
VERDAD
De memoria:
4 Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado».
1 Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
En la Biblia:
Esta serie sobre Viviendo en un mundo caído comenzó con un estudio de La Caída, la cual trajo muerte espiritual y depravación moral sobre cada individuo. Usted exploró las consecuencias del pecado y la miseria, y luego estudió específicamente la consecuencia de la tentación. La semana pasada empezó a meditar en otra consecuencia de La Caída: el sufrimiento. Usted descubrió que Dios controla todo sufrimiento y asegura que este producirá gloria en Su pueblo.
Esta semana continuaremos con el tema del sufrimiento, pero nos centraremos en la gloria futura que será restaurada en el pueblo de Dios, y que nos hará completamente libres (cuerpo y alma) de la maldición. Si usa las citas de la sección En la Biblia en su adoración personal, asegúrese de incluir los elementos de OLPIRE.
Romanos 5:1-5
1 Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. 5 Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
Aquí Pablo resume la posición espiritual del creyente ante Dios. Los dos primeros versículos describen lo que en el pasado se ha logrado por nosotros, nuestra posición resultante ante Dios en el presente y lo que tenemos que esperar en el futuro. Entonces Pablo aplica esto al tema de nuestro sufrimiento.
- ¿Qué ha hecho Dios por nosotros que no pudimos hacer por nosotros mismos? (5:1a)
- ¿Qué dos resultados de la obra de Dios disfrutan los cristianos en esta vida? (5:1b-2a)
- ¿Qué resultado adicional esperan los cristianos? (5:2b)
- ¿Qué tiene que ver todo esto con el sufrimiento? (5:3-5)
Romanos 8:1-39
1 Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4 para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5 Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz. 7 La mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, 8 y los que están en la carne no pueden agradar a Dios. 9 Sin embargo, ustedes no están en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. 10 Y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. 11 Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes. 12 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne. 13 Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. 15 Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!». 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él. 18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. 19 Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza 21 de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. 22 Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto. 23 Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 26 De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 A los que predestinó, a esos también llamó. A los que llamó, a esos también justificó. A los que justificó, a esos también glorificó. 31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito: «Por causa Tuya somos puestos a muerte todo el día;
Somos considerados como ovejas para el matadero». 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
- Según estos dos pasajes, ¿qué esperanza tienen los cristianos?
- ¿Qué quiere decir Pablo con la frase, «…esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo»? [Nota: el contexto del pasaje proporciona una pista].
Efesios 1:15-19
15 Por esta razón también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que hay entre ustedes, y de su amor por todos los santos, 16 no ceso de dar gracias por ustedes, mencionándolos en mis oraciones, 17 pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él. 18 Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos, 19 y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de Su poder.
Efesios 1:15-19. Estos versículos registran la oración de Pablo para que los creyentes de Éfeso alcanzaran un mayor entendimiento de la esperanza a la cual fueron llamados.
- ¿Cómo describe Pablo la esperanza del cristiano en este pasaje? ¿Por qué es importante que los cristianos entiendan esto?
Fil 3:17-21
17 Hermanos, sean imitadores míos, y observen a los que andan según el ejemplo que tienen en nosotros. 18 Porque muchos andan como les he dicho muchas veces, y ahora se lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, 19 cuyo fin es perdición, cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan solo en las cosas terrenales. 20 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, 21 el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a Él mismo.
Filipenses 3:17-21. En este pasaje Pablo compara los destinos de creyentes y no creyentes, con el objetivo de ilustrar por qué los creyentes filipenses deben seguir el ejemplo de su modo de vida. ¿Por qué estos versículos arrojan luz sobre la frase «…la redención de nuestro cuerpo», de Romanos 8:23?
La transformación hecha por Cristo es radical.
1 Corintios 15:50-55
50 Esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible. 51 Así que les digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: «Devorada ha sido la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón?».
1 Corintios 15:50-55. En este pasaje Pablo está defendiendo la doctrina de la resurrección de los creyentes y para esto apela a la resurrección de Cristo como las «primicias» (15:20). [Nota: «primicias» es una frase bíblica que originalmente se refería a la cosecha más temprana y mejor de los cultivos. También llegó a tener el sentido figurado del resultado inicial de un trabajo o el cumplimiento inicial de una promesa].
