23 Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
Bienvenidos a una nueva sección de La Travesía. Durante las próximas cuatro semanas usted abordará la cuestión de cómo (y cuánto) los padres pueden influir en sus hijos para que vivan una vida centrada en Cristo.
Usted puede recordar que el discipulado vida-en-vida no es más que trabajar en la vida de unos pocos, con la intención de impartirles nuestra propia vida, la Palabra de Dios y el Evangelio de tal manera que los veamos convertirse en seguidores de Cristo maduros y capacitados, comprometidos en hacer lo mismo en la vida de otros. Para ello es necesario tener un producto de vida espiritual, ser intencional en cuanto a impartir ese producto,7 y pasar suficiente tiempo haciendo las cosas correctas para impartir ese producto. La familia cristiana es un contexto óptimo para esta dinámica espiritual debido a la enorme inf7luencia que tienen los padres en la vida de sus hijos. Los niños son esencialmente los principales discípulos de los padres.
Aunque usted se encuentre en una etapa de la vida que no implica la crianza de hijos, la verdad y la capacitación que se encuentran en estas unidades pueden serle de utilidad. Si es abuelo usted puede aprender cómo apoyar a sus hijos mientras ellos pasan por esta etapa. Si usted espera tener hijos algún día, ¡este es un momento propicio para que usted lea el manual del usuario (por así decirlo), antes de que lleguen los niños! En realidad, cualquier persona que tenga una relación significativa con un niño (tío, tía, cuidador o maestro) puede obtener beneficios de los principios que se enseñan en estas unidades.
Si lo desea puede utilizar los pasajes que aparecen debajo para su adoración personal diaria. Asegúrese de incluir la «R» de OLPIRE para resumir las aplicaciones específicas de la Biblia para su vida.
1 Entonces Dios se acordó de Noé y de todas las bestias y de todo el ganado que estaban con él en el arca. Y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y decrecieron las aguas. 2 Las fuentes del abismo y las compuertas del cielo se cerraron, y se detuvo la lluvia del cielo. 3 Las aguas bajaron gradualmente de sobre la tierra, y después de 150 días, las aguas habían disminuido. 4 Y en el día diecisiete del mes séptimo, el arca descansó sobre los montes de Ararat. 5 Las aguas fueron decreciendo lentamente hasta el mes décimo; y el día primero del mes décimo, se vieron las cimas de los montes. 6 Después de cuarenta días, Noé abrió la ventana del arca que él había hecho, 7 y envió un cuervo, que estuvo yendo y viniendo hasta ver que se secaran las aguas sobre la tierra. 8 Después envió una paloma para ver si las aguas habían disminuido sobre la superficie de la tierra. 9 Pero la paloma no encontró lugar donde posarse, de modo que volvió a él, al arca, porque las aguas estaban sobre la superficie de toda la tierra. Entonces Noé extendió la mano, la tomó y la metió consigo en el arca. 10 Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma desde el arca. 11 Hacia el atardecer la paloma regresó a él, trayendo en su pico una hoja de olivo recién arrancada. Entonces Noé comprendió que las aguas habían disminuido sobre la tierra. 12 Esperó aún otros siete días y envió de nuevo la paloma, pero ya no volvió más a él. 13 Y aconteció que en el año 601 de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, se secaron las aguas sobre la tierra. Entonces Noé quitó la cubierta del arca y vio que la superficie de la tierra estaba seca. 14 En el mes segundo, el día veintisiete del mes, la tierra estaba seca. 15 Entonces dijo Dios a Noé: 16 «Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. 17 Saca contigo todo ser viviente de toda carne que está contigo: aves, ganados y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, para que se reproduzcan en abundancia sobre la tierra, y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra». 18 Salió, pues, Noé, y con él sus hijos y su mujer y las mujeres de sus hijos. 19 También salieron del arca todas las bestias, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se mueve sobre la tierra, cada uno según su especie. 20 Entonces Noé edificó un altar al Señor, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar. 21 El Señor percibió el aroma agradable, y dijo el Señor para sí: «Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud. Nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho. 22 Mientras la tierra permanezca,
La siembra y la siega,
El frío y el calor,
El verano y el invierno,
El día y la noche,
Nunca cesarán».
Génesis 8. En este capítulo se narra la consecuencia del Diluvio que redujo la raza humana a una familia de ocho personas. El relato revela lo que el Diluvio no logró en el corazón humano.
