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Esta semana en Gracia Soberana 1 Juan 2:3–11 nos enseñó que, cuando recibimos el perfecto amor de Dios, el Espíritu Santo nos impulsa a obedecer Su palabra y a amar a nuestros hermanos como Cristo nos amó.

Por favor, después de orar, lean el texto y usen las preguntas para recordar, aplicar y orar la verdad bíblica.


3 Y en esto sabemos que lo hemos llegado a conocer: si guardamos Sus mandamientos. 4 Él que dice: «Yo lo he llegado a conocer», y no guarda Sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. 5 Pero el que guarda Su palabra, en él verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios. En esto sabemos que estamos en Él. 6 El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo. 7 Amados, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que han tenido desde el principio. El mandamiento antiguo es la palabra que han oído. 8 Por otra parte, les escribo un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en Él y en ustedes, porque las tinieblas van pasando, y la Luz verdadera ya está alumbrando. 9 El que dice que está en la Luz y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la Luz y no hay causa de tropiezo en él. 11 Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Preguntas para recordar y aplicar

1. La evidencia de un amor perfecto (vv. 3–6)

Del sermón

Y si tu salvación es verdadera, someterla a prueba no es motivo de temor, sino de seguridad.

  • Juan nos invita a evaluar nuestra fe a la luz de si respondemos al amor de Cristo con obediencia y amor por los hermanos… ¿Cuáles son las razones por las que someter nuestra fe a prueba no debe producir miedo, sino seguridad?
  • Según los versículos 3 y 5, ¿cuál es la prueba tangible de que verdaderamente conocemos a Dios y estamos unidos a Cristo?
  • ¿Qué diferencia hay entre simplemente «saber datos sobre Dios» y «conocerlo»?
  • El versículo 6 nos reta a «andar como Él anduvo». Al examinar tu vida cotidiana en el hogar, el trabajo o la iglesia, ¿en qué áreas específicas sientes que te cuesta más reflejar el caminar de Jesús?

Nota

Guardar los mandamientos de Dios no es la causa de nuestra salvación, sino el fruto ineludible de haber conocido el amor de Dios en la cruz.

2. Nuevo poder para un mandamiento antiguo (vv. 7–8)

Del sermón

Este mandamiento es verdadero en Él, ¿por qué? Porque Él lo cumplió, porque Él amó de esta manera. Es verdadero en Él… Y en nosotros. Podemos amar como Cristo… porque estamos unidos a Cristo.

  • ¿Por qué Juan dice que el mandamiento de amarnos unos a otros es a la vez «antiguo» y «nuevo» (vv. 7–8)?
  • ¿En qué sentido ese mandamiento antiguo y nuevo a la vez es verdadero en Él y en nosotros?
  • ¿Por qué esta realidad nos capacita para amar incluso a las personas difíciles?
  • ¿Qué significa para tu vida práctica que la luz verdadera «ya está alumbrando»?
  • ¿Cómo cambian estas verdades la manera en que vives las evidencias de obedecer Su palabra y amor a tus hermanos?

3. La prueba final: amar o aborrecer (vv. 9–11)

  • ¿Qué contraste radical establece Juan en los versículos 9 al 11 entre amar y aborrecer al hermano?

Del sermón

No debes esforzarte en amar más, sino en llenarte del amor de Cristo y en permitir que su amor desborde.

  • En el día a día, «aborrecer» no siempre significa odiar abiertamente; a veces se manifiesta como indiferencia, amargura, chisme o evitar a alguien. ¿Hay algún hermano en la fe hacia quien estés guardando amargura o indiferencia?
  • ¿De qué manera el estar en tinieblas «ciega los ojos» y nos hace tropezar a nosotros mismos y a otros (v. 11)?

Una nota de reflexión

Amar a nuestros hermanos no depende de cuán amables o afines sean a nosotros, sino de cuánto hemos sido amados y perdonados nosotros por Cristo.

Reto de la semana

Necesitamos ser hacedores de la palabra, no solamente oidores. Para ayudarnos queremos hacer lo siguiente:

  1. Identifica mentalmente alguna persona “difícil de amar” (no necesitas compartir su nombre si es incómodo) y piensa en un acto de amor concreto que esta semana vas a realizar en el poder del Espíritu.
  2. Busca un “compañero de oración”. Cada uno orará por su compañero, pidiéndole a Dios que le ayude a cumplir su propuesta.
  3. Prepárate, la siguiente semana empezaremos compartiendo cómo te fue.

Para orar

  • Alabemos a Dios porque por la obra del Espíritu nos ha unido a Cristo y porque Su luz verdadera ya ha alumbrado sobre nosotros.
  • Confesemos nuestra apatía, amargura o falta de amor hacia nuestros hermanos, reconociendo las veces que hemos pretendido estar en la luz mientras guardamos resentimiento en el corazón.
  • Supliquemos que el Espíritu Santo nos capacite para guardar Su palabra, andar como Jesús anduvo y abundar en un amor genuino y práctico en nuestra comunidad e iglesia.