
CONVERSACIÓN BÍBLICA
Dios nos ha concedido todo lo que necesitamos
Cuando te imaginas la clase de persona que quieres ser espiritualmente, ¿qué caracteristicas ves?
- Quizá podríamos resumir nuestros deseos como “llevar fruto y no estar ociosos en nuestra fe”.
- Pedro desglosa un conjunto de directrices para la vida cristiana.
- Es como una trayectoria ascendente de madurez espiritual.
2 Pedro 1:3–4 (NBLA)
3 Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia. 4 Por ellas Él nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos.
¿Qué deberíamos estar haciendo a la luz de esa realidad?
5 Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; 6 al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, 7 a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 8 Pues estas virtudes, al estar en ustedes y al abundar, no los dejarán ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
- ¿Cómo te evalúas a la luz de esa lista?
- ¿Por qué esto supone un reto tan grande?
La verdadera causa
9 Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados.
el Evangelio no es el punto de entrada, sino el camino mismo de la vida espiritual. El artículo que estamos por leer nos explicará más cómo es que el Evangelio nos cambia.
Artículo:
Creyendo en el Evangelio
IDEA CENTRAL
Idea Clave:
Nos hemos enfocado en las formas en que reducimos el Evangelio — lo negativo. Esta lección llama nuestra atención a lo positivo: ¿qué remedios ha dado Dios en el Evangelio para no reducir la Cruz y depender de nuestros propios esfuerzos?
Creyendo en el Evangelio
- En las últimas dos lecciones usamos una ilustración para entender mejor el Evangelio y la forma en que funciona en nuestras vidas.
- La última vez consideramos nuestra tendencia a “reducir la Cruz” a través de aparentar y cumplir.
- En esta sesión queremos ver cómo una creencia fuerte y vibrante en el Evangelio nos libera de nosotros mismos y produce una transformación espiritual verdadera y duradera.
- La raíz de la condición humana es una lucha por la justicia y la identidad.
- Anhelamos contar con un sentido de aprobación, aceptación, seguridad y significado
- — porque fuimos diseñados por Dios para encontrar todas estas cosas en Él.
- Pero el pecado nos ha separado de Dios y ha creado en nosotros un profundo sentido de alejamiento. Hablando de los judíos de aquellos tiempos, Pablo escribe,
- “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia…” (Romanos 10:3).
- Nosotros hacemos lo mismo. Teológicamente hablando, aparentar y cumplir son solo dos maneras sofisticadas de establecer nuestra propia justicia.
- Cuando aparentamos, nos hacemos a nosotros mismos mejores de lo que somos. Cuando cumplimos, tratamos de agradar a Dios por lo que hacemos.
- Aparentar y cumplir reflejan nuestros intentos pecaminosos de asegurar nuestra propia justicia e identidad fuera de Jesús.
- Anhelamos contar con un sentido de aprobación, aceptación, seguridad y significado
- Para experimentar realmente la profunda transformación que Dios nos promete en el Evangelio,
- debemos arrepentirnos constantemente de estos patrones pecaminosos.
- Nuestras almas deben estar firmemente cimentadas en la verdad del Evangelio, de tal forma que mantengamos ancladas nuestra justicia e identidad en Jesús y no en nosotros mismos.
- De forma particular, las promesas del Evangelio de una justicia pasiva y de adopción tienen que ser centrales en nuestra manera de pensar y de vivir.
La justicia pasiva
- La justicia pasiva es la verdad bíblica de que Dios no sólo ha perdonado nuestros pecados, sino que también nos confiere la justicia activa de Jesús.
- Romanos 3 habla de una justicia de Dios que nos es conferida por medio de la fe:
“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él” (Romanos 3:21-22).
- Sobre esta justicia pasiva, Martín Lutero escribe:
Se llama “justicia pasiva” porque no tenemos que trabajar por ella… No es una justicia que podamos ganar, sino que recibimos por fe. Esta justicia pasiva es un misterio que alguien que no conoce a Jesús no puede entender. De hecho, los cristianos no la entienden del todo y a menudo no se benefician de ella en sus vidas diarias… Cuando tenemos algún temor o nuestra conciencia está inquieta, es un signo de que nuestra justicia “pasiva” se ha perdido de vista y Cristo está escondido.