Pregunta
¿Quitó el Diluvio el mal del mundo? Explique su respuesta. (Sugerencia: ver los versículos 20–22).
Pregunta
El versículo 21 dice que: «…el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud». ¿Cómo afecta este hecho la tarea de criar hijos?
4 »Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. 5 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. 6 Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. 7 Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes
Deuteronomio 6:4–7. Este extracto del Shemá (pronunciado shhhe-má, la palabra hebrea para ‘oír’, escuchar’) incluye el Gran Mandamiento y una exhortación a los padres.
Pregunta
¿Qué responsabilidad da Dios a los padres?
54 Cuando Salomón terminó de decir toda esta oración y súplica al Señor, se levantó de delante del altar del Señor, de estar de rodillas con sus manos extendidas hacia el cielo. 55 Y se puso de pie y bendijo a toda la asamblea de Israel en alta voz, diciendo: 56 «Bendito sea el Señor, que ha dado reposo a Su pueblo Israel, conforme a todo lo que prometió. Ninguna palabra ha fallado de toda Su buena promesa que hizo por medio de Su siervo Moisés. 57 Que el Señor nuestro Dios esté con nosotros, como estuvo con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone, 58 para que incline nuestro corazón hacia Él, para que andemos en todos Sus caminos y para que guardemos Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus preceptos que ordenó a nuestros padres. 59 »Que estas palabras mías, con las que he suplicado delante del Señor, estén cerca del Señor nuestro Dios día y noche, para que Él haga justicia a Su siervo y justicia a Su pueblo Israel, según las necesidades de cada día, 60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que el Señor es Dios; no hay otro. 61 Estén, pues, los corazones de ustedes enteramente dedicados al Señor nuestro Dios, para que andemos en Sus estatutos y guardemos Sus mandamientos, como en este día».
1 Reyes 8:54–61. En la dedicación del Templo que había construido en Jerusalén, Salomón pronunció esta bendición sobre Israel.
Pregunta
En el versículo 58, ¿por qué pidió Salomón a Dios que inclinara los corazones de Israel hacia Él? ¿Qué significa tener el corazón inclinado hacia Dios?
10 Oye, hijo mío, recibe mis palabras,
Y muchos serán los años de tu vida.
11 Por el camino de la sabiduría te he conducido,
Por sendas de rectitud te he guiado.
12 Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos,
Y si corres, no tropezarás.
13 Aférrate a la instrucción, no la sueltes;
Guárdala, porque ella es tu vida.
14 No entres en la senda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malvados.
15 Evítalo, no pases por él;
Apártate de él y sigue adelante.
16 Porque ellos no duermen a menos que hagan lo malo,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguien.
17 Porque comen pan de maldad,
Y beben vino de violencia.
18 Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.
19 El camino de los impíos es como las tinieblas,
No saben en qué tropiezan. 20 Hijo mío, presta atención a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
21 Que no se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón.
22 Porque son vida para los que las hallan,
Y salud para todo su cuerpo.
23 Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
24 Aparta de ti la boca perversa
Y aleja de ti los labios falsos.
25 Miren tus ojos hacia adelante,
Y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti.
26 Fíjate en el sendero de tus pies,
Y todos tus caminos serán establecidos.
27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.
Proverbios 4:10–27. Gran parte del libro de Proverbios está escrito desde la perspectiva de un padre hablando a su hijo. El objetivo del padre es inclinar (influenciar) el corazón de su hijo hacia Dios, y así encontrar el camino de la bendición. En este pasaje, el padre contrasta «el camino de la sabiduría» (v. 11) con «el camino de los malos» (v. 14).
¿Cuál es el camino de la sabiduría? (Sugerencia: Comparar con Proverbios 9:10).
¿Cuáles son algunas de las ventajas del camino de la sabiduría? (vv. 10–13, 18, 22–23)
¿Qué consejo da el padre a su hijo con respecto al camino de los malos? (vv. 14–17, 24–27)
¿Está el padre preocupado principalmente por la conducta o por el corazón de su hijo? Explique su respuesta.
11 Jesús añadió: «Cierto hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió sus bienes. 13 No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente. 14 »Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. 16 Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. 17 Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; 19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores’”». 20 «Levantándose, fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. 21 Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo”. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traigan la mejor ropa y vístanlo; pónganle un anillo en su mano y sandalias en los pies. 23 Traigan el becerro engordado, máten_lo_, y comamos y regocijémonos; 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron a regocijarse. 25 »Su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas. 26 Llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello. 27 Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado, porque lo ha recibido sano y salvo”. 28 »Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara. 29 Pero él le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; 30 pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado”. 31 Y su padre le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”».
