VERDAD

De memoria:

19 »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; 20 sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;

En la Biblia:

La semana pasada le presentamos el tema de la mayordomía y usted aprendió el principio fundamental del contentamiento: estar satisfecho con lo que Dios provee.

Esta semana usted leerá varios pasajes breves que tratan sobre la mayordomía desde la perspectiva de invertir en el Reino de Dios y recibir un dividendo. ¿Por qué debería usted invertir financieramente en el Reino de Dios? ¿Qué tipo de dividendo puede esperar? Al estudiar los pasajes de la Biblia, usted debe estar alerta en cuanto a conceptos y palabras (en dependencia de su traducción) como dar, tesoro, recompensa, crédito y cuenta. Usted puede usar estos pasajes para su adoración personal. Recuerde usar OLPIRE y asegúrese de pensar en aplicaciones específicas y mensurables para su vida.


Filipenses 4:14-17. Usted leyó estos versículos la semana pasada. Léalos de nuevo, esta vez centrándose en la forma en que Pablo utiliza la terminología financiera (participar, cuenta, crédito, etc.).

La participación financiera de los filipenses con Pablo tuvo un impacto en Pablo y en los filipenses. Según Pablo, ¿cuáles son los impactos de su relación financiera con él?

Proverbios 3:9-10. Estos conocidos versículos sobre mayordomía los escribió el rey Salomón y reflejan la economía agraria que prosperó bajo su reinado.

Haga un intento de escribir de forma creativa. Reescriba estos versículos de forma tal que exprese su significado para una economía moderna industrial y tecnológica.

Mateo 6:19-24. Estos versículos del Sermón del Monte pronunciado por Jesús contrastan las inversiones hechas en dos bancos diferentes, y a dos amos diferentes.

¿Cuál es el resultado de hacer inversiones eternas en comparación con inversiones temporales?

¿Cuál es el punto central del versículo 24?

Mateo 19:16-30. En esta historia Jesús expuso la justicia propia y la pobreza espiritual de un hombre rico y usó esto para enseñar a Sus discípulos las recompensas que podrían esperar por seguirle.

¿Qué inversión hicieron los discípulos en Jesús? ¿Qué recompensas podrían esperar?


Para resumir:

La semana pasada, usted comenzó una serie de cuatro unidades al explorar el significado de un compromiso de gracia con respecto a la mayordomía. Recuerde, un compromiso de gracia es una disciplina o compromiso motivado por la gracia de Dios, más que un esfuerzo por ganar el favor de Dios. La primera unidad trató lo que significa estar contento con la parte de la propiedad de Dios que Él le ha dado para administrar para Su Reino. Esta semana su estudio sobre mayordomía trata sobre la idea de invertir en el Reino de Dios.

A todos nos gusta hacer una buena inversión. De hecho, la gente puede llegar a entusiasmarse mucho con sus oportunidades de inversión. Tal vez a usted se le acerca un entusiasta de algún tipo de inversión, y le dice: «¡Tienes que invertir ahora pues la oportunidad es única!». Bueno, tal vez lo convencieron, tal vez no. Pero, ¿qué tal si hubiese un banco que pagara una tasa de interés garantizada que ninguna otra inversión podría igualar? ¿Invertiría usted? Por supuesto que lo haría, si hubiese garantía. ¿Existe tal banco? Metafóricamente hablando, sí existe, y si usted es un seguidor de Cristo, ¡usted ya tiene una cuenta allí a su nombre!

Usted recordará de su estudio en Filipenses 4 que Pablo escribió para agradecer a la iglesia de Filipos por suplir sus necesidades durante su encarcelamiento. Su motivación al escribir no era animarlos a dar más. Aunque las necesidades personales eran ciertamente importantes para él, su mayor preocupación era asegurarles que aquel donativo no fue una pérdida ni un desperdicio. «No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta» (Fil. 4:17, RVR60). Al escribir esto, Pablo usó dos palabras del área financiera para describir cómo Dios mantendría un registro de la generosidad de ellos: fruto (que aquí significa ganancias), que se usaba para significar resultados, dividendos o intereses; y cuenta. Así que, Pablo estaba diciendo a los filipenses que Dios estaba llevando un registro del apoyo que le brindaban y acreditaba sus dádivas a sus propias cuentas eternas.