- La persona que empieza a desviarse de la justicia “pasiva” no tiene otra opción más que vivir por una justicia de “obras”.
- Si no depende de la obra de Cristo, debe depender entonces de su propia obra.
- Así que debemos enseñar y repetir constantemente la verdad sobre esta justicia “pasiva” o “cristiana” para que los cristianos se sigan aferrando a ella y nunca la confundan con “obras” de justicia.
- Lutero nos recuerda que si “nos desviamos de la justicia pasiva”, nuestros corazones se inclinarán de forma natural hacia el lado de la autojusticia (justicia por obras).
- Para combatir nuestra tendencia a reducir el Evangelio de esta manera, debemos constantemente arrepentirnos de las falsas fuentes de justicia y predicarnos el Evangelio a nosotros mismos, particularmente la verdad sobre la justicia pasiva.
- Debemos apropiarnos de la promesa del Evangelio de que Dios está satisfecho con nosotros porque está satisfecho con Jesús.
- Cuando abrazamos así el Evangelio, ver nuestro pecado no es algo que nos atemorice ni nos avergüence.
- ¡De hecho, da lugar a la alabanza porque Jesús murió por todo ello! ¡Esto es liberador, puesto que el pecado ya no nos define! Nuestra justicia está en Cristo. Las buenas noticias del Evangelio no son que Dios nos engrandezca a nosotros, sino que Dios nos libera para que engrandezcamos a Jesús.
La adopción
- La adopción es la verdad bíblica de que Dios nos ha aceptado en su familia como sus hijos e hijas por medio de nuestra unión con Jesús.
- Parte del trabajo del Espíritu Santo es confirmar esta adopción en nosotros:
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:15-16).
- Gálatas 4:7 expresa lo mismo con diferentes términos:
“Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”
- Pero tal como nos desviamos de la justicia pasiva, también somos más propensos a olvidarnos de nuestra identidad como hijos de Dios.
- Vivimos como huérfanos en lugar de vivir como hijos e hijas. En vez de descansar en la paternidad amorosa de Dios, tratamos de ganar su favor cumpliendo con sus expectativas (o nuestro concepto equivocado de ellas).
- Vivimos como en una cinta de correr, intentando ser “buenos cristianos” para que Dios nos dé su aprobación.
- Para contrarrestar esta tendencia de reducir el Evangelio de esta manera, debemos arrepentirnos constantemente de nuestra manera de pensar como huérfanos y asimilar nuestra verdadera identidad como hijos e hijas de Dios.
- Por la fe, debemos abrazar la promesa del Evangelio de que somos adoptados como hijos de Dios. La justicia de Jesús nos ha sido dada sin obras (Romanos 4:4-8).
- No tenemos que hacer nada para conseguir el amor y la aceptación de Dios; Jesús lo ha conseguido por nosotros. Cuando nos apropiamos del Evangelio de esta manera, el nivel de exigencia infinito de la santidad de Dios ya no es algo intimidante o atemorizante. Nos lleva a adorarle, porque Jesús ha cumplido con las inalcanzables expectativas de Dios para nosotros. Nuestra identidad está en Él. La buena noticia del Evangelio no es que Dios nos vea con buenos ojos por lo que somos, sino a pesar de lo que somos.
- A la raíz de todos nuestros pecados visibles yace la invisible lucha por la justicia y la identidad.
- En otras palabras, nunca dejamos de crecer en el Evangelio. Como Martín Lutero escribió:
“Lo más importante es que conozcamos bien el Evangelio, que lo enseñemos a otros y que constantemente lo metamos en nuestras cabezas.”
- Cuando nos damos cuenta de nuestras tendencias a aparentar y cumplir – nuestros intentos para construir nuestra propia justicia e identidad — debemos arrepentirnos de pecar, y creer nuevamente en las promesas del Evangelio.
- Este es el patrón constante de la vida cristiana: arrepentimiento y fe, arrepentimiento y fe, arrepentimiento y fe. Conforme vamos caminando de esta forma, la raíz del Evangelio va profundizando más en nuestras almas y Jesús y su Cruz empiezan a ser “grandes” en la realidad de nuestras vidas diarias.
COLOQUIO
Simplemente verifica que todos los conceptos se hayan entendido correctamente.