Lucas 15:11–32. En Lucas 15, Jesús cuenta tres parábolas de cosas perdidas para ilustrar el gozo de Dios al recuperar lo que Él ama. La historia del hijo pródigo es la más conocida de las tres.
Describa el servicio del hermano mayor al padre y compárelo con la actitud de su corazón.
19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: «¿Quién eres tú?». 20 Y él confesó y no negó, pero confesó: «Yo no soy el Cristo». 21 «¿Entonces, qué?», le preguntaron, «¿Eres Elías?». Y él dijo*: «No lo soy». «¿Eres el Profeta?». «No», respondió Juan. 22 Entonces le preguntaron: «¿Quién eres? Ya que tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?». 23 Juan les respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías». 24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos, 25 y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?». 26 Juan les respondió: «Yo bautizo en agua, pero entre ustedes está Uno a quien ustedes no conocen. 27 Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de la sandalia». 28 Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 29 Al día siguiente Juan vio* a Jesús que venía hacia él, y dijo*: «Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30 Este es Aquel de quien yo dije: “Después de mí viene un Hombre que es antes de mí porque era primero que yo”. 31 Yo no lo conocía, pero para que Él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua». 32 Juan también dio testimonio, diciendo: «He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él. 33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, Este es el que bautiza en el Espíritu Santo”. 34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que Este es el Hijo de Dios».
Juan 1:19–34. El primer capítulo del evangelio de Juan contiene una introducción al ministerio de Juan el Bautista, que se caracterizó a sí mismo como una «voz» para dirigir la atención de Israel hacia Jesús.
¿Qué analogías se podrían extraer entre el ministerio de Juan a Israel, y la tarea de los padres cristianos?
Para resumir:
¿Cuál es la tarea principal de un padre cristiano? ¿Es criar hijos buenos? ¿Es asegurarse de que sus hijos se convierten en cristianos? ¿Es desarrollar los dones e intereses del niño? ¿Es preparar al niño para hacer una contribución al mundo? ¿Es desarrollar el carácter del niño? Todos estos son objetivos valiosos, y se puede ver que no son mutuamente excluyentes; sino que se entrelazan. Pero si tuviera que reducirlo a una, y solo una tarea principal y general para los padres cristianos, ¿cuál sería?
Antes de responder esta pregunta, podría ser instructivo meditar sobre la «materia prima» con la que los padres están trabajando. Del mismo modo que un escultor conoce su piedra, o un alfarero entiende su arcilla, los padres deben entender la naturaleza esencial de sus hijos. En Génesis 8:21 usted vio el concepto universal de Dios sobre la naturaleza humana: «…el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud». Lo que Dios quiere decir es que el corazón de cada niño ya está inclinado o predispuesto hacia el mal, desde que entran en el mundo. Esto no quiere decir que los niños no tengan libre albedrío; solo significa que su voluntad sigue libremente su propia inclinación hacia el mal. Ahora, sería conveniente que cada padre, futuro padre y cuidador reflexione sobre el impacto que esto podría tener sobre el objetivo y el nivel de dificultad de criar a los hijos.
Entonces, ¿qué deben hacer los padres? La principal tarea de un padre cristiano es contrarrestar la inclinación natural del corazón de sus hijos al demostrarles en palabras y hechos lo atractivo de una vida orientada hacia Dios. Este fue el objetivo de la instrucción de Dios a los padres judíos en relación con Sus mandamientos: «las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Deut. 6:7). Él quería que los padres utilizaran su considerable influencia para hablarle constantemente a sus hijos de Dios. En Proverbios 4, Salomón (el padre) observó la instrucción de Dios, instando a su hijo a ver la sabiduría, la ventaja, y la bendición de una vida orientada hacia Dios («el camino de la sabiduría»), y los problemas y la destrucción que son el resultado de seguir la inclinación de uno hacia mal.
En términos del Nuevo Testamento, a una vida orientada hacia Dios le llamaríamos una vida centrada en Cristo. Juan el Bautista utilizó su creciente influencia (su «voz») para hablarle a Israel de Jesús. Él quería que aquellos judíos que venían a ser bautizados centraran sus esperanzas y afectos espirituales en Cristo. Así también, este debe ser el objetivo de todos los padres cristianos: vivir, enseñar y guiar de tal manera que los ojos y los oídos de sus hijos estén atentos al llamado «…He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29).