Sepa esto: si usted es un seguidor de Cristo, entonces desde el momento en que se hizo cristiano, se abrió una cuenta a su nombre (por así decirlo) en el Primer Banco del Cielo. Los cristianos que entienden los dividendos garantizados por invertir en esta cuenta se vuelven muy entusiastas en cuanto a dar para el Reino de Dios. No es que alguien se pueda ganar su entrada al cielo con esta cuenta; la entrada al cielo es un regalo de gracia. Más bien, esta cuenta fue abierta para usted como otro beneficio de la gracia de Dios para que ninguna de sus buenas obras como cristiano (incluyendo el dar) se pierda.

Otra cosa importante que debe recordar es que los depósitos se hacen en su cuenta cada vez que usted da al reino de Dios con una motivación correcta. ¿Cuándo da usted al Reino de Dios? Cada vez…


que usted da para aquello que pone a Cristo primero y promueve Su reino sobre la tierra. Podrían ser los diezmos y las ofrendas con las que usted contribuye a su propia iglesia, o las contribuciones que envía a las misiones de ayuda o evangelización en su comunidad y en todo el mundo, o incluso las dádivas que comparte en el nombre de Cristo con alguien que sabe que está necesitado. Cuando usted da con la intención de hacer progresar el Reino de Dios, para engrandecer Su Gloria y fama en el mundo, su inversión estará segura para la eternidad. «Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan» (Mat. 6:20).

De hecho, no solo su inversión no se perderá, sino que Dios pagará dividendos excesivamente altos con cada depósito que usted haga. La palabra abunde en Filipenses 4:17 significa literalmente acumularse en forma excesiva para alcanzar proporciones desbordantes. Usted leyó varios pasajes esta semana que también enseñan esta verdad. Aquí presentamos algunos ejemplos:

«Honra a Jehová con tus bienes…y serán llenos tus graneros con abundancia…» (Prov. 3:9-10).

«Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mat. 19:29).

«Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo» (Luc. 6:38).

Desafortunadamente, versículos como este han sido malinterpretados en los últimos tiempos para que muchas personas crean que si uno da un billete de $100 a Dios, Dios le promete $10.000 a cambio. Pero esta enseñanza (llamada Teología de la Prosperidad) está en clara contradicción con toda la Escritura, pues se centra erróneamente en el estilo de vida, mientras que las promesas de Dios se centran en la vida próspera en Cristo que los cristianos experimentan tanto ahora como en la eternidad (ver Juan 10:10 y 3 Juan 1:2). Al seguir a Cristo y al desarrollar los hábitos generosos de un mayordomo fiel del Reino de Dios, Dios bendecirá y prosperará su vida de muchas maneras, pero la prosperidad del estilo de vida puede o no ser incluida en Su bendición. Por lo tanto, su enfoque debe estar en el Reino de Dios, la Gloria de Dios, y su inversión eterna.

Quizás usted nunca había pensado en dar para el Reino de Dios como una inversión. Tal vez usted ha pensado que dar es como una cancelación de impuestos en el mejor de los casos o una pérdida de los salarios duramente ganados en el peor de los casos. Esto no es así, pues la Palabra de Dios es verdadera y confiable. Los versículos que estudió esta semana describen el apoyo al Reino de Dios como una inversión cuyos dividendos extraordinarios y eternos están garantizados y en la que ni un centavo se desperdicia. Sus necesidades terrenales serán satisfechas en abundancia, sus tesoros estarán seguros por la eternidad, y usted recibirá un reembolso eterno extraordinario por su inversión.


Por lo tanto, en lo que respecta a su elección de inversión, la pregunta es, ¿le cree usted a Dios? ¿Realmente cree que las recompensas eternas son mucho más valiosas que cualquier inversión temporal? Si es así, su fe será evidenciada mediante un compromiso de gracia con una inversión entusiasta y generosa en Su Reino. Sin embargo, al igual que muchos están más contentos con la abundancia que con la escasez; así también muchos están más entusiasmados en invertir en esta vida que en el Reino de Dios. ¿Cuál es su caso? ¿Cómo responderá a esta verdad? ¿Reevaluará sus prioridades financieras a la luz de sus oportunidades de inversión eterna?


C A P A C I T A C I Ó N

Continúe trabajando en el ejercicio de capacitación «Aprendiendo los libros del Nuevo Testamento», incluido en el material de la semana pasada. Al terminar esta serie de cuatro semanas, usted debe ser capaz de recitar de memoria los libros del Nuevo Testamento en su reunión de grupo.

Repase Mateo 6:19-24. Jesús está enseñando sobre las implicaciones financieras de pertenecer al Reino de Dios. Escriba algunas frases para responder a esta pregunta: Independientemente de sus ingresos, bienes o deudas, ¿cuál es su responsabilidad financiera como mayordomo del Reino de Dios? (Trate de ser más específico que simplemente «poner a Dios en primer lugar»).

