
El evangelio debe funcionar en nosotros
note:
- Si el pecado en nuestro mayor enemigo y necesitamos vivir vidas de arrepentimiento, para que nuestro matrimonio glorifique a Dios,
- ¿cómo podemos cambiar? Esa es la pregunta más frecuente que muchos cristianos se hacen.
- Lo primero que debemos recordar siempre, es que solamente por la gracia de Dios podemos cambiar y ser transformados.
- Dios nos revela esto en
Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.”
note:
- Esa gracia fluye a nosotros únicamente a través del evangelio, es decir, de la persona y la obra de Jesucristo.
- El problema es que cuando damos consejos a otros creyentes para ayudarlos a cambiar, o a vencer algún pecado dominante en sus vidas, enfatizamos solo la parte que les toca hacer, pero se nos olvida mostrarles lo que Cristo ya ha hecho por ellos (el evangelio).
- A alguien que lucha con la lujuria le decimos que la inmoralidad sexual ni siquiera la mencione en su vida (Ef. 5:3).
- Al que batalla con la ira le decimos que no se ponga el sol sobre su enojo (Ef. 4:26).
- Los exhortamos a obedecer pero no los llevamos a la fuente del poder para obedecer que solamente está en el evangelio (en Cristo y en lo que Él ya ha hecho posible para nosotros).
- Este problema surge porque muchos creyentes tienden a pensar erróneamente que necesitan el evangelio solo para ser salvos, para recibir el perdón de sus pecados e irse al cielo al morir; y creen que después de eso ya no lo necesitan para su vida diaria como discípulos de Jesús.
- Lo cierto es que el evangelio es la base de todo lo que somos. La obra redentora de Cristo es la que nos salva y también la que nos transforma. Sin el evangelio en la ecuación de transformación cristiana, terminamos aconsejando solo moralismo o verdades bíblicas de obediencia, pero sin llevarlos a la fuente del poder para obedecer.
Imperativos contra indicativos
note:
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Para evitar cometer el error de tratar de cambiar nuestro comportamiento, no con base en la obra de Cristo y la realidad de lo que ahora somos, sino por nuestro propio esfuerzo, debemos aprender a distinguir entre los imperativos y los indicativos de la Biblia, y cómo se relacionan entre sí.
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Los imperativos son los mandamientos, todo aquello que la Biblia nos dice que tenemos o no tenemos que hacer.
- Cuando solo enfatizamos lo que debemos hacer o no hacer, dejamos fuera de la ecuación cuál es la base de la obediencia.
- Por eso es necesario que entendamos que detrás de todo imperativo o mandamiento hay un indicativo que nos muestra la base de la obediencia.
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Los indicativos son lo que Dios o el Señor Jesucristo ya han hecho por Su pueblo, y nos dan la razón o motivación y el poder para obedecer. El indicativo fundamental en la Biblia es la obra de Cristo. Por esto es que toda nuestra obediencia debe brotar del evangelio de la gracia, es decir, de todo lo que Cristo ha hecho por nosotros.
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Para poder encontrar los indicativos en la Biblia, tenemos que cambiar la manera en que la leemos.
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Un consejo sencillo es que leamos la Escritura considerando siempre los versículos que están antes y los que están después del texto donde Dios nos da un imperativo.
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En otras palabras, cuando encontremos un mandamiento en la Biblia, debemos detenernos y leer varios versículos arriba o antes y varios versículos abajo o después del mandamiento, tratando de encontrar algún indicativo que nos muestra lo que Dios ha hecho para darnos la motivación y el poder para obedecer ese mandamiento en particular. Veamos algunos ejemplos.
Éxodo 20: La Ley
note:
- Aquí Dios les da Su ley a Su pueblo y les muestra lo que tienen y lo que no tienen que hacer. Si leemos con cuidado este pasaje, notamos que Dios no solo les da los Diez Mandamientos en los versículos 3 al 17, sino que antes de darles los mandamientos (o imperativos), en el versículo 2 les dice:
“Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.”
note:
- El mandato de que no tengan otros dioses, y los demás mandamientos se basan en el indicativo de que Dios primero liberó a Su pueblo de la servidumbre en Egipto.
Entonces, la motivación y el poder para obedecer radican en que Él primero nos demostró Su amor y misericordia al liberarnos de Egipto, del poder del pecado para que pudiéramos vivir para Su gloria.
Efesios 4:32: Perdonar
Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo.
note:
- La motivación y el poder para perdonar están en el indicativo que viene después del mandato a perdonarnos.
- Pablo nos dice que debemos perdonar porque hemos sido perdonados en Cristo.
- El evangelio nos muestra la misericordia que hemos recibido al ser perdonados en Cristo, y por lo tanto, nos motiva y capacita para ser misericordiosos.
