Introducción
A mitad de la ilustración de apertura, la computadora que proyectaba las diapositivas se apagó y no volvió a cargar durante el resto del mensaje — de ahí en adelante el sermón se predicó solo con la voz, sin apoyo visual. Esto se nota en el audio pero no afecta el contenido predicado.
Ilustración: Agustín
Se acerca diciembre, y con eso llegan las hojaldras rellenas de nata, de nata con Nutella, el chocolate, el ponche, la rosca de reyes, los tamales que algunos se comen hasta febrero. Es fácil caer en esos hábitos. Pero ¿qué tan complicado es empezar un hábito saludable, cambiar no una dieta sino un estilo de alimentación? Es complicado. Es más sencillo y rico ir por un dulce en la esquina que lavar, pelar y preparar una verdura. Genera hábitos saludables es difícil — no por nada México es de los países que menos leen del mundo. Y si generar hábitos normales es difícil, generar hábitos de gracia, hábitos espirituales, es mucho más difícil. ¿Por qué? Porque estamos envueltos en el mundo, y así como es más fácil comer una pizza que una ensalada saludable, es más sencillo dejarnos arrastrar por el día a día que generar hábitos que nos ayuden a buscar a Dios.
Agustín de Hipona
Agustín, siglo III-IV, vivió su juventud entregado a los placeres de su tiempo. Su madre era cristiana y oraba por él; el propio Agustín, antes de ser creyente, oraba: “Señor, dame castidad… pero no ahora.” Escribió después, ya anciano, en su libro Confesiones, relatando todo lo que había hecho antes de conocer a Cristo:
Cita de Agustín
“Nuestros pecados pasados y tentaciones presentes no son rival para la gracia y la misericordia de nuestro Dios.”
La pregunta es: ¿qué fue lo que cambió?
No había una agenda particular para predicar este tema hoy, pero en la semana llegaron muchas preguntas sobre lo que enseñamos la semana pasada — alguien pidió tomar un tiempo para ver qué enseña la Escritura acerca de esa palabra que los pastores repetimos tanto: “ten tu devocional,” “ten un tiempo de adoración personal.” ¿En qué consiste realmente? El título de este mensaje es Moldeados según el corazón de Dios, día tras día, y se intentará contestar cuatro preguntas: ¿qué es un devocional?, ¿por qué deberíamos tener un devocional?, ¿qué necesito para tener un devocional?, y ¿qué debo hacer durante mi tiempo devocional?
I. ¿Qué es un devocional?
1. No es solo un tiempo de lectura bíblica
37 El Padre que me envió, Él ha dado testimonio de Mí. Pero ustedes no han oído jamás Su voz ni han visto Su apariencia. 38 Y Su palabra no la tienen morando en ustedes, porque no creen en Aquel que Él envió.
Jesús le habla a los judíos religiosos de su tiempo, gente que leía la Biblia al menos cuatro horas al día — más de lo que tú y yo leemos. Y aun así Jesús les dice: ustedes no han oído jamás Su voz. Se puede estar clavado en la Biblia horas todos los días y nunca escuchar la voz de Dios. Por eso un devocional no es solo un tiempo de lectura bíblica.
Idea clave
Religión sin comunión produce decepción.
2. Consiste en permanecer en Jesús
4 »Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. 5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer.
Permanecer en Jesús significa:
- Comunión — un tiempo de intimidad, de estar cerquita del Señor.
- Dependencia — estar unido a Jesús.
- Nutrición — aprender y tomar de Él.
3. Consiste en permanecer en Su palabra
Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discípulos».
Para tener una relación con alguien hay que escuchar y hay que hablar. Escuchamos a Dios por medio de Su Espíritu, a través de la Palabra; le hablamos por medio de la oración.
4. Una definición sencilla
Idea clave
“Tiempo devocional” es un tiempo que aparto para poner todas las funciones de mi corazón bajo la influencia del Espíritu a través de la Palabra y la oración; y llenarme de convicciones, afectos y determinaciones santas en las que meditar todo el día.
