
Hoy continuamos nuestra tiempo para profundizar el evangelio de Juan. Espero que este hoja te sirva como una guía para realizar su propio devocional
Agradece
Empieza este tiempo agradeciendo a Dios por todos los beneficios que te ha dado en Cristo Jesús.
Busca a Dios en oración
Inicia adorándolo
Lee con cuidado el Salmo 32, mientras lo haces pídele al Espíritu que te ayude a ver el poder y la soberanía de Dios.
1 ¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada,
Cuyo pecado es cubierto!
2 ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño! 3 Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió
Con mi gemir durante todo el día.
4 Porque día y noche Tu mano pesaba sobre mí;
Mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. (Selah)
5 Te manifesté mi pecado,
Y no encubrí mi iniquidad.
Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señor»;
Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)
¿Cómo te inspira este Salmo a adorar a Dios?
Concentrate
Lectura inicial
Después de pedir la guía del Señor, lee con cuidado Juan 4:26-42. Te aconsejo que leas el pasaje tres o cuatro veces, de ser posible en distintas traducciones.
26 Jesús le dijo*: «Yo soy, el que habla contigo». 27 En esto llegaron Sus discípulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: «¿Qué tratas de averiguar?» o: «¿Por qué hablas con ella?». 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo* a los hombres: 29 «Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?». 30 Y salieron de la ciudad y fueron adonde Él estaba. 31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban: «Rabí, come». 32 Pero Él les dijo: «Yo tengo para comer una comida que ustedes no saben». 33 Entonces los discípulos se decían entre sí: «¿Le habrá traído alguien de comer?». 34 Jesús les dijo*: «Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo Su obra. 35 ¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega”? Pero Yo les digo: alcen sus ojos y vean los campos que ya están blancos para la siega. 36 Ya el segador recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije junto con el que siega. 37 Porque en este caso el dicho es verdadero: “Uno es el que siembra y otro el que siega”. 38 Yo los envié a ustedes a segar lo que no han trabajado; otros han trabajado y ustedes han entrado en su labor». 39 Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en Él por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: «Él me dijo todo lo que yo he hecho». 40 De modo que cuando los samaritanos vinieron, rogaban a Jesús que se quedara con ellos; y Él se quedó allí dos días. 41 Muchos más creyeron por Su palabra, 42 y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho, porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que Este es en verdad el Salvador del mundo».
Preguntas de meditación
¿Cómo este pasaje muestra la majestad y la santidad de Dios?
¿Cómo este pasaje apunta una necesidad de redención en mi vida?
¿De qué manera este pasaje apunta a Cristo?
¿Qué verdad debo creer para ser transformado a la imagen de Cristo?
Preguntas para profundizar
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- Qué te impacta más de la transformación de la mujer samaritana después de su encuentro con Jesús?
- ¿Cómo puedes seguir como ejemplo su entusiasmo y valentía para compartir el mensaje de Cristo con los demás en tu propia vida?
- ¿Cómo contrasta la actitud de los discípulos con la de la mujer samaritana al regresar y ver a Jesús hablando con ella?
- ¿Hay áreas en tu vida dónde te preocupas más por las apariencias y las necesidades físicas, en lugar de enfocarte en la misión del evangelio?
- ¿Cómo demuestra Jesús su determinación de hacer la voluntad del Padre?
- ¿Qué pasos debes dar para hacer la voluntad de Dios en tu vida diaria?
- ¿Qué enseñanza intenta dar Jesús a sus discípulos sobre la urgencia de segar para el evengelio? ¿Qué significa esta metafora?
- ¿Cómo puedes participar en la obra del evangelio y responder a la invitación de Jesús para participar de la cosecha?
Idea Clave:
En Juan 4:26-42, vemos una transformación profunda en la mujer samaritana tras su encuentro con Jesús. Ella pasa de ser una marginada a una evangelista poderosa, que corre a contarle a su pueblo sobre el Mesías. En contraste, los discípulos, al regresar y encontrar a Jesús hablando con una mujer samaritana se preocupan más por las apariencia y la comida que por la misión del evangelio. Este fue el plan de Jesús desde el principio, llevar el evangelio a una mujer necesitada y a un pueblo en tinieblas, Él, siendo 100% hombre estaba tan comprometido como para dejar el alimento después de una jornada extenuante, con tal de seguir anunciando el evangelio. Luego, invitó a los discípulos a participar en Su misión y nos sigue invitando a nosotros. ¿Estás listo para participar?
Determina
Usa este espacio para expresar en una frase breve y específica que determinación tomarás tras leer ese pasaje y escribe una breve oración donde pidas la Ayuda del Espíritu.
Eleva una oración
Pidiendo al Espíritu la fe y el poder para vivir Su palabra.
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