- ¿Cómo le ayuda este pasaje a entender la futura esperanza de gloria que los cristianos aguardan?
La promesa es la misma: El Señor nos promete una naturaleza completamente restaurada.
2 Pedro 3:1-13
1 Amados , esta es ya la segunda carta que les escribo, en las cuales, como recordatorio, despierto en ustedes su sincero entendimiento, 2 para que recuerden las palabras dichas de antemano por los santos profetas, y el mandamiento del Señor y Salvador declarado por los apóstoles de ustedes. 3 Ante todo, sepan esto: que en los últimos días vendrán burladores con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones, 4 y diciendo: «¿Dónde está la promesa de Su venida? Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación». 5 Pues cuando dicen esto, no se dan cuenta de que los cielos existían desde hace mucho tiempo, y también la tierra, surgida del agua y establecida entre las aguas por la palabra de Dios, 6 por lo cual el mundo de entonces fue destruido, siendo inundado por el agua. 7 Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos. 8 Pero, amados, no ignoren esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, 12 esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! 13 Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.
2 Pedro 3:1-13. Aquí Pedro responde a la objeción hipotética de los escépticos que afirman que Cristo no regresará ni habrá juicio final.
- Compare estos versículos con Romanos 8:19-22. ¿Cómo resumiría usted el futuro de este mundo?
1 Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. 2 Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. 3 Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: «El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. 4 Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado». 5 El que está sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y añadió*: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas».
Apocalipsis 21:1-5. Este pasaje presenta una visión del tiempo cuando se cumpla toda esperanza y la promesa del evangelio se complete.
- Describa el nuevo cielo y la nueva tierra. ¿Cuál encuentra usted que es la característica(s) más distintiva?
Para resumir:
Como ya sabe, el sufrimiento es inevitable porque usted vive como una persona caída, entre personas caídas, y en un mundo caído. La vida está marcada por el dolor, la frustración y la decadencia ya que la maldición hizo miserable el mundo en que vivimos. Usted también experimenta la tentación en el mundo pues su naturaleza pecaminosa le atrae a buscar gloria en diversos logros, posesiones, relaciones y placeres. En última instancia, estas glorias falsas no podrán satisfacerle. Sin embargo, la gloria de Dios que satisface el alma espera a los que están en Cristo; y ningún grado de sufrimiento se le puede comparar. De hecho, Dios controla todo sufrimiento de modo que este redunde para la restauración de Su gloria en aquellos que lo aman.
Entonces, el desafío de la vida cristiana es abrazar verdaderamente la esperanza y la promesa de una gloria futura, a pesar de las dificultades y tentaciones del mundo presente. Para hacer esto, usted debe tener un lugar donde anclar su alma. En realidad, usted necesita a alguien en quien anclar su alma. Necesita saber que Dios le ama incondicionalmente y que solo Cristo puede satisfacer verdaderamente.
Cuestionar el amor de Dios o apartarnos de Su Hijo para satisfacer nuestras necesidades más profundas es prácticamente la raíz de todos los problemas espirituales y emocionales que podamos tener. A medida que avanza en su travesía con Cristo, usted será capaz de mirar hacia atrás y ver que la causa de muchos de sus desafíos más significativos consistió en una de estas cosas o en ambas. O dudó que el amor de Dios fuera suficiente para su necesidad, o buscó otra cosa que no fuera Cristo para encontrar satisfacción. Esto es especialmente cierto durante los tiempos de prueba. Si hay algo que nos haga pensar que el amor incondicional de Dios no es tan incondicional, son las malas circunstancias.
