El mundo está lleno de tantas personas infelices. ¿Por qué? ¿Será culpa de nuestra sociedad o la felicidad es algo inalcanzable? Cuando era joven, deseaba ser verdaderamente amado y aceptado. Así que me refugie en una religión, en la familia y en los amigos. Pero todo eso me decepcionó. Después intente ser feliz a través del alcohol y la diversión, llevando una vida desenfrenada. Los amigos duraban lo mismo que la bebida y las risas. Además, cada vez me era más difícil salir de allí. Algunas personas me decían que encontrara “el buen camino”. Pero me concentré en buscar dinero, éxito y placer. Estas cosas sólo actuaron como una anestesia temporal para el profundo dolor que tenía en el alma. El placer no me trajo la alegría. Intenté casi todo y terminé con las manos vacías. Seguí buscando en las drogas y alcohol un alivio. Pero estaba solo. Tuve pareja tras pareja, pero nunca tuve intimidad auténtica. Mi aparente felicidad no era más que una mascara. Hace años pregunté a un hombre: “¿Por qué no puedo ser feliz?” y él me respondió: “Sólo Dios sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta” (Sal. 107:9). Dios te diseñó y conoce tus necesidades, Solamente Él puede llenarlas; pero todos hemos optado por rebelarnos contra Él al vivir en pecado. La Biblia nos enseña que el resultado del pecado es muerte (Rom 6:23). Esa muerte se hace presente en tus relaciones familiares, laborales e incluso, en tu propio cuerpo. El pecado te lleva a estar separado de Dios, la única fuente de amor inagotable. Pero esto es mucho más grave: cada vez que nos rebelamos contra Dios, le estamos declarando la guerra. ¿Cómo podríamos ser felices si somos enemigos del creador del universo? ¿Qué clase de castigo merecemos? Sin embargo, Dios está dispuesto a perdonarnos por medio de Jesús. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores , Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8). Jesucristo murió en la cruz para llevar el castigo que tú y yo merecíamos. Él se levantó de entre los muertos al tercer día, y vive para siempre (1 Co. 15:1-4 ). Dios te dice: “Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar” (Mt. 11:28). Él no te fallará. Te ofrece amor incomparable y una vida eterna con él. Yo intenté ser feliz en todos los lugares, quizá tú también. Pero éste es el momento para que comiences una relación con Dios. Él puede, y quiere, perdonar tus pecados y llenar el vacío. Dios está dispuesto a perdonarte y darte una nueva vida llena de plenitud (Jn. 3:3-5). Ya lo sabes. Sólo Dios te puede dar una vida eterna y abundante. Lo único que te pide es que te acerques a Él en arrepentimiento (reconociendo de que eres pecador y que mereces el justo castigo de Dios) y fe (creyendo que Cristo ha llevado tu castigo al morir). Si deseas hacerlo, esta oración puede ayudarte : Dios, reconozco que soy pecador y merezco tu justo castigo. Sin embargo, Tú has declarado que todos los que creen que Jesús murió y resucito para salvarlos, reciben tu perdón y la vida . Por favor, perdona mis pecados, límpiame con la sangre de tu Hijo. Creo que Él murió y resucitó por mí. Hoy reconozco a Jesús como Señor y Salvador, ayúdame a vivir para ti a partir de ahora. En el nombre de Cristo. Amén. Ahora necesitas reunirte en un lugar donde te ayuden a aprender de Dios y sus planes para tu vida. Te esperamos en: