Este domingo en GSO vimos que la generosidad no es un mandamiento que hay que cumplir a fuerza de voluntad, sino el desborde natural de un corazón que ha recibido la gracia y le ha cedido el trono a Dios mismo.
Después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.
2 Corintios 8:1-9
1 Ahora, hermanos, les damos a conocer la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia. 2 Pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. 3 Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, 4 suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos. 5 Y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios. 6 En consecuencia, rogamos a Tito que como él ya había comenzado antes, así también llevara a cabo en ustedes esta obra de gracia. 7 Pero así como ustedes abundan en todo: en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud, y en el amor que hemos inspirado en ustedes, vean que también abunden en esta obra de gracia. 8 No digo esto como un mandamiento, sino para probar, por la solicitud de otros, también la sinceridad del amor de ustedes. 9 Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.
Para recordar
- Según Génesis 3:5, 2 Timoteo 3:2 y Santiago 4:2… ¿Qué es lo que nos impide ser generosos?
- ¿Es suficiente con esforzarnos más por ser generosos o necesitamos algo más?
- Según el v. 2, ¿qué produjo la generosidad extraordinaria de los macedonios? ¿Cómo desarma esta verdad nuestras excusas?
- Según el v. 5, ¿qué fue lo primero que entregaron los macedonios, antes incluso del dinero? ¿Por qué se dijo que ese el verdadero centro de la generosidad cristiana?
- Según el v. 9, ¿qué intercambio hizo Cristo por nosotros, y por qué esa verdad —no el esfuerzo propio— es la verdadera fuente de toda generosidad genuina?
Para aplicar
2 Corintios 8:9
9 Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.
- ¿Qué cambia en la motivación para dar cuando lo dejamos de ver como una imposición y lo consideramos la respuesta natural a la gracia de Cristo?
2 Corintios 8:5
5 Y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.
- ¿Cuál es la diferencia entre entregar una cantidad o porcentaje de nuestro salario como ofrenda y entregarnos a nosotros mismos? ¿Cuál de estas dos opciones es más difícil? ¿Qué pasos concretos puedes dar esta semana para entregarte primero a ti mismo, y no solo tu dinero?
- ¿Alguna vez la escasez te ha impedido ser generoso, ya sea al ofrendar o al ayudar en una necesidad? ¿Qué motivó a los macedonios a ser generosos en medio de su gran prueba de aflicción? ¿Cómo puedes aplicar ese mismo principio la próxima vez que sientas que “no tienes suficiente” para dar?
- Piensa en una necesidad concreta, ya sea de la iglesia, de un hermano, o conocido, y determina una acción de generosidad.
- Más allá de lo que das económicamente, ¿en qué otra área de tu vida, tu tiempo, tu atención, tu casa, tus talentos, te está costando bajarte del trono y ser generoso?
Para orar
- Alaben a Dios porque Cristo, siendo rico, se hizo pobre por amor a nosotros, para que por Su pobreza fuéramos hechos ricos.
- Confiesen las veces que hemos retenido el trono de nuestra propia vida, incluso mientras dábamos dinero.
- Pidan al Señor gracia para darnos a nosotros mismos primero a Él, y que de ahí se desborde una generosidad concreta hacia los hermanos y hacia quienes todavía no conocen esta gracia.