II. ¿Por qué tener un devocional?
1. Es natural en un creyente
2 deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación, 3 si es que han probado la bondad del Señor.
Un bebé sano, cuando tiene hambre, pide de comer sin que nadie se lo ruegue. Igual, un creyente genuino busca a Dios de manera natural — porque ya probó que Dios es bueno.
2. Por el deleite y el gozo
7 ¡Cuán preciosa es, oh Dios, Tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas. 8 Se sacian de la abundancia de Tu casa, Y les das a beber del río de Tus delicias. 9 Porque en Ti está la fuente de la vida; En Tu luz vemos la luz.
En aquella época las porciones de comida eran medidas — muy pocos podían comer hasta sentirse satisfechos. Lo que dice el salmista es: “Señor, cuando estoy contigo, sacias mi alma.” No buscamos a Dios por obligación, sino porque queremos que Él sacie nuestro corazón.
3. Por el fruto
5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer.
Ese fruto habla de transformación, de renovación.
El albañil
Imagina que contratas a un albañil para remodelar tu casa y te promete terminar en dos semanas. Pasa una semana, revisas, va avanzando. Pasa la otra semana, todavía falta. Le das tres días más — sigue igual. Una semana más — sigue igual. En algún momento dejas de creerle. Nosotros somos una obra en construcción que se completará el día que veamos a Dios cara a cara — pero mientras tanto tienen que verse avances. Si no hay avances, es que algo anda mal: o no se está dependiendo de Dios constantemente, o — lo más grave — quizás ni siquiera se es cristiano.
Idea clave
La búsqueda de deleite en Dios y renovación es como el respirar de los hijos de Dios.
III. ¿Qué necesito para tener un tiempo devocional?
1. Prepara tu corazón
Cuando dijiste: «Busquen Mi rostro», mi corazón te respondió: «Tu rostro, Señor, buscaré».
Hay una invitación de Dios. ¿Por qué el Rey del universo querría que lo busquemos? Porque nos ama, y no hay nada que satisfaga nuestra alma más que Él.
5 El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte…
25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a Ti? Fuera de Ti, nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, Pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.
Si Dios nos invita a buscarlo, nada nos va a llenar más que Él. La única manera de cambiar como cristianos es responderle al Señor cuando Él invita — con la misma determinación del salmista: “Tu rostro, Señor, buscaré.”
2. Dispón de tiempo
Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, Para meditar en Tu palabra.
Pero yo cantaré de Tu poder; Sí, gozoso cantaré por la mañana Tu misericordia; Porque Tú has sido mi baluarte Y refugio en el día de mi angustia.
Buscar a Dios cuesta un precio — a veces ese precio es quitarle un poco de sueño al cuerpo.
Comparación con el sacrificio radical
Cuando pensamos en un extremista que se sacrifica por una causa, lo hace motivado por una promesa que a él le resulta muy valiosa. El Señor no nos pide ni nos promete esas cosas. Lo que el Señor pide es mucho más sencillo: despertarte media hora antes y buscarlo — y eso es lo que va a transformar tu vida.
Un devocional, para ser efectivo, conviene que sea en la mañana — para que la verdad bíblica llegue al corazón y a la mente al inicio del día y se pueda volver a ella durante toda la jornada.
3. Crea un hábito
Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor Y para meditar en Su templo.
Todos los días — no una vez, no tres veces por semana. Todos los días.
4. Necesitas un plan
27 pues no rehuí declararles todo el propósito de Dios.
Pablo enseñó toda la Biblia a la iglesia. Para mayor beneficio hace falta un plan de lectura bíblica ordenado.
Idea clave
Disponer tu corazón, tu tiempo y una firme determinación es la clave para tu tiempo de comunión.
IV. ¿Qué debo hacer durante mi tiempo devocional?
Hay muchos filtros o formatos posibles para un tiempo devocional. El que se propone aquí tiene cinco puntos, con las cinco primeras letras del alfabeto.
A — Adoración y acción de gracias
¿Qué atributo u obra de Dios merece ser reconocido?