En esos momentos usted haría bien en recordar Romanos capítulo 8. Pablo comienza este capítulo declarando que Dios nunca condenará a aquellos que están en Cristo, y cierra el capítulo recordándonos que estos nunca podrán ser separados del amor de Dios. ¿No es interesante que aquí tenemos intercalado un análisis del sufrimiento actual y de la gloria futura? Él lo hizo para dejar claro que el sufrimiento no es una indicación de que Dios le está castigando, ni es una señal de que Él ya no le ama. Todo lo contrario, para el cristiano, el sufrimiento es un recordatorio de que como Cristo sufrió y más tarde recibió gloria, así también los seguidores de Cristo sufrirán y luego serán glorificados junto con Él (8:17-18). Ahora bien, no hay ninguna razón por la que los creyentes, imperfectos y heridos por el pecado, alcancen la misma gloria que Dios otorgó a Su propio Hijo («las riquezas de la gloria de su herencia», como Pablo le llama en Efesios 1:18), con excepción de Su amor y favor asombrosos, inmerecidos e incondicionales.
Entonces, ¿cuándo se cumplirá esta promesa? Según Romanos 8, llegará un tiempo cuando los creyentes y toda la creación serán liberados espiritual y físicamente de la vanidad y frustración que La Caída causó. Pablo habló en términos de un cumplimiento futuro cuando escribió sobre «la manifestación de los hijos de Dios» (8:19), y la creación que sería «…libertada de la esclavitud de corrupción» (8:21), y de nuestra propia ansiosa espera por la «…adopción como *hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo» (8:23, NVI). Estas frases se refieren a diferentes aspectos de la gloria que se revelarán plenamente en la segunda venida de Cristo. En Su primera venida, Cristo inició el cumplimiento de la promesa de gloria a través de Su obra redentora. Aquellos a quienes Él redimió experimentan las primicias de este cumplimiento como un depósito inicial de gloria en sus espíritus (8:23). Pero cuando Cristo vuelva, la promesa de gloria se consumará tanto en los espíritus como en los cuerpos del creyente. Además, toda la creación será hecha nueva y restaurada a su orden y gloria originales. Usted puede haber notado algunos de los detalles de este cumplimiento en los pasajes de estudio de la sección En la Biblia:
- Su venida también traerá la redención final —o transformación— de los cuerpos de los creyentes y pondrá fin a su sufrimiento. (Rom. 8:23)
- Todo dolor, muerte, tristeza y pena desaparecerán con el antiguo orden de la creación. (Apoc. 21:4)
- Los cuerpos de los creyentes serán transformados para ser como el cuerpo glorificado de Cristo. (Fil. 3:20)
- Los creyentes que estén vivos en ese momento serán transformados instantáneamente, mientras que aquellos que han muerto en Cristo serán resucitados con este nuevo cuerpo. (1 Cor. 15:51-52)
- Estos cuerpos nuevos y gloriosos serán inmortales y no se deteriorarán. (1 Cor. 15:52-54)
- Un nuevo cielo y una tierra nueva donde los creyentes glorificados experimentarán la presencia inmediata de Dios reemplazarán a la antigua creación. (Apoc. 21:3)
- En el nuevo cielo y en la nueva tierra no habrá pecado humano ni maldición divina. (2 Ped. 3:13)
Como puede ver, la consumación de la obra redentora de Dios en Cristo le liberará de todas las consecuencias de la Caída para que pueda glorificar y gozar perfectamente de Dios. Pero hasta ese momento usted debe soportar esas consecuencias: la tentación, la enfermedad, el deterioro y la muerte. Ciertamente, de vez en cuando Dios interrumpirá el orden presente de las cosas para traer una sanidad inusual. Pero así como las sanidades y las provisiones milagrosas en el ministerio de Jesús apuntaban a una gloria mayor, también estas ocasiones de bendición son un anticipo de la gloria venidera; pero no son la norma de la era actual. Estas están diseñadas para enseñarnos a anhelar ansiosamente la esperanza de que nuestro sufrimiento un día desaparecerá en la promesa de la gloria de Dios.
