
VERDAD
De memoria:
En la Biblia:
¿Se ha preguntado alguna vez: «Si hay un Dios, ¿por qué hay tanto mal y sufrimiento en el mundo?». Esta es una pregunta importante y universal. Todo el mundo, en algún momento, se lo pregunta, y la respuesta que uno obtenga tiene consecuencias significativas para nuestra perspectiva de Dios. ¿No sabe Dios que existe el sufrimiento y el mal? ¿No le importa? ¿Es incapaz de hacer algo al respecto? ¿Es Dios malo? ¿Controla Dios el mal y el sufrimiento por algún propósito que no podemos comprender?
Durante esta serie de la Travesía, usted explorará esta y otras preguntas relacionadas con el hecho de que vivimos en un mundo quebrantado y caído. El propósito de esta serie es ayudarle a comprender cómo el mal y el sufrimiento llegaron a existir en el mundo, la magnitud de las consecuencias, cómo el mal y el sufrimiento pueden afectar su vida, y lo que Dios está haciendo, y hará al respecto.
Comenzaremos con un estudio sobre la condición moral humana. La pregunta a responder es si las personas son por naturaleza buenas o malas. No es sorprendente que la opinión popular en nuestra sociedad sea que todas las personas nacen moralmente buenas (o al menos como una pizarra moral en blanco) y que algunas se vuelven malas al hacer cosas malas. Tal vez esta es su perspectiva. Los pasajes a estudiar esta semana le permitirán ver por sí mismo lo que la Biblia enseña sobre este tema. Al estudiar, considere lo que realmente cree sobre su propia condición moral y reflexione sobre cómo esto se relaciona con el evangelio. ¿Qué fue exactamente lo que Jesús logró para usted y para el resto de la humanidad mediante Su vida obediente y Su muerte vicaria? Puede usar los pasajes de la sección En la Biblia en su adoración personal diaria. O, si usted tiene otro plan de lectura, asegúrese de aplicar específicamente esos pasajes a su vida y responder a ellos comprometiéndose con Dios en oración.
Génesis 1:26-28; 2:15-17. Estos versículos revelan la condición moral original de la humanidad. ¿Qué le dijo Dios al hombre y a la mujer sobre lo que podían y no podían hacer? ¿Qué le dice esto sobre la condición espiritual original y la capacidad moral de ellos?
- Un llamdo a disfrutar
Génesis 3:6-13; 16-19. A estas alturas ya usted está familiarizado con este pasaje sobre el pecado de Adán y Eva, y el juicio de Dios. Revíselo una vez más, y céntrese en las consecuencias de su desobediencia.
¿Cuáles fueron las consecuencias de su pecado? ¿Quién se vería afectado? ¿Cómo afectó esto su condición moral original?
- Esclavitud
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Salmo 51. Este cántico de arrepentimiento fue escrito por el Rey David después de que el profeta Natán lo confrontara por cometer adulterio con Betsabé y por planear el asesinato de su marido Urías. Según David, ¿cuándo comenzó su problema con el pecado? ¿Cree usted que él exagera?
- Desde su concepción.
Lucas 5:27-31. Este pasaje sobre el llamado de Leví (también conocido como Mateo) nos da una visión de cómo Jesús percibía Su misión evangélica.
¿Cómo respondió Jesús a las personas que pensaban que eran buenas moralmente? ¿Qué le dice esto sobre el evangelio?
- Los dejo presos de su ceguera
Romanos 1:18-32. Después de un breve comentario sobre el poder del evangelio, Pablo comienza su carta a los romanos con una descripción explícita de la pecaminosidad humana.
¿Está hablando Pablo de ciertas personas o de todas las personas? ¿Cómo se relacionan estos versículos con el comentario anterior de Pablo sobre el evangelio en 1:16-17?
Romanos 3:9-18. Pablo usa esta cadena de citas de los Salmos e Isaías para dejar claro que nadie ha escapado a las consecuencias generalizadas del pecado.
De acuerdo con este pasaje, ¿cómo ha afectado el pecado a la gente? Trate de enumerar al menos cuatro formas diferentes en que el pecado ha corrompido la naturaleza humana.