Uno podría preguntarse cómo se hace esto. Al igual que en la mayoría de las cosas la práctica se extrae de los principios. Así que, al considerar cómo puede influir en sus hijos para que vean el atractivo de una vida centrada en Cristo, permitan que estos principios guíen su labor.
En primer lugar, recuerde el principio fundamental del discipulado vida-en-vida, es decir, que usted debe tener un producto de vida espiritual que procura impartir activamente a sus hijos. Ese producto es su travesía para convertirse en un seguidor de Cristo maduro y capacitado. Esto no quiere decir que usted debe alcanzar un cierto nivel ideal de progreso espiritual antes de que pueda influir en sus hijos para Jesús. Se trata simplemente de un llamado a comprometerse a impartir su vida espiritual, dondequiera que se encuentre en su travesía espiritual.
En segundo lugar, debe establecerse como prioridad influir el corazón de sus hijos, no solo moldear su comportamiento. El hermano mayor en la historia de Jesús sobre el hijo pródigo (Luc. 15) es un ejemplo de cómo el buen comportamiento puede enmascarar un corazón que no ama a Dios. El propósito de Jesús en contar esta historia era mostrar a los fariseos que Él conocía sus corazones, y que su rígida observancia de la ley no engañaba a Dios. Los padres deben recordar esta lección. Es mucho más fácil centrarse en el comportamiento del niño, pero los padres deben recordarse constantemente a sí mismos que el objetivo correcto a influenciar es el corazón. Un padre puede entrenar a un niño que parezca refinado, respetuoso, cortés, aun maduro, sin nunca tratar la inclinación al mal en su corazón. Pero todo lo que esto logra es crear una nueva generación de fariseos, a quienes Jesús comparó con hermosas tumbas que disfrazan los huesos que se esconden en el interior. Los padres deben recordar que el buen comportamiento no es un sustituto de la vida espiritual.
Esto lleva a un tercer principio para inclinar a los niños al atractivo de una vida centrada en Cristo: solo el Espíritu Santo puede producir un amor por Dios en el corazón de su hijo. Por esto Salomón oró que Dios «Incline nuestro corazón hacia él» (1 Rey. 8:58). ¿Contradice esto lo que se ha dicho hasta ahora acerca de la influencia de los padres? En realidad, no, porque todavía es cierto que el atrayente más convincente del corazón de un niño a Cristo es el poder del Espíritu Santo obrando en y a través de la vida de un padre (o madre). Su amor por Jesús es una poderosa influencia en el corazón de su hijo. Por lo tanto, usted debe confiar en el Espíritu Santo para hacer el evangelio real y atractivo en su vida, para que su amor por Jesús atraiga al corazón de su hijo.
¿Quiere esto decir que los hijos de padres cristianos siempre van a ser cristianos? Esa y otras preguntas se abordarán en las próximas semanas. Por ahora, trate de recordar estas cinco sencillas verdades acerca de la transmisión de su fe:
- Los niños vienen al mundo predispuestos hacia el mal (Gen. 8:21).
- Los padres cristianos deben contrarrestar esta inclinación mediante la demostración de una vida atractiva, orientada hacia Dios (centrada en Cristo) (Deut. 6:7).
- Los padres cristianos deben interactuar con sus hijos (vida-en-vida) para impartirles su vida espiritual.
- La crianza cristiana de los hijos se centra en el corazón, no el comportamiento (Luc. 15:28–30).
- El Espíritu Santo usa el amor de un padre por Jesús para inclinar el corazón de un niño hacia Cristo.
CAPACITACIÓN
¿Cómo respondió a la afirmación de que la tarea más importante de los padres es contrarrestar la inclinación natural del corazón de su hijo, demostrando mediante palabras y hechos el atractivo de una vida centrada en Cristo? ¿Cómo encaja su enfoque sobre la crianza de los hijos con esta afirmación? Explique.
¿Cómo puede saber si está influyendo en el corazón de su hijo o simplemente en su comportamiento? Usted debe ser capaz de decir: «Sé que estoy apuntando al corazón de mi hijo porque…».
