
Hoy continuamos nuestra tiempo para profundizar el evangelio de Juan. Espero que este hoja te sirva como una guía para realizar su propio devocional
Agradece
Empieza este tiempo agradeciendo a Dios por todos los beneficios que te ha dado en Cristo Jesús.
Busca a Dios en oración
Inicia adorándolo
Lee con cuidado el Salmo 42, mientras lo haces pídele al Espíritu que te ayude a ver el poder y la soberanía de Dios.
1 Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa contra una nación impía;
Líbrame del hombre engañoso e injusto.
2 Ya que Tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has rechazado?
¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo? 3 Envía Tu luz y Tu verdad; que ellas me guíen,
Que me lleven a Tu santo monte
Y a Tus moradas.
4 Entonces llegaré al altar de Dios,
A Dios, mi supremo gozo;
Y al son de la lira te alabaré, oh Dios, Dios mío. 5 ¿Por qué te desesperas, alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!
¿Cómo te inspira este Salmo a adorar a Dios?
Motivo de oración
Señor, cuando el salmista se encontraba en la desesperación por las pruebas que enfrentaba, te rogaba que enviaras tu luz y tu verdad para que pudiera presentarse ante tu altar, ante ti mismo como la fuente de gozo supremo. Hoy sabemos que ya enviaste tu luz y tu verdad. Tu Hijo único, la luz que alumbra a todo hombre; aquel que es el camino, la verdad y la vida. El anhelo de David por fin fue cumplido. La esperanza de los santos y profetas de la antigüedad la cumpliste cuando enviaste a tu Hijo, Cristo el Señor. Ahora puedo vivir confiado. No soy capaz de entender tu amor tan inmenso, pero confío en tu promesa. Estoy confiado. Sé que merecía la peor condenación, pero me has dicho que ahora, pues no hay ninguna condenación para quienes estamos en Cristo, que Él tomó mi maldición haciéndose maldición por mí. Sé que eres mi Padre y que todo lo que ocurre en mi vida es parte de tu buen plan para mí. Mi Señor, Tú eres mi supremo gozo, tú eres mi corona, tú eres mi heredad, mi esperanza y mi deleite. Hoy solo te pido, ayúdame a amarte más y a deleitarme en ti y en tu Hijo, mientras completas tu obra en mi vida, tal como prometiste. Amén.
Concentrate
Lectura inicial
Después de pedir la guía del Señor, lee con cuidado Juan 7:37-53. Te aconsejo que leas el pasaje tres o cuatro veces, de ser posible en distintas traducciones.
1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y Sus discípulos le preguntaron: «Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?». 3 Jesús respondió: «Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Nosotros debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, Yo soy la Luz del mundo». 6 Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos al ciego, 7 y le dijo: «Ve y lávate en el estanque de Siloé» (que quiere decir Enviado). El ciego fue, pues, y se lavó y regresó viendo. 8 Entonces los vecinos y los que antes lo habían visto que era mendigo, decían: «¿No es este el que se sentaba y mendigaba?». 9 «Él es», decían unos. «No, pero se parece a él», decían otros. Él decía: «Yo soy». 10 Entonces le decían: «¿Cómo te fueron abiertos los ojos?». 11 Él respondió: «El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al estanque de Siloé y lávate”. Así que fui, me lavé y recibí la vista». 12 «¿Dónde está Él?», le preguntaron. Y él les dijo*: «No lo sé». 13 Llevaron* ante los fariseos al que antes había sido ciego. 14 Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. 15 Por eso los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo». 16 Por eso algunos de los fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el día de reposo». Pero otros decían: «¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales?». Y había división entre ellos. 17 Entonces preguntaron* otra vez al ciego: «¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos?». «Es un profeta», les respondió. 18 Pero los judíos no le creyeron que había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19 y les preguntaron: «¿Es este su hijo, el que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20 Entonces sus padres les contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; 21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Pregúntenle a él; ya es mayor de edad, él hablará por sí mismo». 22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdo en que si alguien confesaba que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. 23 Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor de edad; pregúntenle a él».
Preguntas de meditación
¿Cómo este pasaje muestra la majestad y la santidad de Dios?
¿Cómo este pasaje apunta una necesidad de redención en mi vida?
¿De qué manera este pasaje apunta a Cristo?
¿Qué verdad debo creer para ser transformado a la imagen de Cristo?
Preguntas para profundizar
Idea Clave:
¿Alguna vez has considerado tus problemas y aflicciones como una oportunidad para que las obras de Dios se manifiesten en ti? Piensa, ¿por qué permite Dios que tengamos enfermedad, escasez, problemas familiares, o tensión laboral? ¿Acaso un Dios bondadoso disfruta haciéndonos la vida difícil? Seguramente no, más bien permite que ocurran estas cosas para “que las obras de Dios se manifiesten en mí”. La próxima vez que atravieses una adversidad, ora a Dios: Señor, me has dado una oportunidad de que manifiestes tu gran poder en mi debilidad.
- ¿Cómo veo mis problemas y aflicciones? ¿Los considero como oportunidades para que las obras de Dios se manifiesten en mí o como simples adversidades?
- ¿Cómo puedo cambiar mi perspectiva sobre las dificultades que enfrento en mi vida? ¿Qué puedo hacer para confiar más plenamente en la soberanía y el propósito de Dios en medio de mis pruebas?
- ¿Qué pasos puedo dar para fortalecer mi fe para enfrentar la adversidad con confianza en Dios?
- ¿Qué pasos concretos puedo tomar para orar y buscar a Dios en medio de mis problemas?
Determina
Usa este espacio para expresar en una frase breve y específica que determinación tomarás tras leer ese pasaje y escribe una breve oración donde pidas la Ayuda del Espíritu.
Eleva una oración
Pidiendo al Espíritu la fe y el poder para vivir Su palabra.