- Dominados
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Romanos 5:12-19. Aquí Pablo describe a Adán y a Jesús como dos figuras representativas de la raza humana, y contrasta las consecuencias de su liderazgo. (Comparar con 1 Corintios 15:22).
¿Qué consecuencias trágicas tuvieron lugar por el pecado de Adán? ¿Quién sufre estas consecuencias?
¿Cuáles son las consecuencias de la justicia de Jesús? ¿Quiénes disfrutan estas consecuencias?
Efesios 2:1-13. En este pasaje, Pablo resume la condición espiritual y moral de toda la raza humana, y luego describe el propósito de la obra misericordiosa de Dios para redimir a tales personas. ¿Cómo describe Pablo la condición espiritual de los efesios antes de que conocieran a Cristo? ¿Por qué redimiría Dios a tales personas? Trate de enumerar al menos tres razones.
Para resumir:
¿Cuál fue su impresión sobre los pasajes de la sección En la Biblia esta semana? ¿Se sintió sorprendido? ¿Conmocionado? ¿Alguna vez se ha considerado a sí mismo como impío, malo o incluso perverso ante los ojos de Dios? Si se siente conmocionado, imagínese cómo la idea de la pecaminosidad humana suena a los oídos de una cultura que considera una auto-imagen positiva como el Deerecho natural de nuestra bondad innata. La fe de nuestra cultura en la bondad humana proviene del Humanismo, una filosofía cuyas raíces datan del Renacimiento, el cual aboga por el valor supremo de la humanidad en el universo. El humanismo se opone a cualquier cosa que parezca denigrar el valor y la dignidad de la gente, y a primera vista, la enseñanza bíblica sobre la pecaminosidad humana ciertamente parece hacer eso precisamente. ¿Pero es así realmente? Veremos.
Resumamos la enseñanza de los pasajes de la sección En la Biblia y luego tratemos de llegar a una descripción bíblica de la naturaleza humana. Primero, la Biblia es muy clara al plantear que nuestra condición moral natural no es buena, y ni siquiera neutra. Incluso la persona más moral entre nosotros, en su mejor momento, es mucho peor de lo que nuestro justo Dios exige. El apóstol Pablo enseñó que los seres humanos naturalmente están «atestados de toda injusticia» (Rom. 1:29). Segundo, esta naturaleza malvada pervierte la capacidad de la razón, y no permite que la gente vea su propia condición espiritual. Pablo escribe: «se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido» (Rom. 1:21). Los fariseos, que en Lucas 5:30 no eran conscientes de su propia pecaminosidad, son solo un ejemplo de cómo el pecado corrompe la mente humana. Tercero, este estado corrupto es la condición de todas las personas (excepto Cristo) que han vivido. «No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno» (Rom. 3:11-12). Cuarto, las personas están atadas por el pecado en un estado de muerte espiritual, «…estabais muertos en vuestros delitos y pecados» (Ef. 2:1). Y quinto, debido a la naturaleza pecaminosa, la gente está naturalmente «…sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Ef. 2:12).
Para ser claros, reafirmemos una vez más la condición moral y espiritual natural de la humanidad:
- Las personas se inclinan moralmente a hacer el mal y a resistir la voluntad de Dios. (Rom. 1:29)
- Las personas están ciegas a su verdadera condición moral y espiritual. (Rom. 1:21 y Luc. 5:30-32)
- Toda persona es moralmente malvada. (Rom. 3:11-12)
- Las personas están muertas espiritualmente y no pueden liberarse por sí mismas del pecado. (Ef. 2:1)
- La gente está en un estado irremediable de separación de Dios. (Efesios 2:12)
Se podría decir mucho más, pero estas ideas centrales dejan claro que los seres humanos padecen una corrupción que los afecta moral, espiritual e intelectualmente. Y esto nos lleva a la conclusión de que la humanidad está por naturaleza en un estado de depravación total. La depravación total significa que las personas son depravadas en cada parte de su ser, de modo que, sin la intervención de Dios, la capacidad de la razón, la voluntad y los motivos está esclavizada a las inclinaciones de la naturaleza pecaminosa. Nuestra depravación altera nuestra percepción de lo que es bueno o malo, verdadero o falso, justo o injusto, y se expresa mediante actitudes, decisiones, filosofías y acciones que se oponen a la gloria de Dios. Esto nos inclina a actuar, hablar y pensar de maneras que a Dios le desagradan. Esto no quiere decir que las personas sean tan pecaminosas como podrían ser. La depravación total simplemente significa que el pecado afecta cada parte de nosotros. Sin embargo, la gracia común de Dios restringe el poder pleno del pecado, de modo que en la raza humana quedan muchas cosas relativamente buenas y nobles, aunque todavía no satisfacen las justas demandas de Dios.
