
Hoy continuamos nuestra tiempo para profundizar el evangelio de Juan. Espero que este hoja te sirva como una guía para realizar su propio devocional
Agradece
Empieza este tiempo agradeciendo a Dios por todos los beneficios que te ha dado en Cristo Jesús.
Busca a Dios en oración
Inicia adorándolo
Lee con cuidado este fragmento del Salmo 44, mientras lo haces pídele al Espíritu que te ayude a ver el poder y la soberanía de Dios.
1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído,
Nuestros padres nos han contado
La obra que hiciste en sus días,
En los tiempos antiguos:
2 Tú con Tu mano echaste fuera las naciones,
Pero a ellos los plantaste.
Afligiste a los pueblos,
Pero a ellos los hiciste crecer.
3 Pues no fue por su espada que tomaron posesión de la tierra,
Ni fue su brazo el que los salvó,
Sino Tu diestra y Tu brazo, y la luz de Tu presencia,
Porque te complaciste en ellos.
¿Cómo te inspira este Salmo a adorar a Dios?
Motivo de oración
Oh Señor, recordamos con asombro y reverencia las grandes obras que realizaste en los tiempos antiguos. Tú, en tu infinita misericordia, creaste los cielos y la tierra, y formaste al ser humano del polvo de la tierra. En nuestra rebeldía, nos alzamos contra ti, pero en tu soberana providencia, ya habías determinado enviar a un Salvador. A través de los siglos, formaste naciones y liberaste a Israel, siempre sosteniendo tu gracia con paciencia hasta el tiempo señalado en que enviaste al Redentor. ¡Oh, qué obra tan gloriosa y maravillosa! Allí, envuelto en pañales, yacía el Todopoderoso. Él cumplió la justicia que nosotros nunca podríamos cumplir y llevó sobre sí el castigo que nosotros no podríamos soportar. Y por estas grandes y solemnes obras, hoy recordamos que no es por la fuerza de nuestro brazo ni por nuestra inteligencia, sino por tu poder y tu gracia. Te adoramos y nos rendimos ante ti, suplicando que tu Espíritu nos guíe y sostenga en este camino de fe hasta que veamos en gloria a Cristo el Señor. Amén.
Concentrate
Lectura inicial
Después de pedir la guía del Señor, lee con cuidado Juan 7:37-53. Te aconsejo que leas el pasaje tres o cuatro veces, de ser posible en distintas traducciones.
24 Por segunda vez los judíos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es un pecador». 25 Entonces él les contestó: «Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo». 26 Ellos volvieron a preguntarle: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?». 27 Él les contestó: «Ya les dije y no escucharon; ¿por qué quieren oír_lo_ otra vez? ¿Es que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». 28 Entonces lo insultaron, y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisés. 29 Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a Este, no sabemos de dónde es». 30 El hombre les respondió: «Pues en esto hay algo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos. 31 Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace Su voluntad, a este oye. 32 Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. 33 Si Este no viniera de Dios, no podría hacer nada». 34 Ellos le respondieron: «Tú naciste enteramente en pecados, ¿y tú nos enseñas a nosotros?». Y lo echaron fuera. 35 Jesús oyó decir que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre?». 36 Él le respondió: «¿Y quién es, Señor, para que yo crea en Él?». 37 Jesús le dijo: «Pues tú lo has visto, y el que está hablando contigo, Ese es». 38 Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y lo adoró. 39 Y Jesús dijo: «Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos». 40 Algunos de los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le dijeron: «¿Acaso nosotros también somos ciegos?». 41 Jesús les dijo: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado; pero ahora, porque dicen: “Vemos”, su pecado permanece.
Preguntas de meditación
¿Cómo este pasaje muestra la majestad y la santidad de Dios?
¿Cómo este pasaje apunta una necesidad de redención en mi vida?
¿De qué manera este pasaje apunta a Cristo?
¿Qué verdad debo creer para ser transformado a la imagen de Cristo?
Preguntas para profundizar
Idea Clave:
En Juan 9:24-41, la “ceguera” se presenta como una condición espiritual más que física. Por medio de la sanidad del ciego, Jesús presentó pruebas de que Él es quien dijo ser: Dios hecho carne. Pero los fariseos, aunque tenían la capacidad física de ver, están cegados a esta verdad. Su pecado, orgullo y arrogancia les impiden ver quién es Jesús a pesar de tener evidencias claras de su poder y deidad. A lo largo del pasaje, los fariseos dudan y finalmente rechazan el milagro de Jesús. Su obstinación y autosuficiencia los llevan a mantenerse firmes en su incredulidad. ¡Qué diferencia con el antiguo ciego! Mira su respuesta en el versículo 38: «Creo, Señor». Y lo adoró. Cristo sigue hablando, llamándonos para que pongamos nuestra fe en Él. ¿Nos acercaremos con una fe humilde y sencilla o seguiremos resistiéndonos en incredulidad?
- ¿Cómo reaccionaron los fariseos cuando escucharon el testimonio del hombre que fue sanado? ¿Por qué crees que reaccionan así?
- ¿Qué dice el hombre sanado para probar que Jesús realmente lo sanó?
- ¿Qué explica Jesús sobre su propósito en el versículo 39? ¿Qué significa esto para los fariseos y para el hombre sanado? ¿Qué significa para para hoy en día?
- ¿Por qué los fariseos expulsan al hombre de la sinagoga? ¿Qué dice esto de lo que había en su corazón?
- ¿Qué revela la conversación final entre Jesús y el hombre sanado sobre quién es Jesús?
- ¿Tienes amigos o conocidos que se niegan a ver quien es Jesús? Toma un tiempo para orar por ellos.
Determina
Usa este espacio para expresar en una frase breve y específica que determinación tomarás tras leer ese pasaje y escribe una breve oración donde pidas la Ayuda del Espíritu.
Eleva una oración
Pidiendo al Espíritu la fe y el poder para vivir Su palabra.