Finalmente, es importante notar que la gloria que usted espera en la segunda venida de Cristo depende del sufrimiento que Él padeció en Su primera venida. La libertad y la gloria que usted experimentará han sido ganadas porque la vida justa de Cristo y Su muerte vicaria fueron las ofrendas del amor de Dios que compraron Su redención. La aplicación de esta verdad al tema del sufrimiento es que su sufrimiento no gana el amor de Dios por usted. Tampoco su sufrimiento es una señal de que Él no le ama. Pero si usted está seguro de que Dios le ama sin condiciones, ciertamente podrá enfrentar bien el sufrimiento. Y a medida que encuentra satisfacción en Cristo solamente, usted dará gloria al Dios cuyo amor es suficiente para hacerle resistir en su momento más difícil.
Capacitación
- Memorice los 12 Profetas Menores del Antiguo Testamento. Después de esta semana, usted debería ser capaz de recitar los 66 libros de la Biblia en su reunión de grupo.
- Describa la situación que considera como la prueba más difícil que ha pasado.
- ¿Le enseñó ese sufrimiento a poner su esperanza en la gloria venidera? Explique.
- ¿Le ha tentado alguna vez su sufrimiento a dudar del amor de Dios? Explique.
- Ahora imagine que tuviera que enfrentarse a esa prueba nuevamente, pero esta vez armado con una convicción más profunda del amor de Dios y una comprensión más clara de la herencia que le espera.
¿Cuán diferente sería su experiencia de sufrimiento?
¿Cómo podría ese sufrimiento dar la gloria a Dios?
Antes de tu reunión de Grupo de la travesís, piensa en las siguientes preguntas. Es posible que te hagan alguna de estas preguntas y que tú se las estés haciendo a otro miembro del grupo. Estas preguntas te ayudarán a examinar tu vida a la luz de la verdad que exploraste esta semana. También les dan a otros miembros del grupo la oportunidad de animarte a vivir plenamente para Cristo. A continuación, encontrarás espacio para que puedas tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en tu reunión de grupo.
- ¿Ha cuestionado el amor de Dios por usted debido a las dificultades en su vida?
- ¿Siente que Dios se la «debe» por los problemas que ha enfrentado?
- ¿Cuán enfocado está en la esperanza de la gloria futura? ¿Cómo afectan los problemas o las bendiciones su anhelo por esa gloria?
- ¿Cómo puede apoyarle su Grupo La Travesía en medio de cualquier sufrimiento presente?
- ¿Cómo le va con su hábito de adoración personal?
- ¿Se relaciona con amigos y familiares sobre la base de la gracia o de las obras? Explique.
- ¿Cómo describiría su vida espiritual en este momento?
MISIÓN: DIALOGANDO
1 Por eso, cuando fui a ustedes, hermanos, proclamándoles el testimonio de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabiduría. 2 Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y Este crucificado.
Su tarea de la sección misión esta semana es leer el segundo folleto de Temas de Vida que aborda la pregunta: «¿Merecen los no cristianos el castigo eterno?». Lea la breve sección introductoria y responda las preguntas al margen que acompañan a los capítulos del Evangelio de Juan. Puede omitir la mayoría de las lecturas en Juan, pero esté preparado para debatir las preguntas en su próxima reunión de Grupo La Travesía. Usted puede escribir en el folleto o en el espacio a continuación.
Use el siguiente espacio para escribir sus ideas y sentimientos acerca de conversar sobre el castigo eterno con los no creyentes. Esté preparado para presentar sus ideas en su próxima reunión del grupo.
Oración
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
Si está pasando por una prueba, pida a Dios que le consuele. Pídale que lo use para consolar a otros cuando pasan por aflicciones.
- Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
- Mi petición de oración con respecto a una situación en mi vida:
- i petición de oración con respecto a alguien de mi lista de oración:
- Peticiones de oración de otros en mi grupo
«No oren por vidas fáciles. Oren para ser hombres más fuertes. No oren por una tarea igual a su poder, oren por poder igual a su tarea»
«Pero el dolor insiste en ser atendido. Dios nos susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia, pero grita en nuestro dolor: es Su megáfono para despertar a un mundo sordo»
«Las pruebas son medicinas que nuestro Médico bondadoso y sabio prescribe porque las necesitamos; Él da la proporción de la frecuencia y el peso de ellas según lo requiere el caso. Confiemos en Su habilidad y agradezcamos Su prescripción»