queda claro que ante nosotros tenemos algo distinto a un pronunciamiento de bendición divina. Más bien, continuando en la tradición sapiencial de ʾašrê, Jesús comienza su ministerio público pintando un cuadro de cómo luce el verdadero florecimiento humano centrado en Dios. Está haciendo un llamado y presentando una inspiradora visión, tal como hacen los Salmos, Proverbios, e Isaías, sobre qué aspecto tiene el verdadero bienestar en el venidero reino de Dios Jonathan T. Pennington
El Sermón Del Monte Y El Florecimiento Humano