37 Y Él le contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el grande y primer mandamiento. 39 Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas».Jesús, Hijo y Señor de David
Jesús explica que el más grande mandamiento es el amar Al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente. Estos tres términos (espíritu, alma y mente) son muy similares en su definición. Todos ellos se refieren al centro de comando de nuestras vidas. Jesús usa estos tres términos juntos para enfatizar su importancia.
EL Señor desea que tú le ames con todo lo que tienes. No puede haber compartimientos en tu vida o en tu corazón que estén restringidos a Él.
Una de las más importantes medidas que debes de tomar para un matrimonio Cristo céntrico es el recordar que tus afectos le pertenecen primeramente a Cristo. Debes de amarle con todo lo que tienes y todo lo que eres.
El segundo mandamiento es similar: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Este no es un llamado a amarte a ti mismo (La Biblia supone que esto lo haces muy bien). Tú sabes en carne propia lo fácil que es amarnos a nosotros mismos y tener amistades que les guste lo que nos guste. Pero es más difícil tener amistades que no son como nosotros y que no comparten nuestros gustos y pensamientos. Aunque tú puedes pensar que tú y tu prometida(o) tienen todo o muchas cosas en común, te puedo prometer que te impresionará lo que vas a aprender acerca de cómo amar uno al otro a lo largo de este curso.
Este pasaje en el evangelio de Mateo 22, identifica nuestras principales prioridades. En un sentido, Jesús dice que, si tú verdaderamente entiendes estos dos mandamientos, tú entiendes todo el Nuevo Testamento.
En dos simples, pero profundos, mandamientos, Jesús explica Su prioridad.
Tu tarea más importante en la vida es el amar a Dios con todo lo que tienes y todo lo que hay en ti. Las parejas comprometidas son prontas a hablar del amor que se tienen el uno por el otro. Sin embargo, un error que estas parejas cometen es el pensar que su relación con el otro es más importante que las demás. Cuando ellos piensan de esta manera, ellos toman sus decisiones basados en esa prioridad. Probablemente asistan a alguna clase de escuela dominical o algún estudio bíblico para pedir que se les ayude y se les dé consejería bíblica. Esta es una manera de pensar que puede ser peligrosa.
Si tú ves a tu iglesia, a tus pastores, o a tus amigos como si tú fueras el centro del universo, esto alimentará tu egoísmo, un egoísmo que será vertido en tu esposa y en otros en lo sucesivo.
Es importante darnos cuenta de lo que Jesús dice en Mateo 22, esto es que el orden de los mandamientos dados allí es muy importante. Cada uno de nosotros fuimos diseñados por Dios para amarlo a Él primero. Cuando funcionamos de acuerdo con nuestro propósito funcionamos de acuerdo con nuestro diseño. Cuando amamos primeramente a Dios sobre otras cosas los resultados son grandiosos. Tú no solamente experimentarás una relación feliz con el Dios del cielo y tierra, sino que también estarás en una posición que te permitirá disfrutar de todo lo que Dios ha diseñado que vivas dentro del matrimonio.
Motivaciones para amar a Dios con todo tu corazón, alma y mente
Motivación 1: Jesús murió por ti
Es posible que leamos la Biblia sin llevar a cabo aplicaciones prácticas a nuestra vida. Sin embargo, esa no es la forma en la que Dios quiere que leamos Su Palabra.
Tomemos por ejemplo Mateo 26 al 28, la historia de la crucifixión de Cristo. Puedes leerla como una historia triste, cruel e injusta donde un inocente muere. Sin embargo, El Señor quiere que leas esa historia de una manera muy diferente.
Él quiere que veas su amor por ti. Pedro traicionó a Jesús y lo negó tres veces y después se fue a llorar en vergüenza por lo que había hecho. Pero fue Pedro al que Jesús vino para restaurar Su relación con él y llamarlo a que le sirviera (leer Juan 21). El tipo de amor que Jesús tuvo por Pedro se mostró también en Su ministerio a uno de los ladrones que fue crucificado con Él. Después que este hombre confesara su fe en Jesús como Salvador, Jesús le prometió, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
43 Entonces Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Ese tipo de amor es ofrecido a nosotros también. Pablo nos recuerda en Romanos 5:8 que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
8 Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
En otras palabras, Jesús no murió por nosotros porque éramos sus seguidores fieles y leales; sino que Él murió por nosotros aun siendo rebeldes y sus enemigos. Morir en la cruz era algo sangriento, vergonzoso, era un espectáculo brutal y una de las experiencias más terribles para un hombre. Sin embargo, la cruz es hermosa porque proveyó al hombre gracia, compasión y salvación a causa del amor de Dios por nosotros.
El amor de Dios por nosotros es tan profundo que Jesús, su hijo unigénito, tomó sobre sí la ira de Dios que nosotros merecíamos por causa de nuestro pecado.
46 Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: «Elí, Elí, ¿lema sabactani?». Esto es: «Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?».
Este es uno de los pasajes más increíbles de la Biblia y uno de mis favoritos. Dice que Jesús exclamó a gran voz a Dios Su Padre “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Jesús lo dijo para que tú y yo no tuviéramos que decir esta frase nunca más. Nuestra motivación para vivir como cristianos no viene de tratar de satisfacer a un Dios que desea hacernos la vida difícil. Nuestra motivación viene cuando recordamos el mensaje de la cruz, cuando recordamos que Jesús murió para que nosotros pudiéramos vivir. Esta viene cuando recordamos que Jesús pagó la deuda que no le pertenecía, porque nosotros teníamos una deuda que no podríamos pagar nunca. La muerte de Jesús debería de motivar nuestra gratitud y amor por Él. De hecho, debería de motivarnos a amarle con todo nuestro corazón, alma y mente.
Motivación 2: Jesús nos dio una nueva identidad
Las Escrituras enseñan que cuando una persona confía en Cristo como su único Salvador, a él o ella le es dada una nueva identidad.