LA IGLESIA DE CRISTO
La Iglesia Universal
La iglesia universal es la verdadera comunidad del pueblo de Dios que lo adora, la cual se compone de todos los elegidos de todos los tiempos.1 A lo largo de la historia de la salvación, Dios por medio de su Palabra y de su Espíritu ha estado llamando a personas pecaminosas de entre toda la raza humana para crear una nueva humanidad redimida,2 a quienes Cristo compró con su sangre.3 Al ser otorgado el Espíritu en Pentecostés,4 el pueblo de Dios fue reconstituido como su iglesia del nuevo pacto5 en continuidad con el pueblo de Dios del antiguo pacto, lo cual ha sido hecho realidad por la obra de Cristo.6 Todos los miembros del pueblo de Dios están unidos en un cuerpo7 — con Cristo como la cabeza suprema, sustentadora, e impartidora de vida8— y apartados para posesión y para los propósitos de Dios.9
La Iglesia Local
Como una expresión de la iglesia universal de Cristo, la iglesia local es el punto focal del plan de Dios para llevar a su pueblo a la madurez y para salvar pecadores.10 Por lo tanto, todos los Cristianos han de integrarse como miembros comprometidos a una iglesia local específica.11 Una iglesia auténtica se caracteriza por la predicación fiel de la Palabra,12 la administración correcta de los sacramentos,13 y el ejercicio apropiado de la disciplina de la iglesia.14 Aún las iglesias auténticas son imperfectas: a menudo se encuentra en ellas una variedad de no creyentes ocultos entre el verdadero rebaño15 y son vulnerables a errores teológicos y fracasos morales.16 Sin embargo, Cristo es firme en su compromiso de edificar su iglesia y seguramente la llevará a la madurez.17
Cristo ha dado las funciones de anciano18 y diácono19 a la iglesia.20 Los ancianos ocupan la única función de gobierno y son llamados a enseñar, supervisar, cuidar, y proteger el rebaño encomendado a ellos por el Señor.21 Los diáconos contribuyen a suplir las diversas necesidades de la iglesia por medio de actos de servicio. Dios concede estas y otras personas como dones para servir y equipar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.22 En conformidad con el diseño de Dios en la creación, la Escritura reserva la función de anciano para varones,23 aunque los hombres y las mujeres por igual pertenecen a un sacerdocio real, en el cual cada miembro es dotado por Dios para desempeñar un papel vital en la vida y misión de la iglesia.24
Los Sacramentos de la Iglesia
Los sacramentos son medios de gracia preciosos que representan los beneficios del evangelio, confirman sus promesas para el creyente, y distinguen visiblemente a la iglesia del mundo.25 El Señor Jesús instituyó dos sacramentos, el bautismo y la Cena del Señor,26 para que sean fielmente observados por la iglesia27 hasta su regreso.28 El bautismo es un sacramento introductorio, no repetido,29 para aquellos que vienen a la fe en Cristo y representa la remisión de sus pecados y su unión con Cristo en su muerte y resurrección.30 A través de la inmersión en agua en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo,31 el creyente proclama públicamente su fe en Cristo y con ello representa su incorporación al cuerpo de Cristo.32 Aunque fue ordenado por Cristo y es un medio de gracia auténtico, la gracia no está tan inseparablemente ligada al bautismo como para que nadie pueda ser salvo sin bautizarse, o para afirmar que todo aquel que es bautizado es por eso salvo.33
En la Cena del Señor, la iglesia reunida come el pan, que representa el cuerpo de Cristo entregado por su pueblo, y bebe la copa del Señor, que representa su sangre derramada por nuestros pecados.34 Al observar este sacramento con fe y un sobrio examen de consciencia,35 nosotros recordamos y proclamamos la muerte de Cristo, tenemos comunión con Él y recibimos nutrimento espiritual para nuestras almas, representamos nuestra unidad con otros miembros del cuerpo de Cristo, y esperamos con ilusión el regreso triunfante de nuestro Señor.36
El Propósito y la Misión de la Iglesia
Como el cuerpo de Cristo, la iglesia existe para adorar a Dios,37 para edificar y llevar a la madurez a su pueblo,38 y para dar testimonio de Cristo y de su reino en todo el mundo.39 Gobernada por la Escritura, la iglesia se reúne para la enseñanza de la Palabra,40 la oración,41 los sacramentos,[^42] el canto congregacional,[^43] la comunión, y la edificación mutua por medio del ejercicio de los dones espirituales.[^44] Así como el Padre envió a Jesús a este mundo, así Jesús ha enviado a su pueblo al mundo en el poder del Espíritu.[^45] La misión de la iglesia es hacer discípulos de todas las naciones, enseñándoles a guardar todo lo que Cristo ha mandado.[^46] Nosotros hacemos esto por medio de proclamar su evangelio, plantar iglesias, y de adornar la proclamación del evangelio a través de nuestro amor y buenas obras. Siempre habrá una asamblea de creyentes en la tierra porque el Señor promete edificar, guiar, y preservar su iglesia hasta el fin del mundo.[^47] Cuando Cristo regrese, Él reunirá y perfeccionará su iglesia de cada tribu, lengua, y nación como un pueblo de su exclusiva posesión, y Él habitará con ellos para siempre.[^48]
[^42] Rom 6:3-4; 1 Cor 11:17-34.
