Lectura bíblica del

28 de Enero


Génesis 48


1 Y después de estas cosas, le dijeron a José: «Su padre está enfermo». Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín. 2 Cuando se le avisó a Jacob: «Su hijo José ha venido a usted»; entonces Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama. 3 Y Jacob dijo a José: «El Dios Todopoderoso se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán. Me bendijo,


4 y me dijo: “Yo te haré fecundo y te multiplicaré. Y haré de ti multitud de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti en posesión perpetua” 5 »Ahora pues, tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto, antes de que yo viniera a ti a Egipto, míos son. Efraín y Manasés serán míos, como lo son Rubén y Simeón.


6 »Pero los hijos que has tenido después de ellos, serán tuyos. Serán llamados por el nombre de sus hermanos en su heredad. 7 »En cuanto a mí, cuando vine de Padán, Raquel se me murió en la tierra de Canaán, en el camino, cuando faltaba todavía cierta distancia para llegar a Efrata, y la sepulté allí en el camino a Efrata, esto es Belén»


8 Cuando Israel vio a los hijos de José, dijo: «¿Quiénes son estos?» 9 Y José respondió a su padre: «Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí». «Acércalos a mí, te ruego, para que yo los bendiga», le dijo. 10 Los ojos de Israel estaban tan débiles por la vejez que no podía ver. Entonces José se los acercó, y él los besó y los abrazó.


11 Israel dijo a José: «Nunca esperaba ver tu rostro, y mira, Dios me ha permitido ver también a tus hijos» 12 Entonces José los tomó de las rodillas de Jacob, y se inclinó con su rostro en tierra. 13 José tomó a los dos, a Efraín con la derecha, hacia la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, hacia la derecha de Israel, y se los acercó.


14 Pero Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando a propósito sus manos, aunque Manasés era el primogénito. 15 Israel bendijo a José, y dijo: «El Dios delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, El Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día,


16 El ángel que me ha rescatado de todo mal, Bendiga a estos muchachos; Y viva en ellos mi nombre, Y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; Y crezcan para ser multitud en medio de la tierra». 17 Cuando José vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, esto le desagradó. Y tomó la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.


18 Y José dijo a su padre: «No sea así, padre mío, pues este es el primogénito. Pon tu mano derecha sobre su cabeza» 19 Pero su padre rehusó y dijo: «Lo sé, hijo mío, lo sé. Él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser multitud de naciones»


20 Y los bendijo aquel día, diciendo: «Por ti bendecirá Israel, diciendo: “Que Dios te haga como Efraín y Manasés”». Así puso a Efraín antes de Manasés. 21 Entonces Israel dijo a José: «Yo estoy a punto de morir, pero Dios estará con ustedes y los hará volver a la tierra de sus padres. 22 »Yo te doy una parte más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco»


Génesis 49


1 Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: «Reúnanse para que les haga saber lo que les ha de acontecer en los días venideros. 2 »Júntense y oigan, hijos de Jacob, Y escuchen a Israel su padre.


3 »Rubén, tú eres mi primogénito, Mi poderío y el principio de mi vigor, Prominente en dignidad y prominente en poder. 4 »Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, Porque subiste a la cama de tu padre, Y la profanaste: él subió a mi lecho.


5 »Simeón y Leví son hermanos; Sus armas instrumentos de violencia. 6 »En su consejo no entre mi alma, A su asamblea no se una mi gloria, Porque en su ira mataron hombres, Y en su terquedad mutilaron bueyes. 7 »Maldita su ira porque es feroz; Y su furor porque es cruel. Los dividiré en Jacob, Y los dispersaré en Israel.


8 »A ti Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano estará en el cuello de tus enemigos; Se inclinarán a ti los hijos de tu padre. 9 »Cachorro de león es Judá; De la presa, hijo mío, has subido. Se agazapa, se echa como león, O como leona, ¿quién lo despertará?


10 »El cetro no se apartará de Judá, Ni la vara de gobernante de entre sus pies, Hasta que venga Siloh, Y a él sea dada la obediencia de los pueblos. 11 »Él ata a la vid su pollino, Y a la mejor cepa el hijo de su asna; Él lava en vino sus vestiduras, Y en la sangre de las uvas su manto. 12 »Sus ojos están apagados por el vino, Y sus dientes blancos por la leche.


13 »Zabulón habitará a la orilla del mar; Y él será puerto para naves, Y su límite será hasta Sidón. 14 »Isacar es un asno fuerte, Echado entre los establos. 15 »Al ver que el lugar de reposo era bueno Y que la tierra era agradable, Inclinó su hombro para cargar, Y llegó a ser esclavo en trabajos forzados.