- Cuando meditamos en que Dios ha perdonado nuestra infinita deuda de pecado contra Él, entonces podemos perdonar deudas menores contra nosotros.
2ª Corintios 9:6-8:
Siembra y cosecha
Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará.
Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra.
note:
- En este texto, el indicativo que nos motiva y nos da el poder para ser generosos, no es la ley de la siembra y la cosecha, sino nuestro Dios generoso que hace que abunde la gracia necesaria para poder abundar en buenas obras.
- Notemos siempre cómo el evangelio, lo que Cristo ya ha hecho por nosotros o ya ha logrado para nosotros, informa y aclara los mandamientos que el Señor nos ordena obedecer. Meditemos en el evangelio para recibir la motivación y el poder para ser transformados y para que el Espíritu Santo grabe estas verdades en nuestros corazones.
El evangelio:
note: Veamos los aspectos más destacados del evangelio y cómo afectan de manera directa nuestro andar cristiano:
La encarnación
note: Cristo se despojó de Su gloria para venir a buscar y a salvar a los perdidos. Eso nos motiva a negarnos a nosotros mismos para buscar servir a los que nos rodean.
La obediencia
note: Cristo obedeció toda la ley para que, por la fe en Él, fuéramos declarados justos y, por Su obediencia, ya no hay condenación para nosotros.
La muerte
note: Cristo tomó mi lugar en la cruz y el Padre derramó Su ira sobre Él por mi pecado. No vivimos más en culpa, sino que ahora somos libres de nuestro pasado.
La resurección
note: Cristo venció la muerte y el pecado y según Romanos capítulo 6, ya no vivimos para pecar porque hemos resucitado en Cristo para una nueva vida.
La ascensión
note: Cristo está vivo y reinando desde Su trono. En momentos de dificultad recordemos que Cristo reina sobre todo y nada se sale de Su control. Podemos tener paz en medio de la aflicción porque Él reina y todo obra para bien para los que aman a Dios.
La segunda venida
note: Cristo regresará por Su pueblo. No importa lo difícil que se ponga esta vida, Cristo vendrá por Su iglesia para llevarnos a Su gloria por toda la eternidad.
- Debemos meditar en estas verdades y leer la Biblia conscientes de que donde hay un mandamiento, siempre hay un aspecto del evangelio que me ayudará a obedecer ese mandamiento. No meditemos solo en el mandato, sino también en el poder para obedecer el mandato, que solamente reside en el evangelio. Hermanos, cuando demos un consejo a otros creyentes, recordemos esto. Si tu consejo carece del evangelio, los llevarás a pensar que tienen el poder para cambiar por sus propias fuerzas, cuando solo el evangelio, que nos muestra lo que el Señor ha hecho por nosotros, tiene el poder para transformarnos. (Leer Rom. 1:16).
La prioridad es
crecer en santidad
Ambos cónyuges en un matrimonio deben tener como meta ser más como Cristo.
note:
- Pero para que eso suceda necesitamos ser intencionales en cultivar la piedad en nuestra vida,
- dispuestos a hacer el esfuerzo que eso requiere, como se nos exhorta a hacerlo en
7 Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad.
8 Porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura.
note:
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Aquí Dios nos estimula por medio de Pablo a no ser negligentes o indisciplinados o indiferentes en cuanto a nuestro crecimiento en piedad, sino a disciplinarnos en buscar ese crecimiento, lo cual implica esfuerzo e intencionalidad.
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Lo que Pablo nos está diciendo es que crecer en piedad no sucede automáticamente o sin hacer nada. Por el contrario, es el esfuerzo disciplinado que la gracia de Dios nos permite realizar, lo que Dios usará para transformar nuestra vida.
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Así como la disciplina en el ejercicio físico trae beneficios en nuestra salud física, así también disciplinarnos para la piedad nos traerá beneficios en todas las áreas de nuestra vida presente y futura.
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Muchos creyentes desean cambiar o crecer en diferentes aspectos de su vida, pero cuando les preguntas qué están haciendo para crecer, responden solo esto “estoy orando.”
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Claro que debemos orar, pero el solo pedir Dios, cámbiame no es lo único que la Biblia nos manda hacer para crecer.
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Nuestra oración debe estar acompañada de arrepentimiento, meditación y el desarrollo de disciplinas espirituales que nos permitan crecer en piedad.
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En el pasaje de Tito 2:11-12 que leímos al principio de esta lección, Dios nos muestra claramente que la vida del creyente consiste en dos tareas opuestas:
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Negar la impiedad
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vivir piadosamente. note:
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Es decir, no se trata de tan solo dejar las conductas contrarias a la Palabra de Dios, sino que también tenemos que llevar a cabo las conductas que le agradan a Dios.