Haga una lista de tres o cuatro posibles indicadores de que el corazón de un hijo está siendo atraído o inclinado hacia una vida centrada en Cristo. Algunos ejemplos podrían ser que un niño siente que Dios le ama, o que a él/ella le encanta escuchar historias de la Biblia. ¿Qué indicadores ve que se evidencian en sus hijos?
RESPONSABILIDAD
Antes de su reunión del Grupo La Travesía, piense en las siguientes preguntas. Es posible que le hagan cualquiera de estas preguntas o que usted se las haga a otro miembro del grupo. Ellas le ayudarán a examinar su vida a la luz de la verdad que usted exploró esta semana. Estas también les dan a otros miembros del grupo una oportunidad para animarle a vivir plenamente por Cristo. Abajo se deja un espacio para que pueda tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en su reunión de grupo.
- Todos: ¿Demostró usted lo atractivo de una vida centrada en Cristo esta semana?
- Todos: ¿Le consideran las personas en su círculo de influencia alguien centrado en Cristo? Explique.**
- Padres: ¿Cómo está impartiendo su producto de vida espiritual a sus hijos?
- Padres: ¿Fracasó usted de alguna manera en cuanto a vivir una vida centrada en Cristo ante sus hijos esta semana?
- Futuros padres: ¿Cómo se está preparando para inclinar el corazón de sus hijos hacia Cristo?
- ¿Puede compartir un momento significativo de adoración personal esta semana?
- Describa cómo ve desarrollarse el fruto del Espíritu en su vida. (Ver Gálatas 5:22–26).
MISIÓN. COSECHANDO
17 Y Jesús les dijo: «Vengan conmigo, y Yo haré que ustedes sean pescadores de hombres».
Al comienzo de Su ministerio público, Jesús caminaba por la orilla del Mar de Galilea cuando vio a Pedro y Andrés echando la red al mar. Marcos 1:17 registra lo que Jesús les dijo ese día. Tal vez este versículo es solo un breve extracto de una conversación más larga, pero aun así capta en pocas palabras la esencia de un mandamiento esencial, una cálida invitación y una promesa llena de esperanza. ¿Ofreció Jesús esta invitación y promesa solamente a 12 Apóstoles? ¿No promete Él también hacer pescadores de hombres a cada uno de Sus seguidores?
Durante este año, la sección Misión de La Travesía ha tratado de motivarlo y capacitarlo para ser más eficaz en su misión como pescador de hombres mediante palabras y hechos. En el material Orientación para La Travesía, usted leyó que aprender a compartir su fe con eficacia es un componente clave para convertirse en un seguidor de Cristo maduro y capacitado. Así como el ejercicio físico produce desarrollo físico, su participación en la misión de dar a conocer el evangelio mediante palabras y hechos es un ejercicio espiritual que provoca el hambre y la sed espiritual por la Palabra de Dios y la oración, y estos a su vez provocan el crecimiento espiritual. Es por esto que La Travesía ha dado una alta prioridad al uso del discipulado misional vida-en-vida para capacitarlo mejor con el fin de que llegue a ser un pescador de hombres. Como seguidor de Cristo, usted es llamado por Él y empoderado por el Espíritu Santo para ser un participante en la expansión del Reino de Dios, y en última instancia esto alimenta su alma para que llegue a nuevas profundidades de la fe, la esperanza, el amor y el gozo en el Señor Jesús. Vamos a repasar lo que ha aprendido hasta el momento sobre asumir la misión de Cristo:
-
Vida: Usted aprendió que la misión de Cristo es dar a conocer Su evangelio a todas las personas. Los que reciben Su Evangelio son motivados y empoderados por Él para convertirse en partícipes de Su misión. Por lo tanto, la misión de Sus seguidores es dar a conocer el evangelio mediante palabra y hechos a los más necesitados y los no cristianos al otro lado de la calle donde viven, trabajan y juegan; al otro lado del barrio para los que pueden estar cultural o económicamente distantes; y al otro lado del océano.
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Oración: Usted aprendió a desarrollar el compromiso de gracia de la oración diaria por los individuos o grupos a los que usted desea dar a conocer el evangelio. Sus oraciones nunca se desperdician porque Dios ha elegido expandir su Reino a través del instrumento de sus oraciones. Al orar con fe y fervor usted puede esperar que Dios responda con oportunidades fructíferas de dar a conocer el evangelio mediante palabras y hechos.