¿Cómo pasó esto? Si Dios originalmente creó a Adán y Eva con justicia y gloria, ¿cómo fue que toda la humanidad llegó a ser tan depravada? La respuesta es que todos hemos sufrido los efectos de la desobediencia de Adán y Eva, que comúnmente se llama La Caída.
La Caída tuvo graves consecuencias sobre dos dones únicos que les fueron otorgados a Adán y a Eva. Dios los dotó de justicia original, lo cual significa que ellos tenían la capacidad moral de obedecer a Dios. También les dio libertad de voluntad, lo que significa entre otras cosas, que ellos tenían la capacidad 1moral de desobedecer a Dios. Dios les otorgó estos dones para que pudieran elegir libremente servirle. Luego los probó con esta prohibición: «mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás» (Gén. 2:17). Dios les había dado todo lo que necesitarían desde el punto de vista espiritual, intelectual, físico y social, de modo que no había incentivo para que desobedecieran. Pero asombrosamente, ellos desobedecieron, y por consiguiente murieron. Experimentaron la muerte como una corrupción inmediata de su naturaleza espiritual. Perdieron la justicia original que les daba la capacidad de obedecer a Dios. Ahora eran injustos y esa naturaleza injusta (pecaminosa) esclavizaba sus voluntades, las cuales permanecieron libres en cierto sentido, pero libres solo para seguir las inclinaciones de sus deseos pecaminosos.
Ellos habían sido la creación más gloriosa de Dios que gozaba de una comunión libre con Él, pero ahora, como criaturas injustas, experimentaron el temor y la vergüenza de la desnudez, y se escondieron de Dios. Más tarde fueron expulsados de Su presencia para luchar en un mundo que ya no estaría sujeto a ellos, y finalmente, volverían al polvo de donde vinieron.
Pero, ¿qué tiene que ver esto con usted? ¿Por qué la pérdida de justicia de Adán tendría alguna consecuencia en usted? Bueno, imagine que un rey es conquistado por un rey más grande y se somete a él. ¿Quién sufre las consecuencias? ¿Solo el rey menor? No, el rey menor representa a todo su reino. Por lo tanto, todo su pueblo, aun los niños que aún no han nacido, se someten al Rey mayor junto con él. De la misma manera, Adán representó a toda la raza humana cuando desobedeció a Dios, y así su pecado fue imputado a todos nosotros. La imputación del pecado de Adán significa que cuando pecó, él pecó en nombre de sus descendientes, y así toda la humanidad murió en pecado junto con él.
El descenso humano a la depravación nos enseña que las personas pecan porque nacieron con la naturaleza pecaminosa de Adán. Ellos no se vuelven pecadores solo después de haber pecado. Incluso el rey David, cuando miró a su propia alma, vio que él se inclinaba al pecado toda su vida. «He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre» (Sal. 51:5). En contradicción con esto, el humanismo enseña que las personas nacen moralmente buenas (o al menos son neutrales) y que pueden llegar a ser adultos malos debido a su entorno social, a los errores de los padres o a una mala educación. Pero esto se descarta con observar simplemente el comportamiento más temprano y aún no enseñado de los niños pequeños. Nadie necesita enseñar a un niño a mentir, golpear o desobedecer. Estas son evidencias claras de que la gente lleva dentro de ellos una naturaleza espiritual pecaminosa que se inclina a desatender y desobedecer a Dios desde su nacimiento. Sin embargo, en Su misericordia, Dios no abandona a la humanidad. Él ofrece otro «Adán», Cristo, un representante cuya vida obediente y muerte vicaria garantizan justicia y vida para aquellos que confían en Él. La desobediencia de Adán nos hizo pecadores, pero por la obediencia de Cristo «… muchos serán constituidos justos» (Rom. 5:19). En Adán morimos en pecado, pero «…en Cristo todos serán vivificados» (1 Cor. 15:22).