Salmo 29:1-2
1 Tributen al Señor, oh hijos de los poderosos, Tributen al Señor gloria y poder. 2 Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre; Adoren al Señor en la majestad de la santidad.
La adoración es dar un tributo, no pedir. Se recomienda despertar al menos diez minutos antes de lo normal, escribir el pensamiento — no toda la oración, mas sí la idea central.
¿Qué ha hecho Dios a mi favor?
2 Oh Señor, Dios mío, A Ti pedí auxilio y me sanaste. 3 Oh Señor, has sacado mi alma del Seol; Me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcro.
Preguntarse qué hizo Dios el día anterior que merezca gratitud — incluso en un mal día, se puede reconocer que el Señor estuvo presente.
B — Búsqueda en oración y en la palabra
Antes de empezar a leer conviene pedirle a Dios que abra la mente.
4 Señor, muéstrame Tus caminos, Enséñame Tus sendas. 5 Guíame en Tu verdad y enséñame, Porque Tú eres el Dios de mi salvación; En Ti espero todo el día.
11 Enséñame, oh Señor, Tu camino; Andaré en Tu verdad; Unifica mi corazón para que tema Tu nombre.
17 Haz bien a Tu siervo, que viva y guarde Tu palabra. 18 Abre mis ojos, para que vea Las maravillas de Tu ley.
Buscar ver a Cristo en cada fragmento de la Escritura, haciéndose preguntas como:
- ¿Cómo este pasaje apunta a la gloria de Dios o de Cristo?
- ¿Cómo este pasaje apunta a una necesidad de redención en mi vida?
- ¿De qué manera este pasaje apunta a Cristo? (la pregunta más difícil — toda la Biblia habla de Jesús, aunque no siempre sea obvio cómo)
- ¿Qué verdad debo creer para ser transformado a la imagen de Cristo?
Salmo 55:4-8
4 Angustiado está mi corazón dentro de mí, Y sobre mí han caído los terrores de la muerte. 5 Terror y temblor me invaden, Y horror me ha cubierto. 6 Y dije: «¿Quién me diera alas como de paloma? Volaría y hallaría reposo. 7 »Ciertamente huiría muy lejos, Moraría en el desierto. 8 »Me apresuraría a buscar mi lugar de refugio Contra el viento borrascoso y la tempestad».
Este pasaje habla de Cristo, porque Él voluntariamente tomó ese mismo terror y angustia para ir a la cruz por nosotros. La verdad que se puede creer, a partir de este pasaje, es que Cristo tomó ese dolor y esa angustia para que Sus hijos nunca tengan que sentirse así — y conviene escribirlo.
C — Convicción
Expresar de manera personal la convicción que produce el pasaje leído: ¿qué me está retando este pasaje hoy, qué necesito cambiar realmente?
D — Determinación
Escribir un compromiso concreto y medible ante Dios, en dependencia del Espíritu, para poner en práctica la verdad recién escrita — y si es posible, compartirlo con la familia.
E — Ejecución y revisión
A lo largo del día, recordar lo escrito, pedir la guía y el poder de Dios, y al final del día revisar los avances en gratitud y arrepentimiento.
Idea clave
Convicción, pasión y decisión impulsan mi comunión.
Resumen
- Religión sin comunión produce decepción.
- La búsqueda de deleite en Dios y renovación es como el respirar de los hijos de Dios.
- Disponer tu corazón, tu tiempo y una firme determinación es la clave para tu tiempo de comunión.
- Convicción, pasión y decisión impulsan mi comunión.
Conclusión: ¿Por qué lo hacemos?
14 Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron.
Lo que Dios pide es apartar quince, veinte minutos, una hora en la mañana — y a veces parece mucho. Pero Cristo no dedicó quince minutos a buscarnos: dedicó más de treinta años, haciéndose como nosotros, buscándonos, dejándolo todo.
La grabación se corta a mitad de la frase final del reto/invitación (“yo te suplico…“) — no se conservó el cierre del mensaje ni la oración final, si la hubo.