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Resumen

La libertad de Dios es el atributo por el cual Dios hace todo lo que quiere, sin estar determinado ni limitado por nada fuera de Sí mismo. Wayne Grudem lo define así: “la libertad de Dios es el atributo de Dios que le permite hacer lo que quiere… Dios puede hacer todo lo que quiera hacer o cualquier cosa que vaya de acuerdo con su carácter” (nota de lectura). Es importante no aislar este atributo del resto del carácter de Dios: Su libertad no es arbitrariedad, porque el uso que Dios hace de su poder “queda determinado por sus otros atributos” — Su libertad actúa siempre en perfecta armonía con Su santidad, sabiduría y bondad.

La Confesión de fe de Westminster llama a Dios sencillamente “libre” (Salmos 115:3), y la Confesión bautista de 1689 lo intensifica a “libérrimo” (libre en grado sumo) junto con “absolutísimo” — ambas reconociendo que Dios no depende de ningún consejo ni permiso externo para obrar, “que obra todas las cosas conforme al consejo de Su inmutable y justísima voluntad… para Su propia gloria” (1689, cap. 2.1).

Esta libertad está estrechamente ligada a la Aseidad de Dios (Su autoexistencia): porque Dios no depende de nada ni de nadie para existir, tampoco depende de nada externo para decidir cómo actuar.

Bases bíblicas

  • Salmo 115:3 — “Nuestro Dios está en los cielos; Él hace lo que le place”; la base bíblica que la propia Confesión de Westminster cita para llamar a Dios “libre”.
  • Daniel 4:35 — “Él actúa conforme a Su voluntad… nadie puede detener Su mano, ni decirle: ‘¿Qué has hecho?’”; nada ni nadie puede frenar o cuestionar la acción libre de Dios.
  • Efesios 1:11 — Dios “obra todas las cosas conforme al consejo de Su voluntad”; el texto que la 1689 cita junto a Daniel 4 para esta misma perfección.
  • Romanos 9:20 — “¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios?”; la libertad de Dios no está sujeta a la aprobación de la criatura.

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