La ley

Y el evangelio

note:

Conversación bíblica:

Objetivo

Que discutamos acerca del papel entre la ley y el evangelio.

  • Hemos estado hablando sobre el Evangelio.
  • Uno de los grandes dilemas o retos es entender el papel de la ley (todos los mandamientos y expectativas que Dios pone sobre nosotros).
  • Iniciemos nuestra conversación leyendo y hablando sobre un pasaje donde Pablo menciona el tema.

Romanos 10:1-4


1 Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación.


2 Porque yo testifico a su favor de que tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento.


3 Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.


4 Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree.


Pensemos:

  • ¿Cuáles son los dos tipos de justicia que parecen ser contrastados en este pasaje?
  • ¿Qué es lo que este pasaje dice sobre Jesús y su relación con la ley?

Mateo 5:17-19


17 »No piensen que he venido para poner fin a la ley o a los profetas; no he venido para poner fin, sino para cumplir.


18 Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.


19 »Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.


Pensemos

  • ¿En qué quedamos?
  • ¿Qué se supone que tenemos que hacer con la ley?

Solo existe una cura genuina para el legalismo. Es la misma medicina que el evangelio prescribe para el antinomismo: comprender y probar la unión con Cristo mismo.
Timothy Keller


Solo existe una cura genuina para el legalismo. Es la misma medicina que el evangelio prescribe para el antinomismo: comprender y probar la unión con Cristo mismo.
Timothy Keller


Idea Clave

Esta lección explora cómo la ley revela nuestra necesidad del Evangelio, y cómo el Evangelio capacita nuestro corazón para obedecer la ley. Abordaremos preguntas clave que iluminan su propósito, y su papel en la vida cristiana.


La Ley y el Evangelio


Existe una tensión entre la ley y el evangelio

note:

  • Aun un lector eventual puede ver que la Biblia está llena de mandatos, prohibiciones y expectativas.
    • Nos dice qué hacer y qué no hacer.
  • Estas reglas o leyes frecuentemente representan un obstáculo para la fe.
    • Los no cristianos se oponen al cristianismo porque parece “un sinnúmero de normas y reglas”.
    • Y aún los cristianos fieles luchan para entender cómo es que la Ley de Dios y el Evangelio de Dios se relacionan.
  • Después de todo, si estamos reconciliados con Dios por gracia y no por obras, ¿realmente importa si obedecemos o no?

Los dos errores comunes

  • Legalismo
  • Libertinaje note:
  • Cuando no entendemos la relación entre la ley y el Evangelio somos llevados a dos errores opuestos pero igualmente destructivos: el legalismo y el libertinaje.
    • Los legalistas continúan viviendo bajo la ley, creyendo que la aprobación de Dios de alguna manera depende de lo correcto de su conducta.
    • Las personas libertinas descartan la ley, creyendo que porque están “bajo la gracia”, las reglas de Dios no importan mucho.
  • Estos dos errores han existido desde los tiempos de los apóstoles.

¿Tan insensatos son? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿van a terminar ahora por la carne?
Gálatas 3:3

note:

  • El libro a los gálatas fue escrito para combatir el error del legalismo:
  • El libro a los romanos trata sobre el error del libertinaje:

Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!
Romanos 6:15


Tanto el legalismo como el libertinaje son destructivos para el Evangelio.


La relación bíblica entre la ley y el evangelio

note:

  • Para evitar estas dificultades debemos entender la relación bíblica entre la ley y el Evangelio.
  • En una palabra, aquí está cómo Dios ha diseñado que funcionaran:

La ley nos conduce al Evangelio y el Evangelio nos libera para obedecer la ley.


  • Darnos cuenta de todo lo que Dios espera de nosotros nos debería llevar en desesperación a Cristo.
  • Pero una vez unidos a Cristo, el Espíritu Santo que mora en nosotros nos lleva a deleitarnos en la ley de Dios y nos da poder para obedecerla.

note:

  • En su comentario sobre Romanos, Martín Lutero lo resume de esta manera:

“La ley, bien entendida y comprendida exhaustivamente, no hace nada más que recordarnos nuestro pecado, matarnos por medio de él, y hacernos sujetos de la ira eterna…


La ley no puede ser guardada por el poder humano, sino solo a través de Cristo, quien derrama al Espíritu Santo en nuestros corazones. Cumplir la ley… es hacer sus obras con placer y amor… [los cuales] son puestos en nuestro corazón por el Espíritu Santo.”
Martin Lutero

note:

  • Lee la última frase una vez más:
    • “Cumplir la ley… es hacer sus obras con placer y amor.”
    • Saber lo que Dios requiere no es suficiente.
    • Obedecerlo “porque se supone que es lo que tenemos que hacer” no es suficiente.
    • Cumplir verdaderamente la ley significa obedecer a Dios con placer y amor, porque el Espíritu Santo mora en nosotros.

8 Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío;
Tu ley está dentro de mi corazón».
Salmo 40:8


Entendiendo el proceso


¿Cómo podemos llegar a ser la clase de personas que ama a Dios y se deleita en su ley?

note:

  • La respuesta es: a través del Evangelio.

Primero, es a través del Evangelio que nos damos cuenta de nuestra desobediencia a la ley de Dios.

note:

  • El primer paso en el camino del Evangelio es darse cuenta de que
  • todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23),
  • y que nuestra desobediencia a la ley de Dios nos deja bajo maldición: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición” (Gálatas 3:10).