EJERCICIO
-
Buscad el ejercicio Huérfanos vs. Hijos.
-
Que alguien lea en voz alta el primer párrafo.
-
Dale unos minutos a las personas para que puedan contestar el ejercicio individualmente.
EL HUERFANO
☐ Le falta una intimidad vital y diaria con Dios
☐ Está ansioso por amigos, dinero,
escuela, notas, etc.
☐ Siente que a nadie le importa
☐ Vive sobre una base de éxito/fracaso
☐ Necesita quedar bien
☐ Se siente culpable y condenado
☐ Le cuesta confiarle las cosas a Dios
☐ Tiene que arreglar sus problemas
☐ No es muy enseñable
☐ Se pone a la defensiva cuando le acusan
de algún error o debilidad
☐ Necesita tener la razón
☐ Le falta confianza
☐ Se siente desanimado o derrotado
☐ Es tenaz con sus opiniones, ideas y
agenda
☐ Su solución para la derrota es: “Esfuérzate más”
☐ Tiene un espíritu de crítica (de queja y
amargura)
☐ Destruye a otros
☐ Es “analista competente” de las
debilidades de otros
☐ Tiende a compararse con los demás
☐ Se siente paralizado para vencer contra
la carne
☐ Necesita tener el control de las
situaciones y las personas
☐ Busca satisfacción en las “posiciones”
☐ Busca satisfacción en las “posesiones”
☐ Tiende a motivarse más por la
obligación y el deber que por el amor
EL HIJO / LA HIJA
☐ Se siente libre de preocupación por
el amor de Dios por él/ella
☐ Está aprendiendo a vivir en relación
íntima con Dios cada día
☐ No tiene miedo de Dios
☐ Se siente perdonado y totalmente
aceptado
☐ Confía diariamente en el plan
soberano de Dios para su vida
☐ Tiene a la oración como primer
recurso
☐ Está contento con sus relaciones interpersonales porque es aceptado por Dios
☐ Ha sido liberado del peso de tener
que hacerse un nombre
☐ Está dispuesto a ser enseñado por
otros
☐ Es abierto a la crítica porque
descansa en la perfección de Cristo
☐ Es capaz de examinar sus motivos
más profundos
☐ Es capaz de tomar riesgos—aun de
fracasar
☐ Se siente animado por la obra del Espíritu en él/ella
☐ Es capaz de ver la bondad de Dios
en medio de las dificultades
☐ Está contento con lo que Cristo le ha
provisto
☐ Confía menos en él/ella mismo(a) y
más en el Espíritu Santo
☐ Se da cuenta de su incapacidad de arreglar la vida, la gente y los problemas
☐ Puede confesar libremente sus faltas
a los demás
☐ No siempre tiene que tener la razón
☐ No tiene su valor en lo que las
personas dicen o hacen
☐ Experimenta más y más victoria
sobre la carne
☐ Considera a la oración como una
parte vital de su día
☐ Habla más y más de Jesús; es el tema
central de sus conversaciones
☐ Está real y plenamente satisfecho en Dios
- Compartir (columna izquierda): Quiero que todos compartáis lo que habéis reconocido sobre vosotros mismos. Empezando por la columna izquierda, me gustaría que en orden compartamos dos o tres de nuestras tendencias de “huérfanos”.
Después de que todos hayan compartido sus respuestas, escoge las tres o cuatro respuestas más mencionadas por el grupo. Para cada una haz las siguientes preguntas:
PREGUNTA ¿Cómo esta forma de sentirte (como huérfano) afecta tu manera de relacionarte con Dios y con los demás?
PREGUNTA ¿Cómo es que esta tendencia revela una incredulidad fundamental en las verdades del Evangelio (concretamente la adopción o la justicia pasiva)?
- Compartir (columna derecha):
Después de que todos hayan compartido sus respuestas a la columna de la derecha, enfatiza las tres o cuatro contestaciones más comunes. Para cada una haz las siguientes preguntas:
PREGUNTA ¿Cómo cambiaría tener la actitud de hijo tu forma de relacionarte con Dios y con los demás?
PREGUNTA ¿Cómo es que el Evangelio (especialmente la adopción y la justicia pasiva) te capacita para crecer justo en este sentido?