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Resumen

El segundo mandamiento (Éx. 20:4-6; Dt. 5:8-10) prohíbe hacer cualquier imagen o representación de Dios, o de cualquier criatura, con el fin de adorarla o servirla. La nota Imágenes (ya completa) desarrolla este mandamiento en detalle: Dios es infinito e incomprensible y no puede ser representado por ninguna figura, y las imágenes religiosas —incluso como “libros para los ignorantes”— sustituyen la instrucción de la Palabra viva por un medio que Dios no ha ordenado. El Catecismo de Heidelberg (P. 96-98) lo resume así: no representar a Dios de ninguna manera distinta a como Él se ha revelado en su Palabra, y no adorarlo de ninguna otra forma que la que Él mismo ha instituido. El mandamiento mismo da su propia razón: “Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso” (Éx. 20:5) —ver Celo de Dios— que no comparte su gloria con ninguna imagen ni ídolo (cf. Is. 42:8). Westminster Mayor (P. 108-110) añade que los deberes exigidos incluyen recibir, observar y guardar puros y enteros todos los medios de adoración instituidos por Dios, especialmente la predicación y lectura de la Palabra, la administración correcta de los sacramentos y la oración.

Bases bíblicas

  • Éxodo 20:4 — “No te harás ningún ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”.
  • Éxodo 20:5-6 — “No los adorarás ni los servirás. Porque Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso… y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan Mis mandamientos”.
  • Deuteronomio 5:8-10 — la misma prohibición y razón, repetida por Moisés en Horeb.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Notas y reflexiones

Serie devocional — Portavoz de la gracia