Al Equipo de liderazgo de Gracia Soberana México:
Amados hermanos en Cristo,

Agradezco al Señor por la vida de cada uno de ustedes. Su consejo, ánimo y oración han sido un gran aliento en este proceso. Como saben, el domingo 23 de noviembre leí la carta enviada a la iglesia de Córdoba. Ese día pude sentir tanto el peso de la responsabilidad como el respaldo de Dios. La decisión se tomó en el mejor momento: me permitió atender asuntos que se estaban acumulando en Orizaba y los hermanos de Córdoba se integraron en un momento oportuno.

Desde la primera semana, mantuve contacto personal con los hombres que fungieron como líderes: Jorge Burgos, Julio, Iván, Jorge Franco y Nahum. Les acompañé en llamadas y reuniones presenciales, buscando animarlos a mirar a Cristo y orar con ellos. El jueves 27 compartimos un tiempo de discipulado (pueden ver bosquejo en este enlace).

El domingo 30, unas 35 personas de Córdoba asistieron al culto en Orizaba. Todos los líderes, excepto Nahum, decidieron integrarse. Fue un tiempo de bendición: 6 creyentes de nuestra iglesia fueron bautizados, tuvimos una comida comunitaria, lo cual nos dio una excelente oportunidad de conocernos. Al final, hablé con el grupo de Córdoba y les animé a permanecer fieles, perdonar, evitar murmuraciones e integrarse a la iglesia de Orizaba.

La segunda semana hubo algunos roces entre los hombres de Cordoba, lo cual considero natural en un proceso de transición. Sin embargo, confío en que el Señor está usando cada situación para pulir el carácter de cada uno de ellos. Puedo ver que sus dones y personalidades son complementarios, y aunque esto puede generar tensiones, también es una bendición.

Este domingo celebramos juntos la cena del Señor. Al terminar, tuvimos un breve tiempo de oración unos por otros; pude ver al Señor obrando en los corazones de los hermanos. Fue de mucha bendición ver a los hermanos de Orizaba orando por los de Córdoba.

Por otro lado, este martes inicié la travesía con los líderes de Córdoba. Me sorprendió saber que, a pesar de años de servicio, nunca habían concluido un discipulado salvo “La Vida Centrada”. Ellos están emocionados de iniciar este tiempo de discipulado.

En cuanto a los retos, la integración entre Córdoba y Orizaba sigue siendo una prioridad. Vamos avanzando paso a paso, pero sé que necesitamos la gracia de Dios para que haya una verdadera unidad. Mis expectativas son que la mayoría de los hermanos se integren formalmente a la membresía de Orizaba. Por otro lado, hay que considerar que el traslado puede volverse pesado con el tiempo, por lo que oramos para que el Señor me dé sabiduría en cómo acompañarlos y servirlos mejor. Además, he estado pensando en que los hermanos de Córdoba solo tienen la reunión del domingo. Estoy buscando la guía de Dios para saber cómo servirlos. En la misma vía, deben saber que los hermanos de Córdoba siguen viendo a estos cuatro hombres como líderes y los buscan para pedir consejo. Los animé a que no dejen de servirlos de esta manera informal. Es cierto que en este momento no son líderes formales, pero les mencioné que el liderazgo bíblico no es más que amor y servicio, por lo que no necesitan un título oficial para hacerlo.

Finalmente, también debo mencionar que estoy convencido de que, si las cosas siguen como hasta ahora, llegará el momento en que sea necesario plantar una iglesia en Córdoba. Sé que eso implica muchas cosas y que hay que someterlo a oración, consejo y esperar el tiempo de Dios, pero ayúdenme a orar para que en su momento el Señor nos indique si es su voluntad.

Les pido que sigan orando por mí, por mi familia, por los líderes en formación de la iglesia en Orizaba, y para que podamos amar y servir a los hermanos que se integran.