EL MINISTERIO EMPODERADOR DEL ESPÍRITU
La Llenura del Espíritu
Cuando Cristo ascendió, Él derramó el Espíritu Santo sobre la iglesia, introduciendo así una mayor experiencia de la presencia y el poder de Dios entre su pueblo.1 El Espíritu transforma los corazones por el milagro de la regeneración2 y mora en todos los creyentes en la medida abundante propia del nuevo pacto.3 El Espíritu también desea llenar al pueblo de Dios continuamente con mayor poder para la vida y el testimonio Cristianos.4 Ser lleno del Espíritu es estar más completamente bajo su influencia,5 estar más consciente de su presencia,6 y ser más efectivo en su servicio.7 Todos los Cristianos, por lo tanto, deben buscar continuamente ser llenos del Espíritu,8 viviendo y orando de una manera que invite el obrar del Espíritu entre nosotros, anhelando activamente que Dios realice sus propósitos de gracia en y a través de nosotros. La llenura del Espíritu le trae al pueblo de Dios un conocimiento más profundo de Cristo,9 un deseo más grande por la santidad,10 un compromiso más fuerte en cuanto a la unidad y el amor, una mayor productividad en el ministerio, y una gratitud más profunda por nuestra salvación.11
Los Dones del Espíritu
Cristo ama a la iglesia, su cuerpo, y provee para su salud y crecimiento a través del Espíritu Santo.12 Además de dar vida nueva, el Espíritu soberanamente concede dones a cada creyente.13 Los dones espirituales son aquellas habilidades y expresiones del poder de Dios dadas por su gracia para la gloria de Cristo y la edificación de la iglesia.14 La variedad de estos dones—algunos permanentes y otros ocasionales, algunos más naturales y otros más extraordinarios—refleja15 la diversidad de los miembros del cuerpo de Cristo16 y demuestra nuestra necesidad de los unos por los otros.17 Los dones no se deben ejercer con temor, orgullo o desorden, sino con fe, amor y orden,18 y siempre en sumisión a la autoridad de la Escritura como la revelación final de Dios.19 Con la excepción de aquellos entre los apóstoles que fueron comisionados como testigos oculares de Cristo y que fueron receptores de revelación normativa,20 todos los dones espirituales siguen en operación en la iglesia y son concedidos para el bien de la iglesia y para su testimonio al mundo. Nosotros por lo tanto hemos de desearlos ardientemente y de practicarlos hasta que Cristo regrese.21
Footnotes
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Hech 2:17-18; 2:33; 10:45. ↩
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Tito 3:5; Juan 3:3; 1 Ped 1:3. ↩
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Eze 36:26-27; Hech 2:38-39; 1 Cor 12:12-13. ↩
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Hech 1:8; 4:8; 4:31; 13:9; Efe 5:18. ↩
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Hech 2:42-47; 4:32-33. ↩
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Hech 3:19; 7:55; 19:6; Rom 8:15, 23. ↩
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Hech 4:8; 6:3 ↩
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Efe 5:18. ↩
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Juan 15:26; 16:13-15; Efe 3:16-19; Rom 5:5. ↩
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Rom 8:13; Gal 5:22-23. ↩
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Rom 8:15-16; Efe 5:19-20; Col 1:11-14. ↩
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Juan 16:4-15; Efe 4:7-8, 13-16; 5:25-27. ↩
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1 Cor 12:7, 11. ↩
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1 Cor 12:7; 14:26; Efe 4:12. ↩
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Rom 12:6-8; 1 Cor 12:4-11, 28-30; 1 Ped 4:10-11; Efe 4:11-12. ↩
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1 Cor 12:21-26. ↩
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1 Cor 14:1; 13:1-3; 14:33. ↩
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1 Cor 13:1-3, 14:1; 14:33. ↩
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1 Tes 5:19-21; 1 Cor 14:29; 2 Tim 3:16; Apo 22:18-19. ↩
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Hech 1:20-26; Juan 14:26; 15:27; 16:13-15; 1 Cor 14:37; Gal 1:11-20; Apo 21:14 ↩
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1 Cor 1:7; 12:31; 13:8-12; 14:1, 12 ↩