[^43] Col 3:16; Efe 5:18-20.
[^44] 1 Cor 12:7; 14:26; 1 Tes 5:11; 1 Ped 4:10.
[^45] Juan 17:18; 20:21; Luc 24:44-49; Hech 1:5-8.
[^46] Mat 28:18-20
[^47] Mat 16:18.
[^48] 1 Tes 4:16-17; 1 Juan 3:2; 1 Cor 15:51-52; 2 Cor 5:1; Tito 2:13-14; Apo 7:13-17; 19:6-9; 21:1-4.
Footnotes
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Heb 12:22-23; 2:12; Efe 5:25; Apo 21:2. ↩
-
Gen 12:1-3; Exod 6:7; 19:3-6; Deut 4:10; Efe 2:11-22; Col 1:13. ↩
-
Hech 20:28; Efe 1:7; 5:25. ↩
-
Hech 2:1-4. ↩
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Hech 2:42-47. ↩
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Jer 31:31-33; Rom 11:25; Efe 1:23, 2:13-22; 3:6; Heb 8:8-10. ↩
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Efe 4:4-6; 1 Cor 12:12-27. ↩
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Col 1:18; 2:19; Efe 1:22-23; 4:15-16; 5:23. ↩
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1 Ped 2:9-10; Lev 19:2 ↩
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Efe 3:10; 1 Tim 3:15; Mat 28:18-20. ↩
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Hech 2:47; 1 Cor 1:2; 1 Tes 1:1. ↩
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2 Tim 2:15; 2 Tim 4:1-2; Tito 1:9. ↩
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Mat 28:19; Hech 2:38; Rom 6:3-4; Mat 26:26-28; 1 Cor 11:17-34. ↩
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Mat 18:15-17; 1 Cor 5:1-13. ↩
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2 Tim 2:16-19; Hech 20:29-30; 2 Tim 4:10. ↩
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1 Cor 3:1-3; 5:1; 1 Tim 5:20; 2 Tim 4:3-4; Apo 2:5, 14-16, 20-23; 3:2-3, 15-19. ↩
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Mat 16:18; Efe 5:25-27; Apo 19:7-9. ↩
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1 Tim 3:1-7; Tito 1:5-9; Hech 14:23; 20:28; 1 Tim 5:17-18; Heb 13:17. ↩
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1 Tim 3:8-13; Fil 1:1. ↩
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Efe 4:11-12; 1 Cor 12:28. ↩
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1 Ped 5:1-4; Hech 20:28; 1 Tim 3:2; 2 Tim 4:1-2; 1 Tim 5:17. ↩
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Efe 4:11-12. ↩
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1 Tim 2:12-13. ↩
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Rom 16:1-16; Hech 1:14; 9:36-42; 16:14-15; 18:2; Fil 4:2-3; 1 Tim 5:9-16; 2 Tim 1:5; Tito 2:1-6; 1 Ped 2:9. ↩
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Rom 4:11; cf. Gen 17:7; Rom 6:3-4; 1 Cor 10:16-20; Gal 3:26-28; Col 2:11-14. ↩
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Mat 28:19; 1 Cor 11:23-26; cf. Mat 26:26-29; Marcos 14:22-25; Luc 22:14-23. ↩
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Hech 2:42-46. ↩
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Mat 28:20; 1 Cor 11:26. ↩
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Hech 2:38-41; Gal 2:16; 3:26-27; 5:2-6; cf. Col 2:11-14. ↩
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Rom 6:3-5. ↩
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Mat 28:19; Hech 19:3-5. ↩
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Hech 22:16; Rom 6:3-14; Col 2:11-14. ↩
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1 Cor 10:1-5; 1 Ped 3:21; Rom 2:28; cf. Col 2:11-14 ↩
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1 Cor 11:23-26. ↩
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1 Cor 11:26-30. ↩
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1 Cor 11:26. ↩
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Col 3:16; Efe 5:18-20. ↩
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Efe 4:12-13; Col 1:28. ↩
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Mat 28:19. ↩
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2 Tim 4:1-2; 1 Tim 4:13; Efe 4:11-12. ↩
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Hech 2:42; 1 Tim 2:1-2. ↩