
VERDAD
Romanos 5:1-5
1 Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. 5 Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
En la Biblia:
Esta semana estudiará cómo la experiencia de sufrimiento de un cristiano puede ser diferente a la de un no cristiano. ¿Hay alguna diferencia? ¿Existe una respuesta cristiana única a la experiencia del cáncer o de la pérdida de un ser querido? Una vez más, la atención se centrará en Romanos 8 que comienza con la declaración de que el cristiano es libre de condenación y concluye con la afirmación del gran amor de Dios. Ningún sufrimiento —por grande que sea— puede cambiar estas constantes eternas o apagar la esperanza que ellas encienden en el corazón del cristiano.
Al estudiar, pida a Dios que le dé una confianza más profunda de que Él lo ama sin condiciones, y una convicción más profunda de que solo Cristo puede satisfacer verdaderamente. Estas dos creencias son imprescindibles para tener una teología bíblica del sufrimiento que usted necesitará a fin de ser consolado cuando las tormentas de la vida le alcancen.
Recuerde aplicar la palabra de Dios a su vida de forma específica.
- Ore primero
- Lea el texto
- haga Preguntas
- Interprete en contexto
- Resuma aplicaciones
- Entable conversación con Dios
Romanos 8. Como se sugirió antes, lea todo el capítulo nuevamente para tener una idea del contexto. Esta semana usted se concentrará en los versículos 23-29.
23 Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 26 De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Según los versículos 23-27, ¿cuál debe ser la respuesta cristiana al sufrimiento?
16 Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. 17 Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, 18 al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 5:1 Porque sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos. 2 Pues, en verdad, en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial; 3 y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos. 4 Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Y el que nos preparó para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espíritu como garantía.
2 Corintios 4:16-5:5. En este pasaje Pablo explica por qué no está desanimado, aunque haya padecido un tremendo sufrimiento después de convertirse en seguidor de Cristo. En realidad, él considera sus sufrimientos como «leves» y «momentáneos» en comparación con el «eterno peso de gloria» que él espera. [Nota: La palabra hebrea original para «gloria» significaba literalmente, peso o pesado. La connotación figurada de la palabra es serio, importante, renombrado o impresionante. Así que, cuando Pablo habla del «eterno peso de gloria», está usando un juego de palabras para impresionar al lector con la magnificencia superlativa de esta gloria. La idea podría ser parafraseada como «gloria eternamente gloriosa»].
¿Qué quiere decir Pablo con la frase, «nuestro hombre exterior se va desgastando…» en el versículo 16? [Sugerencia: Piense en lo que usted aprendió sobre las consecuencias de la Caída].
Resuma la evaluación que hace Pablo de la naturaleza exterior y de la naturaleza interior, y del presente y el futuro. ¿En qué se enfoca Pablo?
¿Qué quiere decir Pablo con las palabras «morada» y «casa»? [Sugerencia: Compare con 1 Corintios 15:50-55.]
Para resumir
Un cristiano contó una vez la historia de la lucha que tuvo para confiar en el amor de Dios mientras veía a su hijo sucumbir lentamente a una enfermedad mortal. Oró durante meses por el milagro que curaría a su niño moribundo, pero el milagro no llegó. Finalmente, este padre cambió su petición y con resignación oró: «Dios, ¿qué quieres?». Entonces él sintió como si el Espíritu le dijera que Dios iba a llevarse a su hijo —exactamente lo que él no quería oír. Poco después su hijo murió, pero su propio testimonio fue que él tuvo paz en su corazón porque sabía que esa era la voluntad de Dios y que Él tenía un propósito amoroso con la muerte de su hijo.
Compare esta historia con la de una mujer cristiana cuya hija pronto daría a luz a un niño con graves defectos de nacimiento. Esta mujer bien intencionada, en un intento por reforzar la fe de su hija, le expresó que nunca pensara que Dios quería que esto sucediera y que Él no tenía nada que ver con este tipo de situación.
¿Cuál de estas historias representa la respuesta más cristiana ante el sufrimiento? ¿Cuál es la respuesta más mundana? ¿Debe existir una diferencia entre la forma en que un cristiano responde al sufrimiento y la forma en que responde un no cristiano? Si es así, ¿cuál debe ser la respuesta del cristiano?
