Desde su inicio, las iglesias locales han estado gobernadas y lideradas por ancianos (Hch. 14:23; 1 Tim. 3: 1-7; Tito 1:5-9). El anciano es ordenado en una iglesia para dirigir, enseñar, cuidar y proteger a esa iglesia local. La Biblia se refiere de manera indistinta a este oficio como “anciano”, “pastor” y “obispo”.

“Anciano” proviene del griego presbuteros (por ejemplo, 1 Tim. 5:1). Cuando se refiere al oficio en la iglesia, la implicación es que el hombre a quien se designa es maduro y sabio y no necesariamente que haya alcanzado cierta edad (1 Tim. 4:12).

“Pastor” proviene del griego poimen (por ejemplo, Juan 21:16, Hch. 20:28, Efe. 4:11, 1 Pe 5:1-4). Este término refleja el cuidado individual y específico que Dios nos concede como nuestro “Buen Pastor” (ver Jn 10:1-18), proveyendo un modelo para el cuidado particular al que Dios llama que ejerzan los ancianos de una iglesia local.

“Obispo” proviene del griego episkopos (por ejemplo, Hch 20:28, Fil 1:1, 1 Tim. 3:1, Tit 1:7). Este concepto abarca toda la autoridad y el liderazgo confiados a los ancianos.

Hay una equivalencia de estos tres términos en el Nuevo Testamento: un anciano es un pastor y un pastor es un obispo. Por ejemplo, en Tito 1:5-9 donde se le dice a Tito que “designara ancianos” (v. 5) y luego es instruido en lo relativo a posibles candidatos: “el obispo debe ser”. Más aún, en Hechos 20:28 los “ancianos” Efesios (20:17) son instruidos sobre cómo deben “pastorear” su rebaño en su calidad de “obispos”. En 1 Pedro 5:14 él se dirige a los ancianos (v.1) y les dice que “pastoreen el rebaño de Dios entre vosotros” (v. 2), específicamente “velando por él” (v. 2). Las ideas de anciano, pastor y obispo están claramente vinculadas.

Nuestra comprensión del oficio pastoral debe incluir las connotaciones de los tres términos. El liderazgo y autoridad implicados por el término “obispo” se debe unir a la protección, cuidado y alimento implicados por el uso del término “pastor”, y ambos términos deben ligarse a la sabiduría y el discernimiento maduro implícito en el término “anciano”. La Biblia misma debe guiar nuestro uso de estos términos diferentes.