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Servicio: Usted aprendió que la vida misional incluye demostrar el evangelio mediante el servicio a los más necesitados y los no cristianos. Usted y su grupo La Travesía compartieron una actividad para probar lo que se siente al participar en el servicio misional. Ya sea como individuos o en equipo, los seguidores misionales de Cristo oran por oportunidades —y también las buscan— para demostrar el poder del evangelio a las personas necesitadas.
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Contar: Usted aprendió a contar una historia breve y atractiva sobre su travesía espiritual y cómo llegó a confiar en Jesús. La autenticidad de su propia historia es una herramienta poderosa para quienes se comprometen con la vida misional. Tal vez usted ha tenido la oportunidad de contar su historia a alguien de su lista de oración. Si no, siga orando y buscando una oportunidad. Recuerda la promesa: «…y haré que seáis pescadores de hombres» (Mar. 1:17).
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Dialogo: Usted aprendió un enfoque no amenazante para traer la vida espiritual a las conversaciones de modo que pueda introducir La Respuesta e invitar a alguien a investigar con usted la vida espiritual mediante el uso de los folletos Temas de Vida.
Esta es una gran capacitación, ¿verdad? Pero no significa nada si usted no está involucrado activamente en la vida misional. Ser un seguidor misional de Cristo implica ser tan intencional sobre el aspecto misional de su vida espiritual como usted lo es acerca de su adoración personal. Para desarrollar el hábito de adoración personal, usted debe tener un plan sencillo (¿cuándo? ¿dónde? ¿qué? ¿cómo?) y apartar un tiempo específico. Tiene que estar en su agenda diaria. De la misma manera, si usted va a crecer en la vida misional, tiene que planificar para ello. Esto incluye la creación de un plan sencillo para dar a conocer el evangelio a personas específicas, apartando el tiempo para esas actividades, y a veces incluso destinando una parte de su presupuesto.
Pero seamos sinceros, muchos cristianos se sienten preocupados con respecto a compartir su fe (palabra) y parece que nunca logran demostrar su fe (hechos). Les preocupa la vergüenza, ser percibidos de forma negativa, o ser rechazados completamente. Estas son preocupaciones legítimas, y en realidad, son muy pocos los cristianos que tienen la audacia y habilidad natural para entablar una conversación espiritual con la gente, o un amor natural de servir a los demás. Como resultado, muchos cristianos no son conscientes de buscar oportunidades y le dan poca o ninguna importancia a vivir misionalmente. Pero ya que la Escritura es clara en que Dios llama y capacita a Su pueblo para estar activos en dar a conocer el Evangelio, cualquier inquietud que tenga no debe impedirle procurar vivir la vida misional de la manera más eficaz posible. A medida que usted se dedica intencionalmente a orar, servir, contar y conversar de forma misional usted comenzará a tomar conciencia de las oportunidades que Dios pone en su camino, y Él va a utilizar su personalidad, experiencia de vida y devoción para hacerle un pescador de hombres excepcionalmente eficaz.
Durante esta sección de La Travesía usted será desafiado a crear y llevar a cabo un plan sencillo para dar a conocer el evangelio mediante palabras y hechos. Sin embargo, su tarea de la sección misión de esta semana es solo hacer un auto-examen utilizando las preguntas de la página siguiente. Esté preparado para compartir sus ideas en su próxima reunión del Grupo La Travesía.
¿En qué maneras ha estado usted comprometido de forma activa en vivir, orar, contar y conversar misionalmente durante este año en La Travesía? Sea específico.
¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrenta que le impiden estar más comprometido en la vida misional?
¿Qué cree usted que necesita cambiar en su vida para comprometerse de manera más intencional en la misión?
ORACIÓN
11 »Ahora pues, hijo mío, el Señor sea contigo para que prosperes y edifiques la casa del Señor tu Dios tal como Él ha hablado de ti. 12 Que el Señor te dé prudencia y entendimiento, y te dé dominio sobre Israel, para que guardes la ley del Señor tu Dios. 13 Entonces prosperarás, si te cuidas de observar los estatutos y ordenanzas que el Señor ordenó a Moisés para Israel. Esfuérzate y sé valiente, no temas ni te acobardes.
Salomón es conocido por su sabiduría. David pidió bendiciones para su hijo (1 Crón. 22). Ore diariamente pidiendo grandes cosas para sus hijos y nietos: sabiduría, discernimiento espiritual, protección contra el mal, y sobre todo un corazón para las cosas de Dios.
- Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
- Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
- Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
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