16 »Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel. 17 »Sea Dan serpiente junto al camino, Víbora junto al sendero, Que muerde los talones del caballo, Y cae su jinete hacia atrás. 18 »¡Tu salvación espero, oh Señor!


19 »A Gad salteadores lo asaltarán, Mas él asaltará su retaguardia. 20 »En cuanto a Aser, su alimento será sustancioso, Y él dará manjares de rey. 21 »Neftalí es una cierva en libertad, Que pronuncia palabras hermosas.


22 »Rama fecunda es José, Rama fecunda junto a un manantial; Sus vástagos se extienden sobre el muro. 23 »Los arqueros lo atacaron con furor, Lo asaetearon y lo hostigaron; 24 Pero su arco permaneció firme Y sus brazos fueron ágiles Por las manos del Poderoso de Jacob (de allí es el Pastor, la Roca de Israel),


25 Por el Dios de tu padre que te ayuda, Y por el Todopoderoso que te bendice Con bendiciones de los cielos de arriba, Bendiciones del abismo que está abajo, Bendiciones de los pechos y del seno materno.


26 »Las bendiciones de tu padre Han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados Hasta el límite de los collados eternos; Sean ellas sobre la cabeza de José, Y sobre la cabeza del consagrado de entre sus hermanos.


27 »Benjamín es lobo rapaz; De mañana devora la presa, Y a la tarde reparte los despojos».


28 Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendición que le correspondía. 29 Después les ordenó y les dijo: «Voy a ser reunido a mi pueblo. Sepúltenme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita,


30 en la cueva que está en el campo de Macpela, que está frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual Abraham compró junto con el campo de Efrón el hitita, para posesión de una sepultura. 31 »Allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara. Allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lea.


32 »El campo y la cueva que hay en él, fueron comprados de los hijos de Het» 33 Cuando Jacob terminó de encargar estas cosas a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y fue reunido a su pueblo.


Génesis 50


1 José se echó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó. 2 José ordenó a sus siervos médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.


3 Se requerían cuarenta días para ello, porque este es el tiempo requerido para el embalsamamiento. Y los egipcios lo lloraron setenta días. 4 Cuando pasaron los días de luto por él, José habló a la casa de Faraón: «Si he hallado ahora gracia ante los ojos de ustedes, les ruego que hablen a Faraón, diciendo:


5 “Mi padre me hizo jurar, diciendo: ‘Yo voy a morir. En el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás.’ Ahora pues, le ruego que me permita ir a sepultar a mi padre, y luego volveré”». 6 Y Faraón dijo: «Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar»


7 Entonces José subió a sepultar a su padre, y con él subieron todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto, 8 y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre. Solo dejaron a sus pequeños, sus ovejas y sus vacas en la tierra de Gosén. 9 Subieron también con él carros y jinetes; y era un cortejo muy grande.


10 Cuando llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, allí hicieron duelo con una grande y dolorosa lamentación. Y José guardó siete días de duelo por su padre. 11 Cuando los habitantes de la tierra, los cananeos, vieron el duelo de la era de Atad, dijeron: «Este es un duelo doloroso de los egipcios». Por eso llamaron al lugar Abel Mizrayim, el cual está al otro lado del Jordán.


12 Sus hijos, pues, hicieron con él tal como les había mandado. 13 Pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham había comprado de Efrón el hitita, junto con el campo como heredad de una sepultura.


14 Después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que habían subido con él para sepultar a su padre. 15 Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: «Quizá José guarde rencor contra nosotros, y de cierto nos devuelva todo el mal que le hicimos».


16 Entonces enviaron un mensaje a José, diciendo: «Tu padre mandó a decir antes de morir: 17 “Así dirán a José: ‘Te ruego que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal’ ”. Y ahora, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre». Y José lloró cuando le hablaron.


18 Entonces sus hermanos vinieron también y se postraron delante de él, y dijeron: «Ahora somos tus siervos» 19 Pero José les dijo: «No teman, ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 »Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente.


21 »Ahora pues, no teman. Yo proveeré para ustedes y para sus hijos». Y los consoló y les habló cariñosamente. 22 José se quedó en Egipto, él y la casa de su padre; y José vivió 110 años.


23 José vio la tercera generación de los hijos de Efraín; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José. 24 Y José dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir, pero Dios ciertamente cuidará de ustedes y los hará subir de esta tierra a la tierra que Él prometió en juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob»


25 Luego José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: «Dios ciertamente los cuidará, y ustedes se llevarán mis huesos de aquí» 26 Y murió José a la edad de 110 años. Lo embalsamaron y lo pusieron en un ataúd en Egipto.