Tómese unos minutos para revisar sus registros financieros del mes pasado. Imagínese que usted fuera un auditor independiente que investiga la interrogante, «¿en qué invierte esta persona?». ¿Qué escribiría ese auditor independiente en un informe sobre usted?

Suponiendo que usted tiene un deseo de ser un mayordomo que invierte generosamente en el Reino de Dios, ¿qué cree que le retiene? ¿Malos hábitos financieros? ¿Una falta de fe? ¿Una planificación deficiente? ¿Deudas abrumadoras? ¿Valores erróneos? Escriba algunas frases que describan lo que le impide y lo que usted piensa que Dios necesitaría hacer por usted (o en usted) para convertirse en el mayordomo que desea ser.


RESPONSABILIDAD

Antes de su reunión del Grupo La Travesía, piense en las siguientes preguntas. Es posible que le hagan cualquiera de estas preguntas o que usted se las haga a otro miembro del grupo. Ellas le ayudarán a examinar su vida a la luz de la verdad que usted exploró esta semana, y también les da a otros miembros del grupo una oportunidad para animarle a vivir plenamente por Cristo. Abajo se deja un espacio para que pueda tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en su reunión de grupo.

  • ¿En qué está invirtiendo? ¿Qué valora usted realmente?
  • ¿Cuánto entusiasmo siente en invertir en su cuenta bancaria celestial?
  • ¿Cuáles son sus motivos principales cuando da?
  • ¿Siente que desea abrazar la enseñanza de Jesús sobre la mayordomía?
  • ¿Cómo planea responder a la verdad que aprendió esta semana?
  • Describa su nivel de contentamiento.
  • ¿Cómo le va en el desarrollo de un hábito de adoración personal?
  • ¿Trabajó en su tarea de la sección misión esta semana?

M I S I Ó N . O R A C I Ó N

Ahora usted ya ha explorado el qué, por qué, cómo y dónde de la vida misional:

  • ¿Qué es? Participar en la misión de Jesús para dar a conocer el evangelio a todas las personas.
  • ¿Por qué participar en ella? El amor de Dios mostrado en el Evangelio nos constriñe y empodera.
  • ¿Cómo se manifiesta? Al compartirlo en palabras y demostrarlo con hechos.
  • ¿Dónde impacta el mundo? Al otro lado de la calle, del barrio y del océano.
  • ¿A quién impacta? A los más necesitados y a los no cristianos.

Recuerde que nuestra misión cristiana es compartir la misión de Jesús de manera intencional. La semana pasada usted dio un importante paso hacia el desarrollo de una vida misional al escribir una lista con nombres de personas por las cuales se ha comprometido a orar. Recuerde que debe orar por cada persona o grupo para que Dios satisfaga sus necesidades específicas y le use a usted para darles a conocer el evangelio mediante palabras y hechos.

Su tarea de la sección misión de esta semana es pasar algún tiempo conversando con una de las personas de su lista, a fin de obtener una mayor comprensión de las necesidades de esa persona. La conversación podría ser una charla informal mientras beben algo, o durante el almuerzo. Además, no tiene que ser sobre cosas espirituales como tal. Su objetivo es comprender mejor cómo orar específicamente por esta persona; y esta percepción la puede lograr mediante una conversación informal. Usted no tiene que hacer preguntas directas ya que podría ser incómodo; a menos que conozca bien a la persona. Pero usted puede expresar preocupación por las necesidades que esta persona comparte en el transcurso de la conversación, y puede decirle que orará por su necesidad. Esté preparado para hablar de su conversación en su próxima reunión del Grupo La Travesía.


  • Persona/Grupo:
  • Resumen de la conversación:
  • Percepción de las necesidades:
  • Cómo esta conversación va a cambiar mis oraciones por esta persona:

O R A C I Ó N

«No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mat. 6:31-33)

Su Padre celestial conoce cada necesidad que usted tiene, incluso antes de pedirle. Pídale que ponga en su corazón el deseo de buscar Su reino primero. Ore para que Él le dé la fe sobrenatural para saber, confiar y creer que Él proveerá todas sus necesidades.

  • Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
  • Mi petición de oración con respecto a una situación en mi vida:
  • Mi petición de oración con respecto a alguien de mi lista de oración:
  • Peticiones de oración de otros en mi grupo:

Quote

«No es tonto el que da lo que no puede preservar para ganar lo que no puede perder» (Jim Elliot).

Quote

«La verdadera medida de riqueza es cuánto valdríamos si perdiéramos todo nuestro dinero» (J. H. Jowett).