Para algunos, la doctrina de la depravación total desde el nacimiento amenaza la dignidad y el valor de la humanidad. Pero el valor de algo o de alguien siempre lo determina otro. Una muñeca de trapo vieja y sucia no tiene valor en sí misma, pero para la niña que la ama, es muy valorada a pesar de sí misma. De la misma manera, los seres humanos tenemos valor porque Dios nos ama inmensamente. Él nos creó a Su imagen, y aunque esa imagen está manchada por el pecado, todavía somos un tesoro para Él. Somos tan apreciados que Él no consideró que el sufrimiento de Su Hijo fuera un precio demasiado grande para pagar por nuestra redención. Por la imputación del pecado de Adán
nosotros lo perdimos todo: justicia, gloria y vida. Pero Dios, que nos ama a pesar de nosotros, lo hizo todo para redimirnos. Lejos de denigrar la dignidad humana, la doctrina de la depravación total nos lleva al Dios cuyo gran amor crea nuestra dignidad y valor. Pero antes de poder experimentar Su amor redentor, usted debe creer que necesita redención. Los fariseos en Lucas 5 no lo creyeron, y por lo tanto nunca supieron cuánto valían realmente para Dios. La próxima semana examinaremos las consecuencias de la caída de Adán con más detalle.
CAPACITACIÓN
Memorice los primeros cinco libros del Antiguo Testamento utilizando el ejercicio de capacitación «Aprendiendo los libros del Antiguo Testamento» al final de esta unidad. Durante las próximas semanas, usted deberá ser capaz de memorizar los 39 libros del Antiguo Testamento y recitarlos con los 27 libros del Nuevo Testamento en su reunión de grupo.
La doctrina de la depravación total enseña que el pecado le ha dejado espiritualmente muerto, ciego y esclavizado a su poder. Reflexione sobre esto durante unos momentos, y luego redacte unas pocas líneas donde describa cómo estaba muerto en el pecado, y cómo Cristo lo dio vida en Él.
Al crecer espiritualmente, el Espíritu Santo abrirá de forma gradual sus ojos para que vea profundidades aún mayores de su propio pecado. A medida que esto ocurra, usted debe responder confesando su pecado, pidiendo perdón a Dios, y pidiéndole que le empodere para vivir en obediencia. Escribe una oración de confesión que sea relevante a lo que el Espíritu Santo le está mostrando sobre su pecaminosidad en este tiempo.
En Romanos 5 aprendió que en Adán usted estuvo muerto porque el pecado de este le fue imputado. Pero en Cristo usted ha recibido vida y Su justicia le es ahora imputada. ¿Cómo afecta esto su comprensión del poder del evangelio?
RESPONSABILIDAD
Antes de su reunión del Grupo La Travesía, piense en las siguientes preguntas. Es posible que le hagan cualquiera de estas preguntas o que usted se las haga a otro miembro del grupo. Ellas le ayudarán a examinar su vida a la luz de la verdad que usted exploró esta semana y también les dan a otros miembros del grupo una oportunidad para animarle a vivir plenamente por Cristo. Abajo se deja un espacio para que pueda tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en su reunión de grupo.
- ¿Tiene la seguridad de que en Cristo usted ya no está muerto en el pecado? ¿En qué basa esa seguridad?
- ¿De qué forma es su vida un ejemplo del poder del evangelio para liberar a la gente del pecado?
- ¿Describa cómo responde usted al Espíritu Santo cuando le convence de pecado?
- ¿Cómo ha crecido en su compromiso de ser un mayordomo fiel del reino de Dios?
- ¿Es usted un embajador al mundo perdido? ¿Quiere serlo? ¿En qué punto se encuentra usted en este aspecto de su travesía espiritual?