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Por ejemplo: el que está airado contra un prójimo debe arrepentirse, y no tan solo dejar de tener odio o ira, sino que también debe poner en práctica el amor a su prójimo.
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¿Cómo hacemos esto? En este pasaje Pablo nos muestra que esto sí es posible por medio de la gracia de Dios que se ha manifestado. Esa gracia se ha manifestado por medio de Cristo y lo que Él ha hecho a nuestro favor.
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Esa gracia llega a nosotros y hace su efecto cuando nos exponemos constantemente a ella a través de los medios de gracia que Dios nos ha dado para recibirla: la oración, la meditación (día y noche) en Su Palabra (lo cual requiere primero leerla y grabarla en nuestra mente y corazón), la comunión con los creyentes, los sacramentos y el congregarnos para adorar y escuchar el evangelio proclamado.
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El Espíritu Santo usa estos medios de gracia, para darnos convicción de pecado, arrepentimiento y para producir en nosotros actitudes y conductas piadosas que le dan gloria.
Intencionalidad diaria
note:
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Muchas veces olvidamos que nuestro crecimiento en santificación requiere de un trabajo diario.
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Todos los días batallamos contra nuestro pecado, y por lo tanto, todos los días debemos hacer uso de los medios que Dios nos ha dado para recibir Su gracia y así poder resistir el pecado y cambiarlo por un comportamiento piadoso.
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Todos los días debemos examinar nuestro corazón y, con la ayuda del Espíritu Santo, identificaremos nuestras áreas de pecado, para luego acudir a nuestro Señor Jesucristo en arrepentimiento,
- renunciando por Su gracia a toda manera de vivir que no lo glorifica,
- y recibiendo por la fe el poder para caminar en obediencia.
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Pero recordemos que no basta con dejar de hacer lo malo,
- sino que debemos sustituirlo haciendo lo bueno.
- Lo vuelvo a repetir, esta lucha contra nuestra carne es diaria y permanente, pues la carne nunca descansa ni nos da tregua.
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Si tu matrimonio está pasando por un tiempo difícil, l
- a voluntad de Dios para ti sigue siendo que tú crezcas en santidad o piedad, en parecerte más a Cristo.
- Deja de enfocarte en los pecados de tu pareja y pídele a Dios que, mediante el evangelio, te transforme a ti para que tú seas más como Cristo.
- Cuando aprendamos que mirando a Cristo somos hechos más como Él, nos esforzaremos en mirarlo como lo más preciado y seremos transformados de gloria en gloria (leer 2ª Cor. 3:18).
El corazón es una fábrica de ídolos
note:
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Juan Calvino afirmó que nuestro corazón es una máquina que nunca deja de producir ídolos.
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Esa frase nos ayuda a entender que, debido a la caída, nuestro corazón está inclinado a adorar cosas que no son Dios.
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Aunque al ser redimidos por Cristo se nos da vida nueva y un nuevo corazón, siempre tendremos que estar luchando contra esa tendencia idolátrica en nuestro corazón.
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Al leer el libro de Éxodo podemos pensar que somos mejores que los Israelitas, quienes a pesar de haber visto las maravillas que Dios realizó para liberarlos de la esclavitud en Egipto, muy pronto dejaron de confiar en el Dios verdadero y adoraron a un ídolo.
- Pero lo cierto es que somos como ellos, y nuestro caso es aún más triste porque nosotros sabemos que el Hijo de Dios murió por nuestros pecados, venció a la muerte para darnos vida y aunque hemos respondido con fe a la verdad del evangelio, muchas veces nos postramos ante ídolos que nuestro corazón ha fabricado.
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Los ídolos de la iglesia moderna no son de piedra o palo.
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El no postrarnos ante imágenes no significa que no seamos idólatras.
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Los ídolos de nuestro tiempo son diferentes a los de la antigüedad, pues hoy consisten más en anhelos de nuestro corazón que llegan al punto de controlar todo nuestro ser.
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Nuestros ídolos pueden ser dones que Dios nos concede para nuestro disfrute, pero que llegan a ocupar el lugar que solo le corresponde al Señor.
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Pueden ser nuestros trabajos, nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestra reputación o nuestra estabilidad financiera.
4 Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombre.
8 Se volverán como ellos los que los hacen, Y todos los que en ellos confían.
note:
- El Salmo 115:4,8 dice: “Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombre… Se volverán como ellos, los que los hacen, y todos los que en ellos confían.”
- Este salmo nos revela el principio espiritual de que nos convertimos en aquello que adoramos.
- Terminamos asumiendo las actitudes de nuestros ídolos y tan muertos como ellos. Algo que Dios nos da para nuestro disfrute, termina siendo el veneno que mata nuestra vida espiritual.