En muchas partes de la Biblia se dan instrucciones explícitas sobre la respuesta cristiana al sufrimiento. Pero si todo lo que tuviésemos fuera Romanos 8, llegaríamos a las mismas conclusiones sobre el sufrimiento. Hasta ahora usted ha aprendido que:
- Para el cristiano hay una correlación directa entre el sufrimiento y la gloria. (8:16-17)
- Los cristianos pueden ser animados y consolados al saber que la gloria que vendrá siempre superará con creces cualquier grado de sufrimiento. (8:18)
- Durante la era actual toda la creación (incluyendo nuestros cuerpos físicos) ha sido sometida a vanidad y es esclava de la corrupción. La redención del cristiano de esta vanidad y corrupción todavía no ha ocurrido. Así que los cristianos no deben esperar que su travesía espiritual con Dios los exima del sufrimiento en este mundo. (8:19-21)
- Dios controla quién sufre y hasta qué grado sufre, pero siempre con un propósito glorioso en mente. Esta idea es repulsiva a la forma de pensar del mundo; pero creer que Dios no tiene nada que ver con su dolor no da la libertad y el gozo que uno esperaría. En realidad, es una forma miserable y sin esperanza de vivir pues no le queda más que preguntarse por qué Dios le ha olvidado en su dolor. Si experimenta sufrimiento, su única esperanza real es que el Dios que tanto le ama tiene que ver con la situación y la ha diseñado para lograr su bien eterno. (8:20)
- Cuando Cristo regrese, los creyentes y toda la creación, serán física y espiritualmente liberados de la vanidad y la corrupción que La Caída ha causado. Antes de eso, Dios les recordará a los cristianos lo que deben anhelar, al concederles milagros y sanidades ocasionales. Pero estas son las primicias, señales de la libertad que ha de venir y no la cosecha completa. Por lo tanto, estas señales no deben ser interpretadas como una promesa de que todos recibirán las mismas sanidades de la misma manera durante esta era. (8:19,21)
- La libertad plena que ha de venir se gana únicamente en los méritos de la vida justa de Cristo y de Su muerte vicaria que compró nuestra redención. Los cristianos ya han sido por completo perdonados y redimidos espiritualmente; aunque por ahora seguimos viviendo con cuerpos caídos en un mundo caído de dolor. Todavía no experimentamos la redención completa del cuerpo y del espíritu. Cristo compró la libertad plena, pero por ahora solo experimentamos un anticipo de esa plenitud, lo que Pablo llama la esperanza de gloria. (Rom. 5:2) Sobre la base de estas ideas, ¿cuál cree usted que debería ser su respuesta al sufrimiento? Es posible que ya haya comenzado a ajustar su pensamiento de acuerdo con estas ideas bíblicas. Así que ahora veamos la respuesta cristiana única ante el sufrimiento, como Pablo enseñó específicamente en Romanos 8:23-27.
En primer lugar, es importante señalar que los cristianos no están llamados a negar la realidad del sufrimiento. El conocimiento del propósito amoroso de Dios en el sufrimiento no lo hace menos doloroso. Pablo nos dice que los cristianos «gemimos» (8:23) bajo la carga del sufrimiento como el resto del mundo. Pablo ahondó más en nuestro gemido cuando escribió, «…en esta morada (es decir, nuestros cuerpos físicos que están sujetos al dolor y a la corrupción de La Caída] gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial [es decir, los cuerpos glorificados que recibiremos cuando Cristo regrese]» (2 Cor. 5:2, LBLA). Esto señala que aunque los cristianos gimen como el mundo, nosotros no solo gemimos. El mundo gime y punto, o gime inventando falsas esperanzas. Pero los cristianos gimen y experimentan la esperanza inspirada en las promesas de Dios.
De esta forma, mientras los cristianos gimen bajo el peso del sufrimiento, nosotros también estamos «aguardando ansiosamente» (8:23, LBLA). La palabra griega original usada aquí transmite la idea de estirar el cuello para mirar alrededor de una esquina para ver lo que viene. Nosotros aguardamos ansiosamente la promesa de que algún día seremos liberados de las penas de este mundo cuando recibamos nuestra adopción y redención plenas. «Porque en esperanza fuimos salvos» (8:24). La experiencia actual de salvación del cristiano consiste en haber recibido parte de la promesa, pero no el todo. Así gemimos mientras esperamos y anhelamos la plenitud.
Pero no cometa el error de pensar, como algunos piensan, que la plenitud de la promesa puede ser experimentada ahora si solo tiene la fe suficiente. Si fuera así, no habría razón para esperar, «porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?» (8:24). Es perfectamente natural que uno quiera liberarse la pena y del dolor, pero aunque podamos ver anticipos milagrosos de la vida venidera eso no constituye una promesa de que la plenitud sea para la era presente.
Ahora mientras espera y anhela la plenitud de las promesas de Dios habrá muchas veces cuando no entenderá el propósito específico de Dios para su sufrimiento presente. ¿Qué debe hacer? Usted debe orar. ¿Cómo debe orar? Ore según lo que usted sabe que es verdad sobre Dios. Si está en Cristo, entonces usted sabe que su sufrimiento no es una señal de Su condenación (8:1). Usted sabe que Su amor es incondicional (8:38-39) y nunca cambiará. Usted sabe que Él es poderoso y controla todas las cosas, incluso su dolor, mediante Su poder (8:20). Usted sabe que Él diseña todas las cosas, incluyendo su sufrimiento para su bien eterno (8:28). Así que cuando usted no conozca Su voluntad, ore de acuerdo a Su amor y poder. Ore para que Él extienda Su poder y amor y lo libere de su dolor o tristeza. Ore por esas primicias. Pablo lo hizo cuando oró para ser liberado de su aguijón en la carne. Incluso Jesús pidió ser liberado del sufrimiento cuando oró en Getsemaní. Y en esos momentos en que su debilidad, tristeza o dolor es tan grande que no sabe qué ha de pedir (8:26), aun entonces el Espíritu Santo le ayudará a suspirar sus gemidos a Dios (por así decirlo) en oración. El Padre entiende y recibe los gemidos de oración que aquellos que Él ama suspiran, pues no pueden expresarlos con palabras.
