejamos de ver como una imposición y lo consideramos la respuesta natural a la gracia de Cristo?

2 Corintios 8:5

5 Y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.

  1. ¿Cuál es la diferencia entre entregar una cantidad o porcentaje de nuestro salario como ofrenda y entregarnos a nosotros mismos? ¿Cuál de estas dos opciones es más difícil? ¿Qué pasos concretos puedes dar esta semana para entregarte primero a ti mismo, y no solo tu dinero?
  2. ¿Alguna vez la escasez te ha impedido ser generoso, ya sea al ofrendar o al ayudar en una necesidad? ¿Qué motivó a los macedonios a ser generosos en medio de su gran prueba de aflicción? ¿Cómo puedes aplicar ese mismo principio la próxima vez que sientas que “no tienes suficiente” para dar?
  3. Piensa en una necesidad concreta, ya sea de la iglesia, de un hermano, o conocido, y determina una acción de generosidad.
  4. Más allá de lo que das económicamente, ¿en qué otra área de tu vida, tu tiempo, tu atención, tu casa, tus talentos, te está costando bajarte del trono y ser generoso?

Para orar

  • Alaben a Dios porque Cristo, siendo rico, se hizo pobre por amor a nosotros, para que por Su pobreza fuéramos hechos ricos.
  • Confiesen las veces que hemos retenido el trono de nuestra propia vida, incluso mientras dábamos dinero.
  • Pidan al Señor gracia para darnos a nosotros mismos primero a Él, y que de ahí se desborde una generosidad concreta hacia los hermanos y hacia quienes todavía no conocen esta gracia.