- ¿Cómo ha cambiado su vida desde que firmó el Pacto del Miembro de Grupo La Travesía?
- ¿Terminó la tarea de la sección misión esta semana?
MISIÓN. DIALOGANDO
«Pero, ¿cómo van a llamarlo, si no confían en él? ¿Y cómo van a confiar en él, si nada saben de él? ¿Y cómo van a saberlo, si nadie les habla acerca del Señor Jesucristo?»
(Rom. 10:14, Biblia en Lenguaje Sencillo).
Romanos 10:14 hace la pregunta retórica: «¿Cómo sabrá alguien sobre Jesús, a menos que alguien le hable acerca de Jesús?» La respuesta obvia es que no sabrán.
Testificar. La palabra puede traer a la mente algunas imágenes bastante negativas. Tal vez usted está pensando en el hombre con cara de loco parado en las afueras del estadio de fútbol sosteniendo un gran cartel que dice: «¡Arrepentíos o moriréis!». Si eso es testificar, es probable que no quiera tener nada que ver con eso. Pero también sabe que su misión es dar a conocer el evangelio. Y si usted no lo da a conocer, ¿quién lo hará?
Durante las próximas semanas usted aprenderá un enfoque que no es ni loco, ni agresivo para hablar con la gente sobre Jesús. Algunas personas tienen el don de proclamar eficazmente el evangelio en forma de monólogo, pero la mayoría de nosotros necesitamos una herramienta que nos ayude a dialogar con las personas a medida que surjan las oportunidades. La Travesía le capacitará para llevar a Jesús a sus conversaciones con la gente de una manera cálida, relacional e inteligente, y que también es relevante a la experiencia de vida de las personas. Este no es el único enfoque para testificar, pero muchas personas encuentran que es una manera sencilla y efectiva de participar activamente en dar a conocer el mensaje del evangelio a los más necesitados y los no cristianos.
Usted comenzará con el aprendizaje de este enfoque la próxima semana, pero primero vamos a hacer un chequeo del corazón. Incluso si usted nunca antes ha hablado con nadie sobre Jesús, ¿quisiera hacerlo? ¿Ha percibido que en su corazón hay un deseo cada vez mayor motivado por el evangelio de dar a conocer a Jesús? Escriba aquí sus pensamientos sinceros sobre testificar.
Ahora, examine sus ideas sobre testificar a la luz de Romanos 10:14. ¿Cómo va a orar en cuanto a esto a su Padre amoroso? A veces no queremos lo que Dios quiere, y solo podemos orar para quequeramos querer lo que Dios quiere. Pero incluso esta oración es agradable a Dios, cuando se ofrece humildemente en el nombre de Cristo. Tómese un momento para escribir una oración a Dios acerca del estado de su corazón en lo que respecta al desarrollo de una vida misional motivada por el evangelio.
ORACIÓN
«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno» (Sal. 139:23-24).
Esta semana pase algún tiempo en oración, tal como lo hizo David, pidiéndole a Dios que le revele algo que a Él no le agrada. Quédese en silencio y escuche. Puede ser un tiempo maravilloso cuando Dios se encuentre con usted.
Pida a Dios que le ayude a entender el poder del evangelio para liberarle del pecado. Si usted está luchando con una tentación en particular compártalo con un compañero al que rinda cuentas, quien estaría dispuesto a animarlo, guiarlo y, si es necesario, confrontarlo confidencialmente.
Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
Mi petición de oración con respecto a una situación en mi vida:
Mi petición de oración con respecto a alguien de mi lista de oración:
Peticiones de oración de otros en mi grupo:
«Dios habla en el silencio del corazón. Escuchar es el comienzo de la oración» (Madre Teresa).
«La oración no se aprende en el aula sino en el aposento» (E.M. Bounds).
Footnotes
-
Dios no les dio libre albedrío para hacerles desobedecer. Al dar a la humanidad un libre albedrío, Dios los estaba equipando para ejercer un dominio creativo sobre la tierra, que fue Su comisión para ellos en Génesis 1:28. Este dominio lo empleó Adán por primera vez para dar nombre a los animales en Génesis 2:19-20. ↩