Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él lo ha dado a conocer. (John 1:18)
Obra del Señor es esto; Admirable a nuestros ojos.
(Salmo 118:22-23)
I. Un objetivo excepcional
(Romanos 12:1-2)
Romanos 11:33–36
33 ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!
34 Pues, ¿QUIÉN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR? ¿O QUIÉN LLEGO A SER SU CONSEJERO?
35 ¿O QUIÉN LE HA DADO A ÉL PRIMERO PARA QUE SE LE TENGA QUE RECOMPENSAR?
36 Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.
27 Pero, ¿morará verdaderamente Dios sobre la tierra? Si los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado. (1 Reyes 8:27)
¡La Roca! Su obra es perfecta,
Porque todos Sus caminos son justos;
Dios de fidelidad y sin injusticia,
Justo y recto es Él.
(Deut 32:4)
Romanos 12:1-2
Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.
2 Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto.
Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron. (2 Cor 5:14-15)
Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. (2 Cor 5:14-15)