Segundo, es a través del Evangelio que somos liberados de la maldición de la ley.

note:

  • Estas son las buenas nuevas del Evangelio:
  • Dios está dispuesto a perdonarnos si nos volvemos a Jesús y somos justificados — declarados “no culpables” ante los ojos de Dios — por la fe en Él.

Gálatas 3:13-14


13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros, porque escrito está: «Maldito todo el que cuelga de un madero»,


14 a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.La promesa, y el propósito de la ley

note:

  • Jesús no sólo expió nuestras imperfecciones, sino que además consiguió nuestra perfección a través de su obra en la Cruz.
  • Y por su resurrección nos ha liberado para siempre, para vivir por Él (2 Corintios 5:14-15).

2 Corintios 5:14-15


14 Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron.


15 Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos.

note:

  • La ley ya no nos juzga. Dicho en lenguaje bíblico: ya no estamos “bajo la ley” (Romanos 6:14).

Tercero, es a través del Evangelio que Dios envía al Espíritu Santo a habitar en nosotros, transformando nuestros corazones, permitiéndonos amar verdaderamente a Dios y a los demás.


5 Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
Romanos 5:5

note:

  • Comúnmente leemos la frase “el amor de Dios” en estos versículos como el amor de Dios para nosotros.
  • Pero contextual y lingüísticamente esta frase también tiene el sentido del “amor que viene de Dios” o “amor por Dios”.
  • Puesto que Dios nos ama, ha puesto en nuestros corazones su propia capacidad de amar y deleitarse en Sí mismo.
  • Jesús oró que el mismo amor que Dios el Padre tiene por su Hijo estuviera en nosotros:

26 Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos».
Juan 17:26


Idea Clave:

Un verdadero cristiano obedece la ley de Dios, pero no por obligación o deber, sino por amor, porque “el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10).


El problema del legalismo y del libertinaje

note:

  • Tanto el legalismo como el libertinaje están fundamentalmente centrados en uno mismo.
    • Los legalistas y los libertinos no están enfocados en deleitarse en Dios ni en la ley, sino que están centrados en sí mismos: “Guardo la ley” o “No guardo la ley”.
    • Pero el Evangelio nos libera de nuestro “ensimismamiento” y nos hace ver hacia afuera.
    • Vemos que la ley de Dios no es para restringirnos sino para liberarnos:
      • es “la ley de la libertad” (Santiago 1:25).
      • Es una ley que nos apunta a Jesús.

porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree
Romanos 10:4


  • En otras palabras, el propósito, la meta, el objetivo de la ley es llevarnos a Jesús.
  • Empezamos a ver que cada mandato en la Biblia nos apunta a Jesús.
  • Él es nuestra justicia. No tenemos que construir una propia.

  • Nosotros no somos capaces de hacer lo que la ley nos manda, pero Jesús lo ha hecho por nosotros.
  • Y puesto que Él vive en nosotros por su Espíritu, hemos sido capacitados para cumplir la ley, no por obligación, sino por deleite.

Cada mandato en las Escrituras

  • Nos señala nuestra propia ineptitud.
  • Engrandece la naturaleza santa y buena de Dios
  • Nos lleva a ver a Jesús como el Único quien perdona nuestras desobediencias y nos ayuda a obedecer.

La ley nos acerca a Jesús y Jesús nos libera para obedecer la ley.


EJERCICIO:
El Marco del Evangelio y la Ley

note:

  • Cada pasaje de las Escrituras afirma un imperativo moral, explícita o implícitamente. Por ejemplo, un versículo te puede decir que no mientas. Tú puedes responder a este imperativo de tres formas diferentes:

  • Legalismo
  • Licencia
  • Evangelio note:
  • LEGALISMO: Puedes esforzarte por no mentir. Esto es lo que significa estar bajo la ley. Inevitablemente descubrirás que no puedes vivir sin mentir, aunque bajes tu nivel de exigencia de lo que significa no mentir en el sentido puro de la palabra
  • LICENCIA: Puedes admitir desde el principio que no puedes obedecer este mandamiento y simplemente lo descartas como un ideal bíblico, el cual, de hecho, no esperas obedecer. Esto es lo que significa abusar de la gracia de Dios y rendirse al pecado.
  • EVANGELIO: Este es el marco que queremos aprender.

El marco del evangelio


  1. Dios dice, “No mientas”
  2. Yo no puedo obedecer este mandamiento porque soy pecador
  3. Jesús obedeció este mandamiento perfectamente.
  4. Puedo obedecer por gracia, porque Cristo vive en mí y Dios ya me ha aceptado. note:
  • 3- (Puedo señalar un sinfín de ejemplos en su vida terrenal según quedaron registrados en los Evangelios.) Jesús hizo lo que yo debería hacer (pero no puedo) como mi sustituto para que Dios pueda aceptarme (2 Corintios 5:17).
  • Aplicar este marco de trabajo a tu estudio bíblico te ayudará a creer en el Evangelio y a obedecer la ley sin caer en el legalismo o en la licencia. Esto te da poder para experimentar la realidad de que el Evangelio lo cambia todo.

EJERCICIO PRÁCTICO


Escoge entre


  • ¿Cuál es el mandato?
  • ¿Por qué no puedes cumplirlo?
  • ¿Cómo cumplió Jesús este mandato perfectamente?
  • ¿Cómo puede el Espíritu de Dios en ti darte poder para obedecer este mandato ?