Ídolos en el matrimonio
Los Hijos
note:
- Uno de los factores que más está afectando matrimonios en nuestros días es la idolatría de los hijos, la cual consiste en poner el bienestar y la felicidad de los hijos por encima del cuidado de la unidad en el matrimonio.
- Fuera de nuestra relación con Dios, para un ser humano casado no existe ninguna relación más importante en este mundo que la relación con su cónyuge.
- La Biblia manifiesta esa realidad al afirmar que ambos no son más dos, sino uno. Es por ello que la crianza de los hijos no debe convertirse en el centro del hogar a tal grado que termine afectando la relación entre el padre y la madre
- Hay ocasiones en las que los sueños de los hijos se convierten en los ídolos de los padres. Ellos dedican todo su tiempo para que sus hijos puedan cumplirlos y, al final, no tienen tiempo para cuidar la relación más importante que tienen, que es la de su propio matrimonio.
- Si amamos a nuestros hijos, amaremos a nuestras esposas más que a ellos.
- No existe un mejor regalo para los hijos que el crecer en una casa donde ellos saben que papi y mami se aman y estarán juntos para siempre.
Los Padres
note:
- La cultura hispana tiene otro ídolo muy particular y que puede causar una profunda división en el matrimonio:
- es el complacer a los padres de cada cónyuge antes de honrar los votos matrimoniales.
- Mi esposa nunca debe sentir que amo más a mi mamá que a ella, y lo mismo se aplica a la esposa con respecto a su papá.
- El mandato de honrar a padre y madre no debe violar la realidad de que somos una carne con nuestro cónyuge.
- Dios nunca nos llama a obedecer un mandato violentando otros mandatos mayores. La unidad matrimonial es la prioridad por encima de cualquier otra responsabilidad terrenal que tengamos.
Materialismo
note:
- Uno de los ídolos que afecta cada día más a las familias, es el materialismo.
- El deseo de anhelar más cosas nos lleva a poner demasiada atención en nuestras carreras o negocios y descuidamos las áreas que son de mayor importancia, como lo es nuestro matrimonio.
- Muchas veces, por querer proveer financieramente, para adquirir más posesiones materiales, sacrificamos el tiempo que es necesario para edificar un matrimonio sólido.
21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.El fruto del Espíritu en la conducta cristiana
22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, 23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
note:
- El principio bíblico de poner y quitar también debe ser aplicado en el matrimonio.
- El arrepentimiento de un pecado no tiene como único propósito parar una conducta pecaminosa, sino que la meta es reemplazarla con una conducta bíblica o piadosa.
- Esto lo observamos en Gál. 5:21-26 donde se presenta la lucha entre el espíritu y la carne (leer el pasaje). En lugar de actuar bajo las obras de la carne, estamos llamados a reflejar el fruto del Espíritu. Para el creyente la prioridad no es tan solo dejar de ser iracundo, sino ser bondadoso. No es tan solo dejar de odiar, sino amar. Cuando nos arrepentimos de un ídolo, parte del arrepentimiento es poner en práctica la obediencia contraria al pecado que estuvimos cometiendo.
Solo Cristo satisface
note:
- Debemos creer que Cristo es la única solución para destruir nuestros ídolos.
- Nuestro problema con los ídolos radica en que tratamos de encontrar satisfacción en otras cosas o personas (en algo creado), cuando solo Cristo (el Creador) puede darnos esa satisfacción que anhelamos.
- Si no creemos que Cristo es infinitamente mejor que cualquier cosa creada, el matrimonio también se puede convertir en un ídolo.
Que el Señor dirija sus corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.
note:
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En 2ª Tes 3:5 se nos dice: “Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.” Perseveramos en Cristo cuando nuestros corazones están cautivados por su amor.
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Una manera muy efectiva en la que nosotros podemos cultivar un profundo amor por Cristo, es meditar continuamente en el hecho de que Él nos amó primero.
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Su amor se ve claramente reflejado en la cruz, donde Él dio Su vida por nosotros.
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Es allí donde estimulamos un amor más fuerte por nuestro Señor y logramos amar a Dios más que a los ídolos; entonces pondremos los regalos de Dios en su lugar correcto dentro de nuestro corazón porque el Señor estará en el altar y trono de nuestra vida.
Preguntas para responder en casa y comentar en el grupo pequeño.-
1. Identifica un mandamiento que por lo general batallas para obedecer y menciona algo que Cristo ya hizo por ti relacionado con ese mandamiento.
2. ¿Cuáles disciplinas espirituales practicas regularmente? Si aún no eres consistente en practicar ninguna, ¿Qué puedes hacer para empezar a ser consistente?
3. De los aspectos más destacados del evangelio ¿Cuáles son los que más te motivan y te fortalecen en tu caminar cristiano, y por qué?
4. ¿Cuáles son los ídolos con los que más luchas en tu matrimonio y qué puedes hacer para derribarlos?