Pero si Dios decide no librarlo en esta vida, finalmente usted debe rendir su voluntad a la voluntad de Dios, esperando y anhelando que Su promesa se cumpla en el siglo venidero. Tanto Jesús como Pablo rindieron sus voluntades a la voluntad del Padre. Confiaron lo suficiente en el amor y el poder de Dios como para orar: «Dios, ¿qué quieres?». Y al hacerlo experimentaron una paz que va más allá de la comprensión humana.
¿Es aquí donde usted se encuentra? ¿Confía en el amor y el poder de Dios de esta manera? El conocimiento del propósito amoroso de Dios en el sufrimiento no lo hace menos doloroso, pero lo hace más soportable. ¿Le toma el sufrimiento por sorpresa? ¿Está confundido o enojado con Dios? ¿Se siente engañado? Por momentos, cada cristiano lucha con estos sentimientos; pero la única manera de experimentar paz es llevar estos pensamientos a Dios en oración, aunque solo mediante suspiros con gemidos. Si usted está soportando una tristeza o dolor que ahora parece insoportable, pida a Dios que lo libre. Pero luego pídale que le fortalezca con una confianza más profunda en Su amor y poder, y una esperanza más profunda en la promesa maravillosa y gloriosa que le está reservada en la vida venidera.
CAPACITACIÓN
Repase los 66 libros de la Biblia como preparación para recitarlos en su reunión de grupo.
- ¿Qué piensa que Pablo quiso decir cuando expresó: «…nos gloriamos en las tribulaciones…» (Rom. 5:3)?
- ¿Quiso él decir que debíamos disfrutar nuestro dolor? Explique.
- La semana pasada usted describió lo que considera como su prueba más difícil. Puede haber sido de naturaleza espiritual, emocional o física. ¿Qué habría significado para usted regocijarse en ese sufrimiento?
- Si pudiera regocijarse en ese sufrimiento, explique cómo pudiera hacerlo. Si no pudiera regocijarse en ello, explique lo que le impediría hacerlo.
- Describa cómo piensa que orará cuando experimente el sufrimiento en el futuro.
RESPONSABILIDAD
Antes de su reunión del Grupo La Travesía, piense en las siguientes preguntas. Es posible que le hagan cualquiera de estas preguntas o que usted se las haga a otro miembro del grupo. Ellas le ayudarán a examinar su vida a la luz de la verdad que usted exploró esta semana y también les dan a otros miembros del grupo una oportunidad para animarle a vivir plenamente por Cristo. Abajo se deja un espacio para que pueda tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en su reunión de grupo.
- Describa la influencia para Cristo que su vida tiene en sus hijos, cónyuge, amigos y compañeros de trabajo. Sea específico.
- ¿Siente que está revestido de un entendimiento bíblico del sufrimiento? ¿Por qué o por qué no?
- ¿Cómo puede su grupo La Travesía apoyarle en medio de algún sufrimiento presente?
- ¿Cómo le va en su mayordomía del Reino? ¿Está aprendiendo a vivir generosamente?
- ¿Experimentó esta semana una lucha inusual con la tentación? ¿Cómo respondió?
- ¿Cuánto ha crecido en la vida misional desde que se unió a este grupo La Travesía?
MISIÓN. DIALOGANDO
5 «Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?», le dijo Tomás. 6 Jesús le dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.
Su tarea de la sección misión esta semana es leer el tercer folleto de Temas de Vida que aborda la pregunta: «¿Es Jesús el único camino a Dios?» Lea la breve sección introductoria y responda las preguntas al margen que acompañan a los capítulos del evangelio de Juan. Puede omitir la mayoría de las lecturas en Juan, pero esté preparado para debatir las preguntas en su próxima reunión de Grupo La Travesía. Usted puede escribir en el folleto o en el espacio a continuación.
Use el siguiente espacio para escribir sus ideas y sentimientos acerca de presentar a Jesús como el único camino a Dios a los más necesitados y los no cristianos. Esté preparado para presentar sus ideas en su próxima reunión del grupo.
ORación
26 De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.
Como seguidor de Jesucristo, usted tiene el don del Espíritu Santo de Dios viviendo en su interior. Pida al Espíritu que le guíe en sus oraciones y que le dé fuerzas y consuelo piadosos al enfrentar pruebas y tribulaciones.
- Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
- Mi petición de oración con respecto a una situación en mi vida:
- Petición de oración con respecto a alguien de mi lista de oración:
- Peticiones de oración de otros en mi grupo:
- «La oración es el Espíritu que habla verdad a la Verdad»