¿El sufrimiento tiene una razón? ¿Cuándo una madre ve cómo una enfermedad le arranca a sus hijos delante de sus ojos, hay una razón? ¿Su agonía tiene un propósito? ¿Hay algo que ella necesite aprender? Cuando decenas de miles mueren en un terremoto, ¿hay un propósito? A veces la única razón que se puede dar es que la humanidad en su conjunto está alejada de su Creador y todos sufrimos las consecuencias.

Muchos pueden hablar de cómo el sufrimiento les ha hecho crecer, o les ha acercado más a otras personas, o les ha hecho ver la vida desde una nueva perspectiva. Sí, Dios puede sacar algo bueno del sufrimiento, pero eso no quiere decir necesariamente que esa sea la razón por la que estás sufriendo. A veces la única razón que se puede dar es que la gente ha olvidado y ha descuidado su propósito, que es conocer y seguir a Dios, y como resultado, vivimos en un mundo de sufrimiento.

Dios usa el sufrimiento para reconectar a las personas con su propósito final: relacionarnos con Él.

Pero Dios usa el sufrimiento para reconectar a las personas con su propósito final: relacionarnos con Él. Cuando la vida va bien podemos sentirnos como que somos invencibles, y a veces solo vemos a Dios y nuestra necesidad de Él en medio del sufrimiento. Para muchas personas, una tragedia personal ha sido el comienzo de un viaje de vuelta a Dios. ¿Podría ser que Dios esté tratando de atraer tu atención en medio de tu sufrimiento? No es que Dios te haya escogido porque le necesitas más que otras personas. Pero del mismo modo en que la desconexión de Dios afecta a todo el mundo, la oportunidad de reconectar con Él está disponible para todos, incluyéndote a ti.

Pero, siendo realistas apenas y nos acordamos de Dios. Nos encomendamos a Él, pedimos su bendición. Pero estamos muy lejos de cumplir su mandamiento de amarlo Con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. Además, todos hemos pecado. Eso nos coloca en un problema con Dios. La Biblia nos enseña que cada vez que pecamos, le declaramos la guerra a Dios. Como consecuencia de esta rebeldía, estamos bajo la ira de Dios. Una de as declaraciones más terrible de la Biblia la encontramos en Nah 1:3: El Señor es lento para la ira y grande en poder, Y ciertamente el Señor no dejará sin castigo al culpable. Vamos, sé franco; Si Dios te juzgará por tu obediencia a sus mandamientos ¿Te encontraría culpable o inocente? La Biblia es clara al decir que todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios (Rom 3:23).

Esta es nuestra peor tragedia, no la enfermedad o el dolor presente, sino que estamos bajo la ira de Dios. Sin embargo, el amor de Dios es tan inmenso que nos ofrece una solución: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). Dios mismo se enfrentó al sufrimiento y al dolor para perdonar nuestros pecados y reconectarnos con Él. Dios ya lo hizo todo, solo te pide que te acerques a Él en arrepentimiento (reconociendo que por tu pecado mereces la ira de Dios) y fe (creyendo que Cristo murió y resucito para perdonarte).

“Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:6-7)

Dios desea que en medio del dolor y el sufrimiento te acerques a Él. ¿Qué mejor manera de enfrentar el sufrimiento que tomado de la mano de Dios”. No siempre entendemos por qué algunas oraciones reciben un “sí” por respuesta, y otras un “no” o un “todavía no”. Sin embargo, hay una transacción que sí está garantizada. Si depositas tu oración en el banco de Dios, sacarás paz. Una paz que guarda tus emociones y los pensamientos, que los protege frente al pánico. Paz incluso cuando las noticias del médico no son las que esperabas.

Después de volverse a Dios, algunas personas han experimentado el fin de su sufrimiento. Otros no han notado ningún cambio, y para algunos, las cosas han empeorado. No hace mucho escuché la historia de una chica de quince años cuyo padre la echó de la casa en mitad de la noche porque no quiso retractarse de su decisión de seguir a Cristo. Así que hay un sufrimiento añadido por seguir a Jesús. Él dejó claro que eso no nos debería sorprender. Poco antes de morir dijo: “Si el mundo los odia, sepan que Me ha odiado a Mí antes que a ustedes” (Jn. 15:18), y anteriormente había dicho que sus seguidores debían tomar su cruz y seguirle (Lc. 9:23). En otras palabras, parte del sufrimiento por el que pasó Jesús también lo vivirán sus seguidores.

No tenemos todas las respuestas al sufrimiento, pero podemos tener una relación increíble con Aquel que las tiene. Ya sea que lo estás pasando mal o que todo te va bien, reconcíliate con el Dios que siempre te ha amado, está dispuesto a perdonar tu pasado, y te ofrece consuelo para el presente y esperanza para el futuro. Esta es la decisión más importante de todas. Sufras o no, nunca te arrepentirás.