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Esta semana en Gracia Soberana, 1 Juan 2:12–17 nos enseñó que para vencer al mundo y sus deseos temporales, necesitamos recordar y creer que la obra de Dios ya está completa en nosotros por medio de Cristo.

Por favor, después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.

12 Les escribo a ustedes, hijos, porque sus pecados les han sido perdonados por el nombre de Cristo. 13 Les escribo a ustedes, padres, porque conocen a Aquel que ha sido desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno. Les he escrito a ustedes, niños, porque conocen al Padre. 14 Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen a Aquel que ha sido desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al maligno. 15 No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Preguntas para recordar y aplicar

1. Creer para crecer (vv. 12–14)

Del sermón:
«Para vencer al mundo y sus deseos, necesitamos creer que la obra de Dios ya está completa en nosotros.»

  • Juan empieza recordando a la iglesia verdades que ya son reales en cada creyente por causa de la obra de Cristo. Tomen unos momentos para analizarlas y comenten ¿Cuáles son las verdades a las que Juan se refiere? ¿Cuál de estas verdades te impacta más?
  • Estas verdades van dirigidas específicamente a creyentes en distintos grados de madurez espiritual: a los «niños», débiles; a los «padres», maduros pero tentados al orgullo; y a los «jóvenes», fuertes pero todavía inmaduros. ¿Con cuál de estos grupos te identificas? ¿Cómo te ayuda a crecer la verdad que Juan le recuerda precisamente a dicho grupo?
  • Cuando estas verdades se arraigan en nosotros, producen un fruto evidente: un reflejo, imperfecto pero real, del carácter de Dios. Siendo totalmente honesto, ¿dirías que tu vida tiene esa evidencia? ¿De qué manera recordar las verdades anteriores te motiva y te capacita para dar fruto?
  • ¿Alguna vez has pensado en alejarte de la iglesia o del mismo Señor debido a tus fallas? ¿Por qué alejarte así equivale a no creer en el perdón que ya recibimos?
  • ¿De qué manera permanecer en la Palabra de Dios te fortalece para resistir en medio de las dificultades, como la enfermedad, la economía inestable, los problemas en el matrimonio o el desgaste de criar a los hijos? ¿Cómo te ayuda a reflejar mejor el carácter de Cristo en medio de ellas?

2. El engaño de la satisfacción temporal (vv. 15–17)

Del sermón:
«No vencemos al mundo peleando contra él, sino dejando que la cruz de Cristo nos muestre un amor tan grande que los placeres de este mundo pierdan su atractivo.»

  • El texto nos presenta el amor del mundo como incompatible con el amor de Dios… pero en Juan 3:16 nos dice que Dios amó al mundo. ¿No es una contradicción? ¿Por qué se mencionó que la palabra «el mundo» puede tener dos connotaciones? ¿Cuáles son?
  • Juan nos divide las cosas que están en el mundo en tres categorías: la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida. Tomen un momento para recordar qué significa cada una de estas cosas.
  • ¿Crees que el mundo sigue fomentando «estas cosas»? ¿Dónde puedes verlo claramente?
  • Todos batallaremos con la influencia del mundo toda la vida. ¿Dónde puedes ver que esa influencia es más evidente en tu vida?
  • Según el versículo 17, ¿cuál es el contraste entre el destino final del mundo y sus pasiones y la vida de aquel que hace la voluntad de Dios?

Reto de la semana

Para guardarnos de amar al mundo, necesitamos cultivar un amor superior por Dios y velar juntos:

  1. Identifica en qué área específica el mundo ha estado influyendo en ti: la pasión de la carne, la pasión de los ojos o la arrogancia de la vida.
  2. Establece una estrategia para que la verdad de lo que Cristo ha hecho en ti se siga arraigando en tu corazón. Puedes incluir horario de devocional, tiempos de oración, etc.
  3. Según el área que identificaste, determina el paso concreto que le corresponde: si es la pasión de la carne, considera guardar tu pureza visual; si es la pasión de los ojos, reestructura tu presupuesto; si es la arrogancia de la vida, renuncia al reconocimiento personal o haz un ayuno de redes sociales.
  4. Comparte tu paso práctico con un hermano del grupo pequeño para rendir cuentas y orar el uno por el otro durante la semana.

Para orar

  • Alabemos a Dios porque nos ha perdonado en Cristo y nos ha dado la dignidad de conocerlo como nuestro Padre.
  • Confesemos las veces en que hemos buscado satisfacción, seguridad o valor en las cosas temporales del mundo, dejándonos engañar por la pasión de la carne, la pasión de los ojos o la arrogancia de la vida.
  • Supliquemos que el Espíritu Santo llene nuestros corazones del amor del Padre y haga que la Palabra permanezca en nosotros, para que andemos en Su voluntad y permanezcamos firmes para siempre.